Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
3 Domingo Ordinario B (2006)
Textos de un Laico
20 enero 2006
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
Catalogado en:


• La primera lectura narra el mensaje que el Señor da a Jonás. Dice así (Jonás 3, 1-5.10), “En aquellos días, vino de nuevo la palabra del Señor a Jonás: ‘Vete ahora mismo a Nínive, la gran capital, y proclama allí lo que yo te diré’”.

Jonás obedece y de inmediato cumple con el mandato, que es gigantesco, pues “ Nínive era una ciudad enorme; se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás entró en la ciudad y caminó durante todo un día, pregonando: ‘Dentro de cuarenta días Nínive será destruida’”.

La tarea se antoja descomunal, un hombre solo en una ciudad inmensa. Y sin embargo, Jonás logra su propósito. “Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y todos, desde el más grande hasta el más pequeño, se vistieron con ropa de penitencia. Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían convertido, se arrepintió y no llevó a cabo el castigo con que los había amenazado”.

Es una historia de caminos. Es el camino de Jonás que obedece al Señor en lo que parece es una misión imposible. Y también es el camino de los habitantes de Nínive, quienes creyeron en Jonás y por lo tanto en lo que el Señor les mandaba decir. E

s una historia de reconocimiento de caminos, que es precisamente lo que muestra el salmo responsorial: “Muéstrame, Señor, tus caminos, muéstrame tus sendas. Guíame en tu verdad; enséñame, pues tú eres el Dios que me salva… El Señor es bueno y recto y señala el camino a los pecadores; guía por la senda del bien a los humildes, les enseña el camino”.

• El evangelio de este domingo (Marcos 1, 14-20), por su parte, redondea la idea de la primera lectura, colocando a los apóstoles en el mismo papel que Jonás. Dice el evangelista, “Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que estaban echando las redes en el lago, pues eran pescadores.

Jesús les dijo: ‘Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres’. Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron”. El episodio se repite, ahora con otros de los apóstoles, “Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan. Estaban en la barca reparando las redes. Jesús los llamó también; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con sus trabajadores, se fueron con él”.

Dios mismo instruye, pide que le sigan y les da una responsabilidad que es aceptada de inmediato por Jonás y por los apóstoles. Lo que pide es una acción nuestra, “El plazo se ha cumplido el. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio.”

• La segunda lectura, de San Pablo (I Corintios 7, 29-31) nos da detalles de eso que debemos hacer, algo así como el otro lado de la moneda. Si debemos seguir a Jesús, resulta lógico que debamos actuar como lo escribe San Pablo: “Les digo esto: el tiempo se termina. En lo que falta, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo pasa”.

En otras palabras, si obedecemos a Dios viviremos en este mundo sin apego a sus cosas, pues todo lo que realmente importa es Dios mismo.

Reuniendo las tres lecturas de este domingo, se tienen ideas muy sencillas de ver. Primero, desde luego, allí está el llamado de Dios a Jonás, a los apóstoles y también a nosotros mismos. Es una reiteración de las lecturas del domingo pasado: el llamado a Samuel y también a los apóstoles. Dios nos llama a él y de eso no debemos tener dudas.

Segundo, es una llamada concreta, bien ilustrada en la tarea asignada a Jonás, la de llamar al arrepentimiento a los habitantes de Nínive; y la de los apóstoles, comparándolos con “pescadores de hombres”. Y es eso mismo lo que nos llama a hacer: debemos antes que nada acudir a su llamado para más tarde ser instrumentos de la conversión de otros.

Tercero, la idea de nuestra conducta, que es la de actuar poniendo en el lugar correcto a las cosas: Dios es nuestra prioridad principal y única, de lo que resulta lógico que todo lo demás sea secundario, todo sin excepción.

En resumen, son ideas de un camino, el camino de Jesucristo que nos llama a seguirle y en ese camino hacer lo que es congruente hacer cuando se le sigue: hacer el bien, ayudar a los demás, sin distraernos con nada, pues nuestra atención entera está en Dios.

La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras