Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Animales en Extinción
Leonardo Girondella Mora
12 abril 2006
Sección: ECOLOGIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las reses no están en peligro de extinción y sin embargo, miles de ellas son sacrificadas al día —es posible que exista un secreto en ese suceso, tan paradójico que no sea fácilmente percibido. Los animales que son negocio no se están extinguiendo, pero las que se desea proteger, sí lo están.

Un documento del Adam Smith Institute, Saved by shooting, presenta esa idea mencionada arriba: la protección de animales por medio del permiso para su caza. Menciono algunas de las ideas de ese documento y a ellas añado comentarios míos.

• Es real la existencia de especies en peligro. Sus causas: destrucción de hábitat natural, protección personal, ataques a cultivos y comercio ilegal —como el del rinoceronte, protegido por reglamentos internacionales y por ello produciendo efectos opuestos: en los años 70, la prohibición en favor del cuerno de rinoceronte ocasionó una elevación de su precio en países como Corea y Taiwán, aumentando el incentivo de su caza y los efectos relacionados, como la corrupción y la actividad de crimen organizado.

La idea de la protección tradicional parece no estar funcionando y quizá haya una solución en un enfoque opuesto y de impresión exótica —si los pollos que se matan por miles no han desaparecido, al contrario, quizá los tigres y otros animales puedan salvarse y florecer volviéndose un negocio para la misma gente local.

• Dice el documento que varios países permiten los parques privados de caza, donde la gente de la localidad tiene oportunidad de beneficiarse y por ello, un incentivo para proteger el negocio. Sus clientes son turistas de altos ingresos que pagan por ver, fotografiar y cazar esos animales protegidos. Habla de uno de ellos, el Malope Game Ranch, al norte de Sudáfrica.

• Las cuotas de caza se calculan de acuerdo a los ciclos de reproducción y maduración de la especie —por ejemplo, el documento menciona 1% para elefantes y 6% para cebras. El objetivo es mantener poblaciones estables. Hay fincas de caza autorizada en Namibia, Botswana y y Zimbabwe. Cazar un elefante cuesta más de 20,000 dólares. por ejemplo, en algunos lugares y un impala, unos 100.

• Allí hay una clave —cuando la gente tiene animales que puede vender en esos precios, existe un incentivo para cuidarlos. Dice el reporte que,

“In Zimbabwe more than 500 of around 4,000 ranches derive all or part of their income from wildlife. Through CAMPFIRE (the Communal Areas Management Programme for Indigenous Resources), established in 1989, the industry has expanded rapidly. In 1989 only two rural districts applied to implement the programme, but now more than 25 are involved. The proportion of revenue going to local villagers has also steadily increased, giving them a real incentive to conserve wildlife. By 1993 four-fifths of wildlife revenues produced by CAMPFIRE was going to local communities”.

• Los resultados de esas acciones no son malos, al contrario. El mismo documento afirma que

“As a result of such policies, which have reduced poaching and led to a revival in many species (including elephant, which were once seriously threatened), Botswana, Namibia and Zimbabwe have been allowed to resume controlled exports of ivory… A World-Wide Fund for Nature report estimates that CAMPFIRE has increased household income in rural Zimbabwe by 15 to 25 per cent. Wildlife conservation and husbanding is now the principal source of cash for rural communities such as Tsholotsho on the southern boundary of Hwange National Park. No indigenous species has become extinct in Zimbabwe: indeed, populations are stable or growing”.

• Hay adelantos adicionales, como atención a animales en épocas de sequía, menor tala de árboles y capacitación como guías a la gente local —como también compensaciones por daño a cultivos, mayor infraestructura, escuelas y hospitales. Añade el ocumento que,

“Far more land is now devoted to game parks in Zimbabwe since landowners were given the privileges and responsibilities of ownership. In 1975 17,000 sq km of private land was given over to wildlife; by 1990 this figure had risen to 30,000 sq km. As a result there has been a marked increase in the populations of elephant, rhino, crocodile, ostrich, leopard and cheetah”.

• Existe un elemento subyacente —la propiedad privada. Cuando los recursos son de nadie, esa propiedad pública tiende a ser explotada sin consideración. La propiedad de los recursos cambia la situación y las personas tienen incentivos para cuidarla. Kenia, como ejemplo opuesto, prohibió la caza de elefantes y desde entonces ha perdido más del 80% de ellos.

El caso es digno de mención por la apariencia útil de una prohibición que en la realidad logra efectos opuestos —y apoya la idea de que la caza regulada, quizá puesta a subasta abierta, logra lo que en apariencia niega: cazando animales se les puede proteger si eso es un negocio que difunde beneficios entre propietarios legales.

Termino con un comentario general. Las apariencias engañan y nunca lo hacen con tanta intensidad como en el que caso de los mercados libres, donde lo que se ve no es casi nunca lo que en realidad sucede. Para muchos causará una impresión de reprobación ver la caza de un elefante a cambio de varias decenas de miles de dólares, quienes no entenderán que bajo esa apariencia se da la protección de la especie y mucho más que eso.

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