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¿Venture Capital Gubernamental?
Selección de ContraPeso.info
19 octubre 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Meelis Kitsing, publicado originalmente en Tech Central Station, a quien agradecemos su gentil permiso para traducirlo y publicarlo.

Kitsing utiliza el ejemplo de la formación de fondos de venture capital gubernamental en Europa para ilustrar un caso de consecuencias no intencionales, el de que querer corregir una “falla de mercado” que no existe conduce a una “falla de gobierno”. Todo debido a un mal análisis.

El primer ministro de Latvia recientemente abolió el Buró de Prevención de Absurdos que había heredado de su predecesor. En la primera impresión, esto puede producir una sonrisa, sin embargo la decisión es inmadura, especialmente cuando el mayor absurdo tiene que ser enfrentado ahora: la intención de los gobernantes para involucrar a su gobierno en cuestiones de venture capital.

Latvia gastará 15 millones de euros de dineros públicos en fondos de venture capital; 75% de los que vendrán de los fondos estructurales de la UE. El 25% remanente vendrá de los contribuyentes de ese país. Quizá sea éste un absurdo difícil de detener por parte de un solo buró, aunque reporte directamente al primer ministro.

La idea de promover una economía del conocimiento por parte directa del estado con venture capital no es sólo parte de este país. La idea ha sido ampliamente aceptada por parte de los creadores de políticas de los nuevos miembros de la UE. En Estonia, vecino de Latvia, se ha propuesto un programa por parte del nuevo gobierno que llegó al poder este año, que coloca como prioridad el establecimiento de venture capital gubernamental.

Estonia planea tener una reserva de 32 millones de euros para eso. En una reunión sostenida el verano último en Bratislava, un representante de la Agencia Nacional para el Desarrollo de Pequeñas y Medianas Empresas de Eslovaquia, señaló la necesidad de establecer un fondo de venture capital respaldado por el gobierno y una red de Business Angels en ese país.

Para los partidarios del libre mercado, la idea de un “venture capital gubernamental” es una contradicción de términos.

Uno no necesita ser un promotor de pequeños gobiernos para ver el absurdo de ese venture capital gubernamental. Incluso a los ojos de quienes desean una expansión del sector público, ese venture capital debe ocupar el último lugar en términos de uso del dinero de los contribuyentes.

Al considerar los posibles resultados, no hay razón por la que un gobierno deba entrar a ese terreno; esos grandes riesgos son para los financieros privados.

El estudio de 1999 de la Universidad de Harvard realizado por el profesor F. M. Scherer demostró que de 650 inversiones de venture capital en los EEUU, el 50% perdió dinero, 5% tuvo beneficios de 10 veces la inversión inicial; 30% tuvo utilidades de entre 1 y 5 veces la inversión original y 7% salió tablas.

En la peor situación, el dinero se perderá totalmente. En la mejor, ayudará a una empresa sólo, en vez de ser usados los fondos en actividades como educación, donde los beneficios son de amplia difusión. Incluso así, el mejor de los escenarios es improbable, porque los gobernantes tienen diferentes incentivos a los de inversionistas privados.

Incluso si se arreglara esta disparidad de alguna manera, estableciendo premios de desempeño como lo creen los gobernantes de Latvia, ellos carecen de lo que F. A. Hayek llamó, “conocimiento útil.”

Mientras que el conocimiento útil está localizado y es tácito, un gobierno por medio de su proceso centralizado de decisión no sabe quiénes son los ganadores y los perdedores. Por tanto, el gobierno se encuentra en una obvia situación de desventaja al intentar asignar fondos para proyectos.

En sus ansias para clonar al Silicon Valley y alcanzar a los EEUU en financiamiento de venture capital, los gobernantes europeos yerran al no ver que ellos no pueden alcanzar esos logros por medio de la intervención estatal.

Primero, la creación de agrupaciones de alta tecnología, como la Boston Route 128 y Silicon Valley, no fue lograda por medio del diseño deliberado del gobierno, sino por una consecuencia no intencional de una acción gubernamental. Entender a esas agrupaciones como principalmente un éxito de política pública y creer que el mismo resultado puede tenerse por medio también de la política pública, es una demostración de los intereses propios de los creadores de política.

Este sesgo es inherente a cada grupo, cuando él trata de exagerar el papel que juega en un cierto proceso y crea así una ideología que sirve a sus propósitos. Naturalmente, los creadores de política han desarrollado sus propia versión de los factores que están tras el éxito del Silicon Valley; creen que en él la política pública juega un papel instrumental, si no es que el más importante.

Segundo, los creadores de política están ansiosos de aprender de los casos exitosos pero olvidan rápidamente los casos de fracaso. Este es un sesgo de selección que crea un problema de metodología. Las razones del éxito son complejas e interdependientes en el caso del Silicon Valley.

Por tanto, la probabilidad de seleccionar los factores erróneos para explicar ciertos éxitos es muy alta. El fracaso para repetir al Silicon Valley en la región de la capital de New York puede ser mucho más útil al sacar conclusiones sobre las implicaciones de la política pública. ¿Por qué Silicon Valley emergió en California mientras que fallaron inteligentes políticas públicas, incluyendo financiamiento público de empresas, implantadas por muchas personas talentosas de ese estado? La respuesta es simple: la ingeniería social no funciona.

Tercero, hay una gran confusión en relación a la unidad de análisis. En un nivel general. muchas características y resultados del Silicon Valley que los europeos buscan son también más propias de los EEUU que de Europa. Es obvio que los EEUU tienen más entrepreneurs, sus universidades son más empresariales, la innovación tecnológica es más alta, las tecnologías están más difundidas y el gasto en investigación y desarrollo es mayor en general que en Europa.

Entonces, con esas grandes diferencias entre EEUU y Europa, en general, es imposible sacar conclusiones para clonar al Silicon Valley. Básicamente, Europa debe cambiar un gran número de políticas. Más importante aún, a pesar de su política general, en los EEUU algunas regiones florecen y otras no. Lógicamente, de esto se sigue que la unidad de análisis deben ser las regiones.

Para entender las razones de rápido crecimiento del Silicon Valley, los creadores de política deben compararlo con Utah, y a Boston con Colorado —desde una perspectiva global estas regiones operan bajo medio ambientes muy similares de política. Investigaciones académicas recientes han demostrado que el éxito del Valley no se explica solamente con la presencia de venture capital, grandes empresas de alta tecnología y numerosos intentos de alta tecnología, sino por un más amplio marco y fenómenos sociales que han evolucionado en el tiempo.

“Los complejos canales de comunicación desarrollados en el Silicon Valley para hacer realidad el potencial de la revolución computacional van más allá de la estructura formal de las empresas y los mercados desarrollados en la economía estándar,” escribe Douglass North, Premio Nobel de Economía, en su libro Understanding the Process of Economic Change (Princeton University Press, 2005).

La evolución, papeles y características de los empresarios del Valley en el ecosistema general difiere del resto de los EEUU y ha sido difícil para los grandes bancos, despachos de abogados y otras empresas de New York y San Francisco entrar a este mercado debido a su cultura diferente y al entendimiento de su papel dentro del sistema.

En su libro, Understanding Silicon Valley (Stanford University Press, 2000), Urs von Burg and Martin Kenney dicen bruscamente que “ha sido difícil duplicar la evolución orgánica, dependiente de trayectorias, repleta de aprender haciendo, aprender con ejemplos y muy especialmente, aprender fracasando.”

Si los creadores de política quieren clonar al Valley, deben no sólo establecer venture capital, atraer a empresas de alta tecnología y crear incentivos para nuevos negocios, sino también diseñar un marco institucional amplio —formal e informal— que produzca un medio ambiente auto alimentado similar al del Silicon Valley.

Cualquier creador de políticas lo suficientemente sensible como para darse cuenta que no tiene el poder de Dios, debe darse cuenta de la imposibilidad de la compleja tarea de la ingeniería social. La noción sostenida por los creadores de política en Europa, que cree que la falta de financiamiento de venture capital es una “falla de mercado” que obstaculiza el despegue de las nuevas empresas y que puede ser solucionado con venture capital gubernamental, está destinada a lograr un efecto contrario.

El venture capital es una actividad empresarial. La intervención gubernamental puede convertirse en un sustituto de esta tarea empresarial. Como siempre, las acciones gubernamentales tienen consecuencias no intencionales —tratando de alimentar una actividad empresarial, otra será muerta sin advertirlo.

En otras palabras, las ansias extremas de arreglar algo que es visto como una “falla de mercado” llevará a una falla de gobierno. Es importante hacer notar que la voluntad para financiar empresas con medios privados está ya presente.

En una reunión es Bratislava el año pasado, Juraj Poledna, de la Agencia Nacional para el Desarrollo de Pequeñas y Medianas Empresas, presentó información estadística de 2003, mostrando que dos terceras partes de los empresarios actuales en Eslovaquia habían lanzado sus negocios utilizando sus propios ahorros; 15% de los entrevistados habían tomado préstamos informales de parientes o amigos; 59% indicaron la intención de prestar dinero a amigos y parientes para iniciar un negocio. Estonia tiene fondos privados de venture capital desde los años 90.

Los más exitosos inicios de empresas en Estonia han también atraído financiamiento del Silicon Valley. Si eso se puede lograr en una nación pequeña y poco conocida, que no tiene vuelos directos a California, entonces la noción de “falla de mercado” carece de significado.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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