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1 CPedia: Civilización Ignorada 6
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26 junio 2006
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Sumerios, mayas, caldeos, egipcios, fenicios, incas, griegos, sirios, romanos, aztecas son, entre muchas otras civilizaciones, aquellas que han merecido una profunda atención por parte de los estudiosos de la historia. No lo ha sido así con la civilización Temita, la que de hecho ha pasado ignorada por la gran mayoría de las personas dedicadas a escudriñar el pasado.

Si bien es cierto que el pueblo Temita no produjo una cultura tan avanzada como lo hizo su contemporánea, la egipcia, ello difícilmente puede constituir una causa válida para dejar a un lado una cultura como la Temita.

Fueron los Temitas un pueblo de la antigüedad con rasgos y características propios y dignos de ser conocidos en la actualidad, cuando, entre ciertos historiadores, lidereados por Wilhem Pfaff, se ha mostrado una cierta tendencia creciente, pero todavía pequeña, a redescubrir a los Temitas. La verdad es que, cuanto mejor conozcamos a la totalidad de nuestros antepasados, mejor nos conoceremos a nosotros mismos.

ContraPedia procederá a hacer un examen breve de esta cultura, la de los Temitas, en la que de seguro encontraremos lecciones que nos pueden servir para entender mejor nuestra época. Para facilidad de exposición, la cultura Temita ha sido dividida en diversas entradas a través de toda esta enciclopedia, siendo ésta la última de las entregas.

Aquí se presenta…

Teatro y poesía Temita

El teatro Temita es un terreno en el que la influencia de varios de sus autores puede detectarse, con claridad, en la industria cinematográfica mexicana, con la cinta Los Luchadores Científicos contra el Cerebelo del Doctor Milenio.

Quien haya disfrutado de esa magnífica muestra del celuloide, podrá apreciar con mayor riqueza de conocimiento esta pequeña exposición del teatro Temita.

Y lo hará más todavía, si recuerda la escena donde el luchador, llamado Asesino Positivista, destruye al maléfico cerebelo, el que resulta estar hecho con gelatina sabor manzana verde y picante.

El teatro alcanzó dentro de la cultura Temita niveles insospechados de grandeza y magnificencia.

Un buen ejemplo de esto, lo constituye la compleja grandiosidad de la última gran obra escrita durante el reinado de Fhahfqkj III, que ha pasado a la actualidad con el nombre corto de Tan sólo soy un grano de pimienta.

Esta es una epopeya del teatro antiguo que, en su primera exhibición, requirió la participación de todo el pueblo Temita, sin excepción, incluyendo bebés, ancianos y burócratas. Todos los papeles eran principales y abundantes en líneas, por lo que su estreno requirió varios años de ensayos, hecho que complicó las cosas notoriamente al cambiar la edad de los que ejecutarían los papeles.

Las crónicas de ese tiempo narran que el rey Fhahfqkj III cobró conciencia de que sería una obra sin público, hecho que lo consternó muchísimo y lo obligó a tomar prisioneros a varios mercaderes fenicios que estaban de paso por Wawa, la capital Temita, y a quienes se ató de pies y manos para obligarlos a presenciar la gigantesca obra.

Durante el sexto día de presentación ininterrumpida, y en medio del clímax del segundo de los cinco actos, los fenicios pudieron romper sus ataduras y regresar a su patria. Su testimonio ha servido de prueba para verificar la carencia de exageración en cuanto a la magnitud de la obra, lo que había sido sostenido antes por varios historiadores.

La ausencia de los fenicios no fue notada hasta el final de la obra, lo que consternó profundamente de nuevo al rey Fhahfqkj III, obligándolo a declarar la guerra a Fenicia.

El teatro Temita también se caracterizó por su tremendo realismo, el que llegó a su punto máximo con la representación de la obra titulada El destripador de Wawa. La trama de esta estupenda representante del teatro Temita, narra la historia de un asesino compulsivo que mataba a toda mujer que se especializara en cocinar platos que llevaran mejillones como ingrediente principal, de la manera más cruel que se tiene noticia en el mundo de los crímenes culinarios.

Esta obra solamente fue representada una vez, en la función de la tarde, de las cuatro o cinco que se habían contratado. La causa fue la muerte de todas las actrices que en ella participaron y la del actor principal, cuyo rol le obligó a arrojarse a un caldero de mejillones que estaban hirviendo en aceite. Todos ellos murieron realmente en la representación de esa obra.

Otra obra Temita de enorme realismo fue La Gran Inundación, escrita por la reina Whaqzhn y considerada hoy en día el primer antecedente del cine de la calamidad natural. Ella fue puesta en escena solamente una vez, en una representación de la que se tiene una narración directa de un testigo presencial y uno de los pocos sobrevivientes.

La reina Whaqzhn mandó construir una presa cerca del teatro, la que fue rota en el momento preciso, inundando el teatro con todos los actores y el público. La narración del suceso está escrita en forma de un poema por Hzazh, quien cuenta los detalles del incidente, y contiene un pasaje relativamente famoso que corresponde a los ruidos guturales de la propia reina al ahogarse: “gluh, arkj, tohja, glublu, tluj, egjh, dlujut”.

Cansados del pavoroso realismo, y su exageración, los temitas abandonaron su afición por el teatro durante varios años, hasta el advenimiento de una nueva modalidad, la que recibió el nombre de Hhtzerqehjga y que significa “teatro al revés”.

La técnica de este nuevo teatro representa un claro ejemplo del nivel de adelanto al que llegaron los temitas en todo lo que significaba diversión para el pueblo y funcionaba de la manera siguiente: los actores entran a escena, en la que han sido colocadas unas pocas sillas para ellos, donde se sientan y piden que se apague la luz que ilumina el escenario, para iluminar al público.

Por espacio de unas dos o tres horas, los actores permanecen sin recitar ninguna línea, contentándose principalmente con ver a los espectadores y en ocasiones pedirles que hablen más alto para que ellos los puedan escuchar. Fue Qoztzh el principal de los autores de este tipo de teatro, un escritor realmente prolífico, ya que se le conocen más de mil novecientas obras de la escuela Hhtzerqehjga escritas por él.

Otro campo de la literatura Temita que se desarrolló grandemente fue el de la poesía, donde los autores dieron muestra de algunos de los pensamientos más bellos de toda la historia dedicados al funcionamiento del aparato digestivo, un tema curioso, cuya atracción será comprendida por el lector en otros apartados que tratan de esta civilización ignorada.

El menos extenso de los poemas que han llegado hasta nosotros, es de unas doscientas mil estrofas y narra el acostumbrado paseo matinal del rey Usthz VI por los calabozos de su palacio, antes de entrar al baño real, tiempo que dedica a la selección de las torturas más apropiadas para sus prisioneros.

Sin embargo, el poema de mayor mérito literario es el dedicado a narrar la reconquista de la pequeña ciudad de Wawa que llegó a ser tomada por los egipcios en la época del rey Ozszhq I. Un pasaje inolvidable de esta obra, lo constituye el fragmento de mil estrofas que describe con singular habilidad y originalidad, los problemas y las vicisitudes de unos de los más altos generales Temitas, al dudar entre realizar un nuevo ataque destinado a la recuperación de Wawa y atender el llamado urgente que le hace su aparato digestivo, el que está siendo víctima de un ataque de la ingestión exagerada de carne de carnero y del propio miedo del guerrero.

Pero, sin duda alguna, el último capítulo de esta obra épica es el más notable de todos. Con lujo de detalle, dicho capítulo describe en quinientas estrofas el definitivo ataque sobre Wawa y la forma que los temitas usaron para recuperar su ciudad.

Los Temitas pretendieron hacer creer a sus contrarios que abandonaban la lucha. Levantaron su campamento de sitio y se retiraron a otro lugar, dejando, en las afueras de la ciudad, una ostra gigante que fue torpemente introducida a la ciudad por los egipcios y de la que, una vez dentro, salieron ratones especialmente entrenados para morder las partes íntimas de los hombres armados egipcios, quienes se dieron por vencidos unos meses después, al comprender que no tendrían descendencia posible para seguir manteniendo el sitio que ya llevaba setenta años.

La novela fue otro de los géneros cultivado por los Temitas. Algunas de ellas están siendo objeto de cuidadoso examen en el Institute for the Study of Abnormal and/or Very Funny Behaviour Patterns in Ancient Times, de Leicestershirewire en Inglaterra.

Tal vez la más popular de las novelas Temitas, fue la escrita por Uzhqufg, un autor de cuya vida se ignora mucho. Uzhqufg tituló a su novela Jqhou , un término Temita que tiene un significado complejo, que puede ser entendido así: “una persona de cráneo de forma oval porque su diámetro mayor excede en más de un tercio el menor y que estampa dibujos al pasar una brocha por encima de una chapa en los que están previamente cortados dibujos generalmente de tipo didáctico”.

En otra novela, Uzhqufg cuenta las aventuras de Phrixzsch, un héroe muy popular entre los Temitas. Phrixzsch fue famoso por su enorme fuerza física y de voluntad, siendo esta última la que le impidió aceptar cohechos de considerable cuantía para rescatar al príncipe Wqah de las garras de un mejillón gigante con garras.

Se tiene evidencia, lo suficientemente confiable, para probar que el más prolífico de los autores Temitas fue un rey de nombre Gaghgh I. La obra de Gaghgh está compuesta por una enorme cantidad de leyes, reglamentos y disposiciones de diferente naturaleza que regulaban la vida de los Temitas en sus más mínimos detalles, incluyendo la formas, cantidades y horarios destinados a deshacerse de los desperdicios humanos.

Una cita textual de uno de los millares de reglamentos emitidos por Gaghgh es la que dice: ..y cada súbdito del reino desalojará de su cuerpo una cantidad no mayor a setecientos ququjs [aproximadamente cuatrocientos gramos] de heces fecales diariamente, y si violare esta norma real se hará acreedor a un azote por cada ququj de exceso, para cuya determinación, cada ciudadano llevará sus heces fecales para ser medidas y pesadas en la oficina de palacio que se creará para tal propósito.

Fue, en cambio, el rey Zhaqzah II el menos prolífico de los autores Temitas de todos los tiempos. Siendo sucesor de Gaghgh, Zhaqzah emitió tan sólo un reglamento, por el que dispuso la anulación de todas las disposiciones de Gaghgh, lo que lo convirtió en el más querido de todos los monarcas Temitas.

Hay más información sobre los Temitas

Religión Temita

Filosofía Temita

Economía Temita

Gobernantes Temitas

Gobierno Temita

Teatro y Poesía Temita

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.



2 Comentarios en “1 CPedia: Civilización Ignorada 6”
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