Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Sociedad sin Dios
Eduardo García Gaspar
21 junio 2005
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Comienzo por la idea central que quiero compartir con usted: de todos los males que podemos sufrir en este mundo, el peor de todos es el de una sociedad que pone de lado a Dios.

Una sociedad de ese tipo creará las condiciones que conocemos ya, las del nazismo, del comunismo soviético, de Pol Pot. Y mucho me temo que eso es lo que esté sucediendo en las sociedades actuales.

Del tema se han ocupado mentes superiores a la mía. Tocqueville lo trató en su famoso libro, “La Democracia en América.” Paul Johnson en “Tiempos Modernos.” y muchos otros lo han hecho, como Chesterton y Lubac.

La idea central es ésa con la que inicié la columna y vale la pena recordarla porque suele olvidarse a diario.

Lo que hace la idea de reconocer a un ser superior es simple: pone un freno a nuestras acciones, crea un conciencia de lo que no debe hacerse, exalta a cada persona como un ser digno, da sentido a la vida y pone una sana limitación a nuestras libertades.

No estoy acudiendo a las complejas pruebas filosóficas de la existencia de Dios y lo que de él podemos conocer. Sencillamente acudo a un razonamiento muy pedestre y hasta primitivo.

Dios tiene en nuestras vidas el provechoso efecto de hacernos pensar en las opciones que tenemos frente a nosotros para decidir entre lo que podemos hacer y lo que no debemos hacer. La creencia en Dios es un freno a lo que es posible realizar.

Y si alguien me recuerda que por culpa de creencias religiosas se sufrieron terribles abusos y cruentas persecuciones, lo primero que hago es reconocerlo. Sí, sí han existido esos abusos que a la luz de nuestras ideas modernas vemos como reprobables.

Mi punto es otro, el de que en la actualidad, en estos tiempos de libertades amplias, más que nunca necesitamos distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo… y nada como la idea de Dios para lograrlo. No es lógico dejar nuestro sentido de lo permitido y de lo moral en la psiquiatría, ni en la psicología, la sociología, la sexología, ni similares, pues no son ellas las especialistas en valores.

Es decir, un error de nuestros tiempos es haber equivocado la especialización de las ciencias y asignar una responsabilidad moral a ciencias que no la pueden tener.

Es este error el que nos manda a decir que si en un hallazgo antropológico las culturas varían por lo tanto la moral también. La antropología no es estudia valores, por más que creamos eso. De eso se encarga la Ética. Un resultado de un estudio en sexología no es tampoco un análisis de qué valores debemos tener, sino la simple descripción de una realidad.

Quizá las ciencias descriptivas hayan ocupado el sitio de las ciencias morales y nos produzcan la equivocada noción de que lo real es lo bueno. Eso sucede, creo, por el olvido de Dios. Son los resultados de una educación laica que se ha interpretado como el ignorar a Dios. Añado otra consideración práctica.

Una persona puede adentrase en la religión por la vía de los complejos y largos tratados de teología y ética, algo que dudo sea la opción más popular. Pero al mismo tema de la creencia en Dios, las personas pueden adentrarse por otra vía, la de seguir los preceptos de una religión y aceptarlos con una mezcla de fe y razón, sin necesidad de profundos estudios.

Es más fácil para la mayoría hacer esto y lograr así que Dios se convierta en el dictado de conciencia personal. No sorprendería encontrar, por esto, una extrema asociación inversa entre la creencia en Dios y conductas reprobables.

Las personas con menos conciencia de Dios, con menores creencias en él, deben tener una propensión mayor a realizar actos reprobables. Habrá notables excepciones, pero la tendencia es lógica: quien posee menos frenos morales cometerá más actos malos.

Existen burlas hacia las creencias de que efectivamente existen el mal y el bien, de que realmente existe Dios. Otros dicen que el Cielo es una invención y cuestiones similares.

Pienso sinceramente que esas burlas son causa de decaimiento moral, de perversión y que esas actitudes causan males reales, como criminalidad y corrupción. Cuando deja de creerse en un ser superior, ese vacío es llenado por basura intelectual que nos conduce inevitablemente a la ruina.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Una Sociedad sin Dios”
  1. maria elena rodriguez Dijo:

    Comulgo totalmente contigo en tu pensamiento. Presenté mi tesis de bioética hace 5 días con esa idea central.

  2. Mario Zuluaga Dijo:

    … No quiero polemizar sobre temas que son tan sensibles para las personas, pero déjeme decirle que no comprendo la no aceptación de una moral laica, la necesidad de tener una fe para comportarnos con decencia y aún más, con amor al prójimo, me parece una perversión; lo advierto casi como un chantaje y un atentado al derecho a pensar libremente. Si no somos libres para pensar, menos lo seremos para vivir. Yo no comprendo la fe, va en contra de mi diario respirar y no obstante me considero un ciudadano decente.





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