Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Sana Competencia
Eduardo García Gaspar
30 marzo 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si hay una idea económica que los gobernantes pasan serios problemas para comprender, ella es la de la competencia. Los gobiernos no compiten y si lo hacen, no se dan mucha cuenta de que lo hacen.

Una manifestación de esa competencia, no reconocida como tal, es la emigración. Cuando una persona emigra de un lugar a otro, en buena medida está votando en contra de gobierno del que sale.

La emigración mexicana a los EEUU, por ejemplo, de millones de personas, es una forma de votar en contra de los resultados de las decisiones de muchos gobiernos de este país. Lo mismo va para las emigraciones africanas a Europa. Y la cosa se agrava cuando la emigración es ilegal y, por eso su costo se eleva.

Algo muy malo debe haber en el país del que se sale para entrar ilegalmente a otro. Y algo muy bueno debe haber en ese otro al que se llega, cuando se está dispuesto a evadir la ley.

El tema es la competencia, concurrencia o lo que usted quiera decirle. Las autoridades están acostumbradas a funcionar como monopolios, proveedores únicos de servicios únicos que no tienen otras fuentes de oferta. Y esto les hace desarrollar una mentalidad alejada de la realidad.

Un artículo del International Herald Tribune (9 de marzo) sobre los dolores del crecimiento de la UE señala este fenómeno. Los nuevos miembros de la UE están provocando presión en las naciones tradicionales de esa comunidad. Les están haciendo la competencia con impuestos menores, leyes laborales más flexibles, sindicatos más amigables y otras medidas similares.

Más globalmente, lo que estamos viendo es medidas liberales en algunos lugares, como China, India, Irlanda, Estonia, Georgia y otros, que siguen el modelo de economía abierta más propio de Hong Kong. Mientras tanto, otros gobiernos se empecinan en la mentalidad socialista de Francia y Alemania.

El artículo menciona que Eslovaquia tiene un impuesto parejo de 19 por ciento y que Hungría de 18. Las nuevas democracias del este europeo crecen más rápido que las “más escleróticas” economías tradicionales europeas. No hace mucho, Alemania anunció la intención de medidas más liberales.

De nuevo se da esa confrontación de idea entre las mentes colectivistas y las liberales, pero ahora en un plano real, con competencia. Las personas pueden así tener opciones: trabajar aquí o allá, invertir aquí o allá.

Algo que pone nerviosas a las autoridades y las vuelve partidarias de medidas que cierran fronteras, movimientos de capitales y de personas. No saben competir y no quieren hacerlo porque su protegido mundo se les caería encima y tendrían que realmente trabajar igual que el resto de nosotros.

En otras palabras, los gobiernos han tendido a ampararse de situaciones en las que se vean forzados a ser eficientes. Una empresa cualquiera tiene como forma de vida la necesidad de atraer y mantener a clientes que prefieran sus productos o servicios. Sus clientes pueden en cualquier momento ‘emigrar’ a otros productos de otros fabricante.

Por esta razón los bienes en competencia suelen ser de buena calidad y de precio accesible. Pero, una ley fiscal, por ejemplo, no está en competencia, y por esa misma razón es cara y complicada. Su cliente es cautivo y si no la ‘compra’, va a la cárcel. La realidad es diáfana: los gobernantes tiene una vida diferente a la del resto, al menos en este sentido.

Ellos no saben lo que la competencia es, nunca la han vivido y por eso la rechazan. Incluso algunos de ellos quieren hacerla desaparecer por completo en la economía también. No puede pedírsele a ellos que la apliquen y que por eso se tornen eficientes y complazcan a sus ‘clientes’, los ciudadanos.

La cosa empeora, por otra razón. Los gobernantes no sólo no compiten, sino que creen que lo que ellos hacen es lo mejor que le puede pasar a sus ciudadanos. Piensan y están convencidos que sus medidas y leyes son en verdad buenas, lo mejor que pudiésemos haber soñado los ciudadanos.

Es así cómo los gobernantes están seguros de sí mismos, creen que los que hacen es perfecto y necesario, que no necesita mejorar y, lo hacen, bajo una situación de no competencia, donde no hay manera de traerlos a la realidad de un mundo alejado de sus utopías, donde las personas se esfuerzan por ser mejores. Ellos creen que ya han alcanzado la perfección.

Post Scriptum

El Wall Street Journal del 22 de marzo reportó que

“When eight formerly communist countries… joined the European Union last May, German Chancellor Gerhard Schröder was among the earliest and loudest critics of their tax-cutting ways. Low tax rates ‘are not the way forward’ for Germany\\’s new eastern neighbors in the EU, he warned… Well, what a difference a year makes. Last week Mr. Schröder announced plans to cut the federal corporate tax rate to 19% from 25% — which just happens to be the corporate tax rate of Poland, one of the new EU member Mr. Schröder was so critical of …”

En el mismo reportaje se mencionan reducciones de impuestos (federales más locales) entre 2000 y 2005. Irlanda de 24% a 12.5; Hungría de 18 a 16; Polonia de 28 a 19; Eslovaquia de 29 a 19; Alemania de 52 a 38.3.

El Adam Smith Institute del Reino Unido reportó este mes que,

“As Poland became the ninth European country to adopt simplified single-rate income tax, the move to examine the British options for a flat tax gathers momentum. Now the Times and the Spectator join the long list of publications which have reported on the flat tax revolution, and suggested it might be time to consider it for the UK. The low single rate has an impressive record in yielding increased revenue, while simultaneously reducing the tax burden on individuals and businesses, and thereby encouraging growth and investment. The Times reports that: ‘Slovakia, which introduced a flat tax of 19 per cent last year, announced this week that it was negotiating 260 inward investment projects, of which the 30 closest to completion would bring £1 billion of investment and 15,000 jobs. The country will soon become the highest manufacturer of cars per capita in the world, overtaking Germany, having persuaded Volkswagen, Peugeot and Kia to set up factories.’”


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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