Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aceptación de Derrotas Electorales
Eduardo García Gaspar
9 mayo 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Frente a una situación grave de serias consecuencias personales, la gente reacciona de diversas maneras en diferentes momentos. Una realidad grave no se acepta fácilmente. Y sobre este tema hay una idea conocida que vale la pena recordar. Es de Elsabeth Kubler-Ross.

La idea la volvió famosa una película de hace tiempo, “All that Jazz”. La autora propuso que hay cinco etapas por las que las personas pasamos cuando tenemos frente a nosotros una realidad que nos contraría en extremo. Las etapas son: (1) negación, (2) enojo, (3) negociación, (4) depresión y (5) aceptación.

Si bien la aplicación de estas etapas suele usarse para enfrentar enfermedades que significan la muerte, se me ocurre que podría ser aplicada también al caso de aceptación de resultados de encuestas.

Pero antes de hacerlo, quiero dejar claro el significado de esas etapas con un caso concreto que lo ilustre. Y para esto tomo el ejemplo usado por TLC Group. Supongamos que usted tiene un problema serio con su automóvil.

En la etapa de la (1) negación, simplemente no se acepta que exista ese problema. “No es posible, sólo tiene 50 mil kilómetros. Está casi nuevo. No es posible”.

En (2) enojo, usted piensa cosas como, “Ese idiota carro y maldita la agencia que me lo vendió. Son unos hijos de $##&/%.”

En la etapa de (3) negociación usted piensa “Muy bien, con que me dure seis meses más. Sólo eso. No es mucho pedir. Que aguante un poco más el coche”.

En la (4) depresión se piensa algo como “¿Y ahora qué? No tengo dinero para comprar otro. La reparación costará mucho. No sé qué hacer. ¿Quién me podrá ayudar?”.

Y en la (5) aceptación, usted piensa que “Está bien. No puedo cambiar nada. Si no arranca el coche, llamaré un taxi y más tarde me encargaré de esto”.

Las etapas son bastante claras: (1) negación, (2) enojo, (3) negociación, (4) depresión y (5) aceptación.

Y tienen su aplicación en el terreno político, como por ejemplo, el de la aceptación de resultados de encuestas de intención de voto.

Pensemos en el hipotético caso de un candidato que tiempo atrás iba bien en las encuestas y que ahora no va nada bien. Antes estaba en un claro primer lugar y ahora está en un claro segundo lugar. Este candidato podrá llegar a la última de ellas, la aceptación de la realidad. Pero antes su reacción pasará por las cuatro anteriores.

Veamos esto con más detalle.

  • Primero, la negación: esos datos no son reales, no existen. Podremos oír al hipotético candidato declarar a los medios cosas como, “Esas encuestas son mentiras. No importa que sean varias encuestas, todas ellas están equivocadas. Yo tengo datos diferentes. Las encuestas se venden a quien quiera. Estoy seguro que voy en primer lugar. Los datos que yo tengo contradicen lo que afirman esas encuestas”.
  • Segundo, el enojo. De la negación se pasa a la rabia que culpa a otros. En entonces cuando el hipotético candidato dice quizá cosas como estas, “Son confabulaciones en mi contra. Hay mucha gente interesada en que yo no gane. Me los puedo imaginar reunidos inventado cómo perjudicarme. Todo es mediático. Son intereses oscuros de gente que está en mi contra”.
  • Si el candidato progresa a la siguiente etapa, llega la negociación. Comienza a decir tal vez cosas como, “Las cifras de esas encuestas parecen contrarias, pero si se interpretan de manera correcta, me siguen favoreciendo. Es cuestión de ver los detalles. Aún conservo una fuerte base de preferencia y la distancia en los números es pequeña. Nadie puede ser declarado ganador. La encuesta que vale es la del día de la votación”.
  • Para la etapa siguiente, la cuarta, la de la depresión, el candidato de nuestro ejemplo comienza a pensar, “¡Ay, qué hago! La cuestión está dura. No sé qué hacer. Quizá me equivoqué en la estrategia. Dije cosas que me lastimaron.. Todo empezó bien, pero ahora se ha derrumbado”.
  • Y en la quinta etapa, la de la aceptación, puede declarar, “Bueno, pues ya no hay nada qué hacer. Perdí. Lo único que me queda es reconocer la derrota mía”.

El peligro es que ese candidato llegue al día de la elección en la etapa dos, la del enojo y comience a realizar acciones de desesperación y rabia.

POST SCRIPTUM

• El libro citado es el de Elsabeth Kubler-Ross en su libro “On Death and Dying” (Macmillan Publishing Company, 1969).

• El ejemplo del coche está aquí.

• El 5 de mayo, Noroeste, de Culiacán, reportó que

“De acuerdo a los resultados de varias encuestas recientes, el candidato del PAN a la Presidencia de la República se mantiene al frente de la preferencia de los votantes. A menos de dos meses de las elecciones, los medios de comunicación más importantes de nuestro país, como Milenio, Reforma y Televisa, con Consulta Mitofsky, muestran una importante ventaja del candidato del PAN a la Presidencia de la República, Felipe Calderón, en sus encuestas…

El presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática, Leonel Cota Montaño, dijo que la encuesta de Mitofsky se lee como un “empate técnico” entre los candidatos presidenciales del PAN y de la coalición Por el Bien de Todos. No obstante, enfatizó que “no es caída” lo que ocurre en la campaña de Andrés Manuel López Obrador. Entonces se le preguntó si está subiendo Felipe Calderón, a lo que señaló que no tienen elementos para asegurarlo”.

Un buen ejercicio es la identificación de en qué etapa está Cota.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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