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1 CPedia: Civilización Ignorada 5
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27 abril 2006
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Sumerios, mayas, caldeos, egipcios, fenicios, incas, griegos, sirios, romanos, aztecas son, entre muchas otras civilizaciones, aquellas que han merecido una profunda atención por parte de los estudiosos de la historia. No lo ha sido así con la civilización Temita, la que de hecho ha pasado ignorada por la gran mayoría de las personas dedicadas a escudriñar el pasado.

Si bien es cierto que el pueblo Temita no produjo una cultura tan avanzada como lo hizo su contemporánea, la egipcia, ello difícilmente puede constituir una causa válida para dejar a un lado una cultura como la Temita.

Fueron los Temitas un pueblo de la antigüedad con rasgos y características propios y dignos de ser conocidos en la actualidad, cuando, entre ciertos historiadores, lidereados por Wilhem Pfaff, se ha mostrado una cierta tendencia creciente, pero todavía pequeña, a redescubrir a los Temitas. La verdad es que, cuanto mejor conozcamos a la totalidad de nuestros antepasados, mejor nos conoceremos a nosotros mismos.

ContraPedia procederá a hacer un examen breve de esta cultura, la de los Temitas, en la que de seguro encontraremos lecciones que nos pueden servir para entender mejor nuestra época. Para facilidad de exposición, la cultura Temita ha sido dividida en diversas entradas a través de toda esta enciclopedia.

Aquí se presenta el…

Gobierno Temita

El más importante rasgo del sistema de gobierno de los Temitas fue el de ser una dictadura totalitaria, injusta y sin rasgos de representatividad popular. Es en este aspecto, que los Temitas se adelantaron notoriamente a su época y son un importante antecedente de muchos gobiernos actuales.

En la monarquía totalitaria, el soberano constituye la cabeza del reino, aunque por la evidencia que existe, debe decirse que la gran mayoría de sus reyes se comportaron como la parte trasera del reino.

Al rey se le daba el nombre de UpUarkja, lo que significaba su reconocimiento como hijo del dios Uarkja. A la muerte del rey, le debía suceder su pariente más cercano, cualquiera que fuese su parentesco. Las crónicas del tiempo atestiguan que en ningún caso esta disposición pudo llegar a ser ejecutada.

Para el tiempo en el que el rey moría, todos los parientes habían desaparecido, generalmente asesinados. Así de sangrienta era la vida en el palacio real de Wawa. La ley establecía que en caso de no encontrar ningún pariente del rey muerto, el trono sería ocupado por cualquier persona del pueblo. Curiosa costumbre ésta, que obligaba a realizar un sorteo que abarcaba a la totalidad de los ciudadanos.

Al azar, uno de ellos era seleccionado de entre los mayores de diez años, sin importar origen o condición. Los responsables de realizar los sorteos aceptaban cohechos, tanto para seleccionar rey como para evitar ser seleccionado.

La consecuencia más conocida de la selección como rey de una persona, era la desaparición paulatina pero segura de todos sus familiares. Fue así que los Temitas tuvieron cincuenta dinastías con cincuenta reyes. Gracias a testimonios de viajeros, conocemos con detalle la ceremonia de coronación del nuevo monarca. Son particularmente ricos los testimonios de Kussik, un historiador del medio oriente, que pasaba sus vacaciones anuales en la ciudad de Wawa.

Cada nuevo rey era ungido con un aceite ceremonial, extraído de los intestinos de cientos de caballos y mezclado con especies y aromas, incluyendo pimienta finamente molida, lo que usualmente causaba estornudos que eran interpretados como la presencia del dios Ahkuchh.

Encima de ese aceite ceremonial, al rey le eran puestos restos de hígado crudo de camello o venado, lo que fuera más caro. Posteriormente, el futuro rey pasaba a la terraza del palacio para presenciar el desfile de los ejércitos temitas, lo que duraba diez días y en ocasiones más de eso.

No era que los ejércitos Temitas fuesen tan numerosos, sino que su marcha era muy lenta y los soldados daban cientos de vueltas alrededor del palacio, en ocasiones con uniformes distintos. Se daba así una impresión equivocada al nuevo rey, la de contar con un ejercito numerosísimo.

Con el tiempo, esta costumbre llegó a ser conocida por todos, incluyendo a los soberanos, pero quedó como una tradición. Se cuenta que algunos reyes, sin embargo, creyeron cierto lo que veían y emprendieron campañas de conquista que terminaron por empequeñecer el territorio Temita.

Después, el futuro rey debía atender una ceremonia oculta. El próximo rey era obligado a beber agua hasta producir un eructo. De la potencia del eructo, los sacerdotes de Uarkja hacían predicciones sobre el rey. Luego, el rey iba al templo de Uarkja, donde se le encerraba en las celdas subterráneas, en compañía de los más altos sacerdotes de Uarkja y ocho de las más jóvenes y bonitas de las meretrices de la ciudad.

Esto es lo que le permitió a Kussik conocer, de primera mano, lo que acontecía en las celdas de templo, ya que la meretriz favorita de Kussik, aquella con la que pasaba casi todos los veranos, fue una vez elegida para tal ceremonia, de la que pudo escapar viva. Una vez dentro, el rey era sentado en un trono de oro y a sus pies se postraban los sacerdotes, quienes le llamaban con calificativos como “inmensa grandeza”, “sabio todopoderoso”, “gran iluminador del pueblo” y “guía espiritual y moral”.

Los sacerdotes le hacía preguntas sobre diversas materias, como matemáticas, geometría, geografía, historia y astronomía y el rey debía contestarlas durante largas sesiones. No importaba lo que el rey contestara, los sacerdotes siempre daban la respuesta por buena y llena de sabiduría.

Durante las noches, el rey era pasado a otra habitación, donde le esperaban las jóvenes. Ellas se postraban ante el rey y lo llenaban de calificativos como “poseedor del cuerpo más hermoso y poderoso”, “inmensa musculatura de héroe”, “gran guerrero y gallo de las mujeres” y similares. Las damas le daban alimentos y le colmaban de placeres.

Al salir de esas celdas subterráneas, el ya rey era reconocido como tal por el pueblo que acudía a vitorearlo y recoger el saco de trigo prometido a cada asistente. Un caso curioso fue el del rey Zqhjga III, pues al segundo día de estar en las celdas subterráneas, expulsó a los sacerdotes, quedándose con las jóvenes durante el resto de su reinado. A raíz de este incidente, se sustituyeron las jóvenes por ancianas expertas en cocinar platillos muy delicados.

Gobernantes Temitas

Tomaría demasiado espacio el hacer un recuento detallado de los principales hechos de cada uno de los cincuenta reyes Temitas, por lo que únicamente se mencionarán los que por alguna razón se distinguieron. Iniciando por un orden cronológico, debe mencionarse inicialmente a Hhuhhuy I, quien reinó durante cuarenta años.

Su régimen se caracterizó por la emisión de una ley que ordenaba la formación de una especie de parlamento integrado por representantes de los clanes familiares de las principales familias de Wawa, aquellas que estaban dedicadas a la intriga palaciega.

La disposición real fue muy mal recibida por la masa de los ciudadanos comunes, ya que permitió un ahorro sustancial en los gastos por concepto de festejos en el palacio real, donde vivían del erario público esas familias. Parte de la disposición real fue la organización y promoción de las luchas entre esos clanes, las que debían realizarse en días y horarios determinados. Esto causó una enorme expectación entre la ciudadanía, pues ellos podían también presenciar esas peleas que se realizaban dentro de uno de los varios teatros construidos por Gjekele, el mejor de los arquitectos Temitas.

Se llegaron a pagar precios altísimos por presenciar dichas peleas y este hecho provocó la creación de rivalidades falsas o exageradas a las que se les daba difusión, lo que causaba emoción en las personas y hacía que los precios de admisión subieran, beneficiando así los bolsillos de las familias involucradas. El inicio del reinado del rey Bheqh III se realizó dentro del mayor caos financiero que conociera el pueblo Temita. La hacienda real se encontraba en total bancarrota como resultado de la serie de decisiones emprendidas por Rkhu II, antecesor de Bheqh III.

Durante todo su reinado, de más de treinta años, Rkhu II se dedicó en cuerpo y alma a intentar una alianza con los pueblos vecinos de la región Temita, con objeto de exigir un trato más justo en las relaciones que todos ellos tenían con los poderosos egipcios. Fracasó en su intento Rkhu II, aunque en ello gastó la totalidad de los tesoros del reino, contrayendo una deuda sustancial con los mismos egipcios.

Bheqh III enfrentó el problema de una hacienda agotada de la manera más original que le fue posible: exigió la renuncia voluntaria de todas las personas que prestaban sus servicios en las oficinas reales y posteriormente subastó esos puestos a los mejores postores.

Con esta inteligente maniobra, Bheqh III saneó las finanzas públicas y obtuvo un superávit considerable. La maniobra de Bheqh III, sin embargo, fue convertida en una tradición con cada uno de los reyes siguientes, lo que no benefició en nada al pueblo, ya que el dinero recolectado por la subasta de puestos públicos ingresaba directamente a los bolsillos del rey. Es este un hecho que también muestra cómo es que los Temitas se adelantaron a su tiempo.

Otro de los reyes dignos de mención es Qqheu V, mejor conocido como Zqhujgjgk, es decir, el gran torpe. Qqheu V falleció al tercer mes de su gobierno, víctima de una ingestión excesiva de vino, durante la fiesta anual dedicada a Cqdvha, la divinidad de la destilación y de la alegría. El gobierno de Qqheu V muestra con mucha claridad la intensidad de las intrigas palaciegas, pues a pesar de lo corto de su reinado, no dejó ningún pariente vivo para sucederle.

Todos sus parientes fueron encontrados muertos en extraños accidentes, como su hijo Kjhikhg, que murió debido a haber comido pescado mediante un agujero que algún desconocido le abrió en el estómago. Xhhoqh I reinó durante la época de oro de las bellas artes temitas, actividades que constituyeron su única preocupación y que se fomentaron a costa del erario público.

La música, la literatura, la danza, la pintura, pero no la escultura, a la que Xhhoqh I odiaba, florecieron, llegando a puntos que jamás volvieron a alcanzar en la historia Temita. Fue tanta la demanda de autores, pintores, compositores y bailarines, que los habitantes de Wawa no fueron suficientes.

Tuvieron que importarse artistas de otras partes, para las cada vez más fastuosas festividades anuales dedicadas a Xhhoqh I, las que duraban seis meses. Los gastos excesivos provocaron una hambruna tan intensa que muchos de los artistas extranjeros fueron comidos por los habitantes de Wawa durante una rebelión.

Oqh III heredó de Xhhoqh I, una gran crisis, aunque no tan intensa como la mencionada antes. Nunca pudo ella ser resuelta, ya que dicho monarca pasó los veinticinco años de su reinado decidiendo cómo debía festejarse su primer aniversario de gobierno. El último rey de los temitas fue Qqkqghi IV. Su gobierno duró unos cuarenta y cinco años, al final de la época de decadencia de esta cultura. Obligado por las circunstancias, Qqkqghi IV decidió jugarse el todo por el todo en contra de Egipto, el poderoso vecino, contra el que deseaba pelear.

La evidencia que existe indica sin lugar a dudas que Qqkqghi IV se dirigió a Egipto para una visita de estado con el faraón y una noche, totalmente borracho, Qqkqghi IV perdió a todo su reino en un juego de dados. Pimsés anexó sin problema al reino Temita y Qqkqghi IV se convirtió en un exilado que vivió desde entonces en Grecia, gracias al oro que allí había mandado desde que lo nombraron rey.

NOTA DEL EDITOR

A los amables lectores que han preguntado acerca del rey temita I I (I primero), les podemos confirmar con casi total certeza que efectivamente este rey estuvo en el poder antes que el rey I II (I segundo). Y es casi seguro que ambos antecedieran a otro monarca, I III.

Hay más información sobre los Temitas

Religión Temita

Filosofía Temita

Economía Temita

Gobernantes Temitas

Gobierno Temita

Teatro y Poesía Temita

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.



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