Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Vacaciones Obligatorias
Eduardo García Gaspar
17 enero 2005
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
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En algunos ejecutivos se tiene el vicio de creerse indispensables y, por eso, sufren ellos dos síntomas terribles, el de una agenda apretada, sin momentos libres por semanas enteras y el de no tomar vacaciones.Cuando eso sucede, hay algo malo en el ejecutivo.

Mi punto es simple en esto de las vacaciones: quien no toma unos días libres al año, continuos y con duración mayor a unos 10 días, padece un problema serio.

Conocemos los casos de esos ejecutivos que en varios años nunca han tomado vacaciones. Se alega tener mucho trabajo en todo momento, se prevén cargas mayores en el futuro y eso hace imposible las vacaciones. Más aún, el ejecutivo buscan sus pretextos como el de “si pido vacaciones se verá mal” o el de “ni siquiera dejaré de llamar a la oficina cuando ande fuera.”

No sé las cifras, pero puedo asegurar que existe un riesgo mayor de enfermedades entre quienes consistentemente no toman vacaciones. Recuerdo una experiencia personal reveladora.

Por azares del destino tomé vacaciones después de un viaje de negocios a España. Estando allí, aproveché quedarme, y mi mujer y yo “desaparecimos” en el norte de ese país en un viaje por carretera en el que era imposible que me localizaran de la oficina.

La única posibilidad de contacto era que yo llamara y después de no hacerlo un par de días, se me olvidó por completo. Pocas vacaciones he tenido como ésas. Porque, debo añadir, existen cosas desagradables en todo trabajo, pero no ninguna mayor que la de un llamada de urgencia de la oficina cuando uno está de vacaciones.

El descanso se arruina totalmente. En fin, quiero compartir con usted mi filosofía acerca de las vacaciones de trabajo. La primera de las reglas en tener vacaciones obligadas para todos, especialmente para los ejecutivos y en eso ayuda un plan mandado “desde arriba” con las vacaciones de las personas de primer y segundo nivel.

Así todos sabrán cuándo es su turno y podrán planear en ese sentido. Ese plan admite dividir en dos o tres los días de vacaciones, pero prohibe acumular vacaciones de un año a otro. Lo perdido se pierde realmente, lo que debe ser un incentivo a tomarlas. Sí, pueden posponerse las vacaciones por alguna emergencia, pero no pueden cancelarse.

El ejemplo debe ser puesto por quien lleva las riendas. Si él no lo hace, nadie lo hará. Con tiempo suficiente hay que planearlas, quizá incorporando alguna afición personal, como jugar golf en algún torneo de fecha fija, o algún festival de música en Salzburgo.

Eso ayuda a evitar cancelaciones. Igualmente ayuda el dejar responsables entre los subalternos, dando instrucciones claras para diversos escenarios, incluyendo sobre todo la opción de “esperar hasta que yo llegue.” Lo que creo es que no tomar vacaciones es parte de un círculo vicioso que se autoalimenta y que debe romperse con algún esfuerzo.

Sobre todo, porque francamente le temo a esos ejecutivos que se creen indispensables, porque son ellos los que tienen dificultades para delegar y eso evita que su personal crezca. Por mi parte, le doy otro consejo. Reconozca, anticipe y hágase el ánimo que al llegar a la oficina va a encontrar algo malo.

Puede que sus subalternos hayan tomado alguna decisión que usted no hubiera tomado, lo que sea, quizá alguna crisis. Así es la vida del trabajo y si eso le sucede, piense que es mejor ese error después de unas buenas vacaciones que sin ellas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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