Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Autosuficiencia Buscada
Eduardo García Gaspar
23 febrero 2006
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando una persona sabe que las importaciones de leche en polvo siguen creciendo en México y se preocupa porque eso significa mayor dependencia nacional del extranjero, entonces no pasa mucho.

Pero cuando la mayoría de las personas de un país escuchan esa noticia y también se lamentan de la creciente dependencia del extranjero, entonces hay algo malo allí. Para conectar a la leche en polvo y al subdesarrollo, hace falta una teoría.

Existe una teoría que explica que las causas del subdesarrollo, y por tanto de la pobreza, no son económicas, sino mentales. Esas causas están en las ideas que predominan en las personas que viven en los países pobres. La tesis de esa teoría es que la cultura del país afectado hace menos probable el desarrollo por creer ciertas ideas que son opuestas al crecimiento mismo.

El ejemplo de la leche en polvo muestra un caso de una de esas ideas causantes de pobreza. La situación es la siguiente. Las importaciones mexicanas de ese producto siguen creciendo.

En 2005 fueron de unos 360 millones de dólares, la cifra más alta de los últimos 10 años. Comparadas con el período inmediato anterior, las importaciones de 2005 se elevaron en 12 por ciento. Las causas de esa elevación de importaciones son la falta de producción interna y los precios más baratos de la leche importada. Fabricada en el país, la leche en polvo cuesta 5 pesos el kilo, pero comprada en el extranjero, 3 pesos.

Además, se argumenta, no se pueden importar vaquillas lecheras desde loe EEUU. Obviamente, se pide al gobierno mexicano que proteja de la competencia extranjera a la industria nacional, la que cubre unas dos terceras partes del mercado mexicano. Y sobre esos datos, la reacción es la de la lamentación y el quejido: México depende de la leche en polvo extranjera y eso no debe ser… deberíamos ser autosuficientes en leche.

Si se reacciona así mayoritariamente en un país, hay allí algo que está mal. La autosuficiencia no es una meta realista en términos económicos y sólo puede ser entendida como una especie de machismo nacionalista. Vea usted la lógica. Los productores nacionales cubren las dos terceras partes del mercado nacional y lo hacen con un producto que es 66 por ciento más caro que el extranjero.

Esos productores están explotando al consumidor mexicano que podía comprar el mismo producto más barato y así elevar su ingreso disponible. Le conviene a los mexicanos que toda la leche en polvo sea de importación. Toda. Y al país le conviene que esos productores de leche en polvo se dediquen a producir algo en lo que sean eficientes. Para qué fabricar leche en polvo si otros lo hacen mejor. Deben encontrar un mejor uso de sus recursos.

Les conviene a ellos y al país. Querer la autosuficiencia de leche en polvo no tiene sentido y lastima a consumidores y productores. ¿Para qué quererla? No hay razón lógica. Es igual de tonto que el querer que cada persona fabrique sus propios zapatos o que cada ciudad produzca sus propios autos. No tiene sentido.

El deseo de autosuficiencia es una de las ideas que causan subdesarrollo: cuando se intenta, lo que se logra es un uso ineficiente de los recursos propios y una elevación de los precios de los bienes. Nadie progresa por esas vías, al contrario. Y a pesar de eso, allí está el lamento de esa dependencia, presente en demasiadas personas y reportada así en muchos medios. En radio ella fue reportada como “México, aún más dependiente en leche en polvo”.

Ante eso, las industrias argumentan necesitar protección y piden cerrar las fronteras de lo que ellas producen, argumentando defensa del empleo nacional y, desde luego, autosuficiencia. Es la defensa del perdedor que quiere seguir explotando al consumidor nacional con precios más altos en lugar de hacer mejor y más baratos sus productos. Y si no lo puede hacer, que busque otro campo de acción. Neto, neto, todo lo que he querido decir es que existen dos opciones.

Una es el libre comercio, la apertura comercial. La otra es el cierre de fronteras, es decir, proteccionismo. México ya vivió el proteccionismo y sabemos que no puede funcionar. Intentarlo de nuevo, con el pretexto que sea, típicamente la protección de los empleos, es tonto. La autosuficiencia es otra de esas ideas que causan subdesarrollo.

POST SCRIPTUM

Encontré que Grupo Reforma en México reportó esa noticia con el siguiente encabezado, “Crece 28% dependencia de leche”. Describir así el hecho necesariamente supone que hay dependencia y que eso no es bueno. Seguramente es lo contrario, es sensacionalmente bueno.

El mismo periódico reportó el 21 de febrero que durante la última década, el país elevó el déficit comercial de neumáticos para automóviles y autobuses y en 2005 fueron importados 1,279 millones de dólares de ese producto, unas tres veces más respecto a 1994, cuando inició la apertura comercial.

La causa fue el cierre de plantas productoras en México, como Uniroyal, Goodyear y Euskadi, quedando Firestone, Tornell y Conti. La causa del cierre de las plantas productoras fue su baja productividad, según dijo Francisco Martha, director general de la Cámara Nacional de la Industria Hulera. Si las plantas locales no son productivas tienen dos opciones, serlo o tomar esos recursos y destinarlos a otra labor en la que sí sean productivos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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