Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Angeles en Teoría
Eduardo García Gaspar
17 enero 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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No muchas personas se han dado cuenta de ello, pero es una realidad y es totalmente nueva para México. Las próximas elecciones están siendo vistas como una cuestión de selección del próximo presidente, cuando en realidad son más que eso.

Son la selección de una manera de gobernar y hay dos maneras que se han planteado, la del gobierno grande y la del estado de derecho. Son distintas.

Visto de otra manera, los electores mexicanos estarán votando menos por una persona en particular para ocupar la silla presidencial, que por uno de dos tipos de gobierno, el grande y el normal. La desgracia es que los electores siguen siendo cautivados y fascinados por las personalidades y no ponen atención en las ideas.

No se trata de votar por López Obrador, Madrazo, o Calderón, sino de votar por las ideas que ellos han expresado.

Y con esto entro al tema que deseo tratar, el del gran gobierno. La plataforma del PRD propone el crecimiento del aparato estatal, más gasto gubernamental, más burocracia. Es lo que se conoce como socialismo y tiene varios problemas serios. Quizá el mayor de sus problemas es que en este mundo no hay ángeles. Digo, porque el problema de los gobiernos grandes es que son manejados por personas y las personas tienen defectos y sucumben a tentaciones.

Un gobierno cualquiera tiene ese problema, el de ser conducido por gente imperfecta, pero un gobierno más grande es manejado por un número mayor de gente imperfecta. Los riesgos de un mal manejo gubernamental son mayores conforme crezca el tamaño del gobierno.

Ésa es la realidad y es por ello que quienes saben de teoría política se inclinan por gobiernos limitados. Y es que de por sí, los gobiernos tienen mucho poder y si ellos crecen, colocarán más poder en más manos de gente con defectos.

Eso significa crear una aplanadora manejada no por ángeles, sino por gente llena de imperfecciones, como el resto de nosotros y quizá peores, como recientemente escribió Peggy Noonan en el Wall Street Journal. Seamos razonables, pongamos los pies sobre la tierra y reconozcamos de una vez por todas que los gobernantes son personas como cualquiera, con muchos defectos, como el resto de los ciudadanos.

¿Sería lógico colocar en ellas una gran cantidad de poder? No tiene sentido. Ilustremos esto mejor. ¿Le confiaría usted a López Obrador, a Calderón o a Madrazo sus ahorros? ¿Pondría a nombre de ellos la escritura legal de su casa? Sólo un inocente lo haría.

A los gobernantes se les debe acotar su poder, limitándolo para que no abusen de él y sin embargo, los socialistas piden lo contrario, piden más poder para ser colocado en manos de gobernantes llenos de defectos.

La posición del PRD es ésa, la de querer un gobierno más grande, con más poder y con mayores facultades para intervenir en la vida de los ciudadanos. El ideal es la posición opuesta, la de un gobierno menor, con menos poder y desafortunadamente ninguno de los otros dos partidos propone eso. El PRI mantiene sus consideraciones pragmáticas y no entiende este problema, como tampoco lo comprende el PAN, aunque al menos ellos dos no plantean hacer crecer el poder del gobierno.

Y es que al final, los gobiernos están allí para servir a los ciudadanos, para darles facilidades de tal manera que las personas se ocupen de sus propias cosas. El gobierno debe servir al ciudadano y no al revés, como piden los socialistas. No es que los gobiernos dejen de existir, pero sí es una cuestión de que recobren el tamaño lógico que deben tener y que no es grande, pero sí es vital: proteger los derechos y libertades de las personas y sus propiedades.

Necesitamos gobiernos porque no somos ángeles de conductas perfectas y precisamente porque no somos ángeles es que nuestros gobiernos no deben suponer que los gobernantes lo sean y darles, creyendo eso, más poder del que deben tener lógicamente.

Yo le confiaría mi vida entera a San Miguel Arcángel, pero a los candidatos que tenemos ahora, ni a ninguno otro, le confiaría un centavo. Ésa es la realidad de las elecciones mexicanas. Si creemos estar seleccionando a un ángel entre los candidatos, la realidad es que estaremos votando por un diablo que volverá un infierno nuestras vidas.

Post Scriptum

La idea de los ángeles que gobiernan, citada por Noonan en su columna del 5 de enero en el Wall Street Journal, es original de la colección de escritos The Federalist cuyos autores fueron Alexander Hamilton, James Madison y John Jay en los EEUU en el siglo 18.

La referencia se encuentra en el artículo 51, escrito por Madison y que en esa parte dice que,

“If men were angels, no government would be necessary. If angels were to govern men, neither external nor internal controls on government would be necessary. In framing a government which is to be administered by men over men, the great difficulty lies in this: you must first enable the government to control the governed; and in the next place oblige it to control itself. A dependence on the people is, no doubt, the primary control on the government; but experience has taught mankind the necessity of auxiliary precautions”.

El resto del texto puede encontrarse aquí

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