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Textos de un Laico
15 julio 2005
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una columna del Rev. Robert A. Sirico. Las películas de familia y para niños tienen más ganancias que las clasificadas para adultos. Un mercado que percibe esto reacciona creando más películas que la gente desea. Y eso es lo que está pasando en Hollywood. Agradecemos al Acton Institute su amable permiso para reproducir y traducir este texto.

La creencia general de Hollywood es creer que las películas religiosas y familiares no son taquilleras. Pero esa creencia está empezando a desaparecer como se muestra en las tendencias recientes del cine. Las cinco películas más taquilleras de lo que va del año tienen la clasificación PG o PG-13 y todas han pasado de 100 millones de dólares.

Dos de los mayores éxitos del año pasado fueron Shreck 2 y Los Increíbles. Los ejecutivos del cine están repensando sus ideas. Las películas familiares, especialmente las animadas, han llevado de nuevo al cine a personas que no lo habían hecho en años. Y que estarán dispuestas a regresar y ver más —si es que encuentran algo que ver.

En el pasado, los escritores religiosos han señalado a la industria del cine la correlación entre la clasificación y los ingresos. Y un estudio emitido esta semana (junio 6) por parte de la Dove Foundation señaló algunas conclusiones importantes que confirman esta relación entre clasificación e ingresos.

Desde 2000, la producción de películas con clasificación R ha caído 12% anual, mientras que la producción de cintas G se ha elevado 38% en el mismo período.

Esto es un reflejo de la reacción que ha tenido el mercado haciendo que la utilidad promedio de una película R sea solamente 17 millones de dólares, cuando por parte de las películas G, esa cifra es de 92 millones.

Del Reporte Dove, uno acaba con la impresión de que la industria del cine está empezando a reconocer que hay una oportunidad de negocio al producir más películas moralmente robustas. En 1999, después del reporte original de Dove, Joe Roth, de Disney, prometió cambiar la proporción de películas adultas y familiares, de 4 a 1, a 1 a 1. Y la empresa está a punto de lograrlo, al tener un 48% de sus lanzamientos desde 2000 con clasificación G o PG.

Uno de los muy esperados estrenos de Disney para finales de este año es la primera entrega de Las Crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, El león, la bruja y el armario. Lewis fue uno de los más populares teólogos cristianos y apologistas del siglo 20. Sus libros de ficción están imbuidos con un fuerte sentido de moral cristiana.

Este tipo de cuentos, con bases religiosas, junto con la trilogía del El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien tiene el potencial de dar no sólo jugosas ganancias sino de también ser moralmente saludables.

Disney equivale a una larga fila de emprendedores y capitalistas que tuvieron una visión única —obtenida en parte al ver el resultado sorprendente de una intuición y precios sanos— y con ella obtuvieron utilidades.

Igual que Hollywood se ha alejado tradicionalmente de financiar cintas con temas religiosos atractivos para el público, las denominaciones cristianas organizadas han visto con gran sospecha a la industria fílmica. La derecha religiosa ha denigrado a Hollywood durante años sin entender la motivación central detrás de la producción de películas.

Este motivo no es moral, ni tampoco inmoral: sólo significa que el mercado de películas es una pizarra moral en blanco. Ahora, el mensaje ha sido enviado. Buenas ganancias atraen a nuevos productores y nuevos productos.

Este es el resultado que uno esperaría, sin considerar si una película promueve el bien o el mal. Y resulta triste que muchos negocios estén dispuestos a servir a uno o a otro dependiendo de las utilidades.

Por ahora, parece que las buenas inversiones están en la fe y la familia, lo que es para el bien. Podemos apreciar el momento y todo lo que se hará para canalizar los tremendos talentos de Hollywood para el amable tratamiento de la religión. El gran reto vendrá cuando las ganancias disminuyan y los capitalistas enfrenten la tentación de lograrlas aprovechando el deseo de huir del bien.

El mercado es una institución notable que da a la sociedad lo que quiere. Se ame u odie lo que Disney y otros han hecho, el éxito de las películas de familia reflejan los valores que animan nuestra cultura.

NOTA DEL EDITOR

El sistema de clasificación de películas en los EEUU:

• G — Audiencias generales, todas las edades son admitidas.

• PG — Guía paterna sugerida, algún material de la cinta puede no ser apropiado para niños.

• PG-13 — Los padres son fuertemente prevenidos, algún material puede ser inapropiado para niños menores de 13.

• R — Restringida, personas menores de 17 requieren ser acompañadas de sus padres o guardián (en algunas partes esta edad puede ser mayor)

• R NC-17 —Nadie menor a 17 será admitido (en algunas partes esta edad puede ser mayor).


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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