Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Votos y Pies
Eduardo García Gaspar
19 mayo 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Por todas partes en el mundo se presenta un tema en extremo delicado, el de las migraciones, el de las personas que desean cambiar de lugar de residencia de un país a otro. Uno de los mayores movimientos de ese tipo es el de los mexicanos en los EEUU, con unos 12 millones en ese país, la mitad ilegales en números redondos.

Los brasileños, por su parte, son el grupo de mayor crecimiento en esto. Europa, por su parte, recibe a buena cantidad de personas de otras naciones, principalmente de África. La gente, sin duda, se mueve de un sitio a otro y lo hace por la sencilla razón de que piensa que eso la colocará en una posición mejor, aunque a veces muy mala, pero mejor a la que antes tenía.

De otra manera no se movería de lugar. Vivimos donde más creemos que nos conviene.

Es la consecuencia obvia de la globalización. Si bienes y servicios pueden llevarse de un lugar a otro, no hay razón lógica por la que la gente no pueda hacer lo mismo. Se mudan a donde les conviene. El asunto es de importancia capital por varias razones.

Una de ellas es la inundación, por decirle así, de personas de otras partes que llegan a alguna nación. Existen leyes que regulan eso y que no están actualizadas.

Y, también, existe un temor lógico de la gente local, que puede sentirse invadida por seres extraños, de costumbres e ideas diferentes. Una reacción humana y natural. Es como un regreso a las condiciones anteriores al siglo 20, cuando la gente podía ir de un país a otro sin trámites ni controles, sólo que ahora los números son enormes.

El asunto, además, revela una faceta pocas veces tratada. Si una persona cualquiera decide mudar de país, por lógica absoluta, ello significa que piense que en el nuevo sitio vivirá mejor que en el viejo. Esta es una verdad que tiene que ser aceptada sin remedio.

Y de ella podemos obtener una conclusión igualmente obligatoria: los países están en competencia por el talento y el trabajo de las personas. Unas naciones los pierden y otras los ganan.

Es decir, las personas que cambian de país están realmente opinando y diciendo que donde viven no les agrada, que vivirán mejor en otra parte. Un mínimo de personas que emigran es natural, pero cuando esos números son grandes significa que el país del que salen tiene problemas, serios problemas.

Hay algo en esa nación que hace que la gente considere conveniente salir de él. Puede incluso hacerse un análisis para encontrar países con problemas, basado solamente en esa estadística de salidas de trabajo y talento. México es uno de esos países con serios problemas ya que tiene una enorme cantidad de emigrantes, principalmente a los EEUU.

En otras palabras, muchos mexicanos con acciones personales están expresando la existencia de una situación negativa. No son opiniones habladas, son actos reales y tangibles. Imagine usted lo que piensa de las condiciones mexicanas alguien que atraviesa ilegalmente una frontera resguardada a través de un desierto para trabajar en lo que sea.

Están literalmente votando con los pies y diciendo cosas que no son escuchadas dentro de la nación, al menos por los gobernantes. Están gritando que la vida que llevaron en su país no es buena y que en otras partes es mejor. Y esto es aplicable al menos calificado de los trabajadores, pero también al más preparado de los universitarios.

La movilización de la gente es un termómetro de la situación de un país. México, desafortunadamente, califica muy mal aquí, al igual que muchos otros países de esta región y de otras. El asunto puede verse bajo la óptica de la competencia. Igual que cuando se entra al supermercado y se decide comprar una botella de Bacardi y no otra de Smirnoff.

La gente prefiere “comprar” otro país y no el suyo. Hay algo en el otro que prefiere, en tal proporción que está dispuesto a cambiar de lugar de residencia o correr grandes riesgos. El contraste entre Cuba y los EEUU suele ser citado cuando se habla de esto.

En fin, todo lo que quise hacer en esta segunda opinión es sacar una conclusión de mero sentido común: hay algo muy mal en muchos países, tan malo que partes importantes de sus recursos se retiran de él por preferir otros lugares. Peor opinión de un gobierno no se puede tener.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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