Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
2 Domingo Adviento C
Textos de un Laico
8 diciembre 2006
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
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• La primera lectura (5, 1-9) nos habla de la alegría que tenemos ante la grandeza de Dios y nos acerca a las próximas festividades. Dice, “Jerusalén, deja tu vestido de luto y miseria y vístete de fiesta con la gloria que Dios te concede. Colócate el manto de la victoria de Dios, adorna tu cabeza con la diadema gloriosa del Dios eterno. Porque Dios mostrará tu esplendor a todos los pueblos de la tierra. Dios te dará para siempre este nombre: «Paz en la justicia, Gloria en la piedad»”.

A la grandeza de Dios se reitera el elemento de gozo, “Levántate, Jerusalén, colócate en lo alto y mira hacia oriente; allí están tus hijos, convocados desde donde sale el sol hasta el ocaso, por la palabra del Santo, alegres porque Dios se ha acordado de ellos. Salieron de ti a pie, conducidos por el enemigo, pero Dios te los devuelve con honor, transportados como en un trono de rey”.

Y en la última parte del texto se dice, “Porque Dios ha mandado que todo monte elevado y toda colina perenne se abajen; que los valles se emparejen y se nivele la tierra, para que Israel avance seguro guiado por la gloria de Dios. El ha ordenado a los bosques y a todos los árboles aromáticos que den sombra a Israel. Porque Dios conducirá a Israel con alegría al resplandor de su gloria, en medio de su misericordia y de su fuerza salvadora”.

• Esta última idea se repite en el evangelio de hoy (Lucas 3, 1-6), el que comienza hablando de que “… la palabra de Dios vino sobre Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto”.

A lo que añade que Juan “fue por toda la región del Jordán predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías: «Voz del que grita en el desierto: preparen el camino del Señor; hagan rectos sus senderos; todo barranco será rellenado y toda montaña o colina será rebajada; los caminos torcidos se enderezarán y los desnivelados se rectificarán. Y todos verán la salvación de Dios»”.

Ya hay otro elemento en común, la preparación del camino del Señor y esa imagen de caminos rectos en tierras niveladas con rutas rectas. Es el mismo Juan el que pide prepararnos para grandes sucesos sustentados en los viejos textos. Las profecías se tornan ciertas. Dios mismo llega a nosotros y eso es causa de gozo. El Señor hace grandes cosas por nosotros y eso mismo es lo que canta el salmo.

Dice, “Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía un sueño: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de canciones… El Señor ha hecho grandes cosas por nosotros, y estamos alegres… Cambia, Señor, nuestra suerte como cambian los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre canciones”.

Tierras allanadas, caminos rectos, alegría, cantos, risas. El Señor viene a nosotros y debemos estar preparados.

• De esa preparación habla la segunda lectura (Filipenses 1, 4-6.8-11). Dice San Pablo, “Dios es testigo de que a todos ustedes los quiero entrañablemente en Cristo Jesús. Y le pido que el amor de ustedes crezca más y más en conocimiento y sensibilidad para todo. Así sabrán discernir lo que más convenga, y el día en que Cristo se manifieste los encontrará limpios y sin culpa, colmados del fruto de la salvación que se logra por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”.

Es decir, estar preparados para la llegada de Jesucristo, Dios mismo en esos dos sentidos que dejaron ver las lecturas del domingo pasado: no sólo la celebración de la Navidad que se aproxima y las celebraciones que conlleva, sino más aún para el regreso triunfal posterior. Ese “día en que Cristo se manifieste” cuando debe encontrarnos “limpios y sin culpa, colmados del fruto de la salvación que se logra por Jesucristo”.

En su conjunto, las tres lecturas de este domingo contienen ese elemento natural de las fechas que vienen: alegría, gozo, risas y satisfacción ante la venida de Dios en forma de hombre. Pero ellas no se quedan en ese punto solamente. Quieren ir más allá, hasta el final de los tiempos y el regreso triunfal de Jesucristo, otra fecha gloriosa, también causa de alegría, la mayor de todas las que tendremos.


La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.

Del LAVALLE NACIONAL para uso del católico MEXICANO Compuesto por el Presbítero D. Julián G. Villaláin Edición Especial Herrero Hnos. Sucs. S.A. México, D.F. 1956

Devoción muy útil al acostarse.

Al acostarse escribe con el dedo pulgar en tu frente estas cuatro letras: J.N.R.J. diciendo entre tanto: Jesús Nazareno Rey de los Judíos, me preserve de mala muerte repentina.

El mismo Cristo dijo a San Edmundo que los que esto hiciesen no morirán en esa noche de muerte súbita. (Surius, Vida de San Edmundo. Devoción aprobada por la Santa Iglesia.).

Gregorio XIII (10 de abril de 1580) concede perpetuamente a los fieles un año de indulgencia por cada vez que al son de la campana en señal de elevación del Santísimo Sacramento, adoren al Divinísimo, en donde quiera que se hallen, hincados de rodillas; y dos años, si esto mismo se practica en la iglesia donde se hace la elevación. Asistiendo a la misa y diciendo al tiempo de alzar la siguiente jaculatoria: Sea alabado y dense gracias a cada instante y momento, al Santísimo y Divinísimo Sacramento; se ganan también 200 días de indulgencias, aplicables también a las almas del purgatorio (Pío VII, decreto de la S.C. de Indulgencias, 7 de diciembre de 1819).





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