Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
1 Crítica: von Straqq
ContraPedia ContraPedia
6 octubre 2006
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta en exclusiva la crítica de una de las composiciones del destacado músico von Straqq. El destacado crítico sueco, Nagirito Nokosoma nos han enviado el siguiente texto.

El momento del éxito de von Straqq llegó con la composición del Concierto en Do Mayor para Estilográfica. Fue terminado en 1974, una tarde de “lluvia pertinaz que me obligó a entrar a la casa y enfrentar a Trumpet, el fiel perro que siempre dejó sus huellas en mi ropa”, según dice von Straqq en su diario.

Originalmente llevó otro título, que era el de Concierto para Colchones, Aspiradoras y un Tostador Eléctrico. De este hecho, algunos críticos han inferido una influencia de Richard Strauss y su Sinfonía Casera. Sin embargo, es necesario señalar que la intención de von Straqq va tras el descubrimiento de las pequeñas minucias de un condominio, más que de una casa, detalle pocas veces tenido en consideración.

El Concierto en Do Mayor para Estilográfica es a todas luces la piedra de toque de la música seria a partir de 1975. Su concepción estructuralista permite ver sus partes como capiteles que sostienen una temática más realista que subjetivista. Es como si se pudiera hablar de un Sturm und Drang arquitectónico basado el  Klangform y, desde luego, la Gestalt para obtener la visión de un todo y no la acumulación de partes.

Es un producto carente de concepciones simplistas, que refleja una lucha dialéctica de nociones estrambóticas, pero legítimamente naumaquianas, por decirlo de la manera más sencilla.

El neófito encuentra cuadrantes conocidos, como la genial referencia a On the sunny side of the street en el segundo movimiento tan melancólicamente manejado por el corno zulú. Pero es el experto quien más germina al paladear esa bitácora de notas que imantan una falsa toninada casi refunfuñada por las cuerdas en el mismo pasaje, cuando las cuerdas de los cellos son golpeadas jocosamente por una bucólica hacha. Los ejemplos de genialidad gruñen en charoladas bagatelas de engañosa simplicidad.

El primer movimiento es un Allegro Fugato e Tranquilo construido alrededor de un monotematismo característico de otra obra de von Straqq, (Los Coros Licenciosos, que tanto problemas le trajeron con la censura). Este movimiento tiene ideas campiranas que se refuerzan con el hacha del segundo movimiento. Incluso existe un detalle, el director no usa batuta, sino un manojo de perejil, para mayores reminiscencias del campo.

De allí, el autor pasa ágilmente a los semitonos cromáticos y alegres, casi fugatos, del coro de alces canadienses. Aferrado febrilmente a su tema, von Straqq nos sorprende ante la carencia de un contratema. De hecho, las siguientes barras están dedicadas a la explicación de esta revolucionaria idea. Este movimiento termina con la caída de los timbales desde su pedestal hasta la segunda fila de la audiencia.

En el segundo movimiento, ya se puede sospechar la causa del cambio de título de sufrió la obra. Las notas iniciales no son ejecutadas por el tam-tam eléctrico, como sería lógico esperar, sino por el ya mencionado corno zulú. Terminadas esas notas introductorias, se inicia el imperceptible crescendo que llega a su clímax cuarenta y tres minutos después, para tener inmediatamente un silencio que es roto por el suave sonido de la estilográfica. Sin duda, la burbería principal de todo este movimiento radica en el piano tocado a dieciocho manos.

El inicio del tercer movimiento podría ser calificado de post-impresionista de no ser por el desgarrador balido del saxofón. Aquí hay una sonata en la que las dos secciones de la audiencia son obligadas a cambiar de lugar cinco veces, siempre con una gran exquisitez.

Pocas veces en la historia de la música puede presenciarse una burjaca de talento tan milagrosa y llena de recursos como ésta. Violines, violas, cellos y bajos manejan las filigranas de varios gorgojeos que repiten el tema secundario del primer movimiento, estableciendo así una liga desgarradora.

El Allegro Fortissimo e Finale abre con un violento ataque del director sobre el primer violín al que obliga a tocar un contrabajo sobre el hombro. A continuación hay insinuaciones de un rondó burlesco, casi místico, colocadas en la parte del tostador de pan. Los ritmos son sutiles: el 2/4 no es en realidad 2/4, sino 3/4 hasta que cambia a 3/4, lo que significa 2/4. ¡Genial!

Esta obra patentiza las influencias del autor. En el primer movimiento, antes de la parte de la botella soplada, se recuerda la melodía de las campanas de La Flauta Mágica de Mozart. Beethoven se deja escuchar en el simbólico duchazo de la primera flauta y su monotematismo constante.

Bach influyó a von Straqq en otro sentido, el de tener catorce hijos, lo que se deja notar en el hecho de emplear catorce fagotes que nunca son usados. Lizst es reconocible, al igual que Debussy y Ravel. La influencia de Rufino Tamayo es notoria en la vestimenta de los metales que llevan un rojo sandía.

La influencia de Stravinski es menos notoria, pero no por ello menos real, al igual que la de Brahms, Bruckner y Strauss, todos los Strauss. Tampoco ignora von Straqq a Schubert, ni a Bartok. Y sin embargo, esta obra de von Straqq se percibe como original y espontánea.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras