Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
1 Domingo Adviento C (2006)
Textos de un Laico
1 diciembre 2006
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
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• La primera lectura (Jeremías: 33, 14-16) es profética. Dice, “Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán ‘el Señor es nuestra justicia’”.

Es sencillo entender la lectura como un anuncio de lo que viene: el nacimiento de Jesús, quien regirá con justicia poniendo a salvo a su pueblo. El que nacerá es la justicia misma.

• El evangelio de hoy (Lucas: 21, 25-28. 34-36) es de la misma naturaleza que la anterior. También es una profecía. Dice, “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad”.

Y continúa Jesús, “Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra”.

Para finalizar con, “Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”.

Si en Jeremías se habla de la llegada de “vástago santo” que es “nuestra justicia”, con facilidad eso nos recuerda las fechas que se aproximan y lo relacionamos con el nacimiento de Jesús. Pero Jesús mismo va más allá, mucho más allá al anunciar que después de sucesos extraños, “verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad”. Ya no es tanto la visión de la próxima Navidad, sino el sentido mismo de la vida con el regreso de Jesucristo al final de los tiempos.

• En la segunda lectura (tesalonicenses: 3, 12-4, 2) Pablo nos dice, “Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que Él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos”. De nuevo la referencia a ése regreso triunfal al que se refiere el evangelio.

Las tres lecturas reunidas amplían el panorama que en estas fechas que vienen se concentra solamente en la Navidad. El nacimiento de Jesús es una fecha notable y digna de la más grande celebración, pero ella no puede ser entendida de manera aislada por sí misma. Debe verse todo el panorama que las lecturas presentan y que incluye el regreso triunfa de Jesucristo. Creyendo en la Navidad también se cree en el glorioso regreso al final de los tiempos. Una cosa no puede ir sin la otra.

Si nos damos tiempo para celebrar la Navidad, lo que es a todas luces admirable, más aún debemos prepararnos para esa hora de nuestra liberación anunciada por el mismo Jesucristo.

¿Cómo prepararse para esa hora futura? La respuesta está en el salmo de este domingo, orando como nos pide Jesús en el evangelio: “Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza. Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos. Con quien guarda su alianza y sus mandatos, el Señor es leal y bondadoso. El Señor se descubre a quien lo teme y le enseña el sentido de su alianza”.



La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.

Del LAVALLE NACIONAL para uso del católico MEXICANO Compuesto por el Presbítero D. Julián G. Villaláin Edición Especial Herrero Hnos. Sucs. S.A. México, D.F. 1956

Devoción muy útil al acostarse.

Al acostarse escribe con el dedo pulgar en tu frente estas cuatro letras: J.N.R.J. diciendo entre tanto: Jesús Nazareno Rey de los Judíos, me preserve de mala muerte repentina.

El mismo Cristo dijo a San Edmundo que los que esto hiciesen no morirán en esa noche de muerte súbita. (Surius, Vida de San Edmundo. Devoción aprobada por la Santa Iglesia.).

Gregorio XIII (10 de abril de 1580) concede perpetuamente a los fieles un año de indulgencia por cada vez que al son de la campana en señal de elevación del Santísimo Sacramento, adoren al Divinísimo, en donde quiera que se hallen, hincados de rodillas; y dos años, si esto mismo se practica en la iglesia donde se hace la elevación. Asistiendo a la misa y diciendo al tiempo de alzar la siguiente jaculatoria: Sea alabado y dense gracias a cada instante y momento, al Santísimo y Divinísimo Sacramento; se ganan también 200 días de indulgencias, aplicables también a las almas del purgatorio (Pío VII, decreto de la S.C. de Indulgencias, 7 de diciembre de 1819).





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