Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buen Cine, Mala Economía
Eduardo García Gaspar
23 enero 2006
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Si le aqueja el corazón, usted va con un cardiólogo. Es la conducta normal. Si usted quiere saber de algún tema especializado, usted acude con los expertos. Aunque existan personas que consultan a astrólogos y brujos, no creo que lo hagan en caso de una descompostura de su coche.

Y, sin embargo, hay algunos terrenos en los que consultamos a los inexpertos, como el caso del que presumía saber de Cristianismo por haber leído a Saramago. O como el cine y el caso de una película, me imagino que bien hecha, actuada y dirigida, que tiene esa visión caricaturesca de los buenos y malos.

Me refiero a “The Constant Gardener”, dirigida por Fernando Meirelles y basada en una novela de John le Carré.

La vi hace tiempo, no fue una película exitosa y vale la pena comentarla por su contenido, un argumento ganador de premios, con aplauso de la ONU, pero tonto. La historia es más o menos la siguiente.

En un lugar de África está una activista de nombre Tessa Quayle, la que es encontrada muerta, asesinada en el norte de Kenia, con la complicación de que su amante ha huido y todo parece un crimen pasional. Este amante es Justin Quayle, un tipo blando, sin personalidad y mediocre, que parece estar en las manos de los investigadores del crimen, pero se equivocan.

El hombre decide investigar por sí mismo en varias partes del mundo, para descubrir la verdad: todo es un complot de las autoridades y la industria farmacéutica para hacer dinero, algo que la mujer había descubierto. La historia, como dije, es de las de blanco y negro, buenos y malos, donde desde luego, los malos son los laboratorios, cuya ansia de lucro es tal que están dispuestos a lo que sea, incluso a matar y lanzas medicinas no probadas.

Una de las frases en la película dice, “las grandes farmacéuticas están a la par que los traficantes de armas”. Al final, uno acaba con la idea de lo terrible que son esas empresas, aunque unos días después agradecí enormemente que ellas hubieran investigado lo suficiente como para desarrollar Losec, un antiácido.

Sigue esa cinta la escuela de Hollywood, donde la economía no se entiende en los guiones, y los productores se mueven por el mismo motivo que sus escritores critican.

Igual a “Wall Street”, la cinta con Charlie Sheen y Michael Douglas, dirigida por Oliver Stone, en la que un corredor de bolsa es capaz de hacer lo que sea con tal de llegar a la cumbre. Igual a “Other People’s Money” con Danny DeVito y el argumento de una toma hostil de una empresa familiar.

La pena no es que estas películas hayan sido producidas. La pena es que ellas puedan dejar una huella errónea, una impresión equivocada de la realidad. Es lo mismo que ver “Mar Adentro” de Alejandro Amenábar, con Javier Bardem interpretando el papel de Ramón Sampedro, un paraplégico que deseaba que lo mataran… y creer que ya se sabe de eutanasia con base para opinar, más aún si también se ha visto “Million Dollar Baby”.

Pero volvamos a eso de las corporaciones gigantes que se aprovechan de todo y son capaces de todo. Si una persona razonable quiere hacer un mueble de madera verá a un carpintero, pero no verá una película sobre la vida de uno de esa profesión. Y sin embargo, resulta fascinante ver cómo se cree saber de monopolios viendo películas.

Y es que sucede algo que tiene que ver con el tiempo dedicado a obtener información. Para realmente saber de monopolios o de competencia, existen libros, por ejemplo uno de Murray N. Rothbard, muy ilustrativo, pero tiene unas mil páginas. O está el clásico de Adam Smith, un gran crítico de los empresarios, pero también es muy extenso.

Ante esto, surge la opción sustituta: mejor leer a Saramago para saber de Cristianismo y no a San Agustín, ni a Santo Tomás.

O el peor de los casos recientes, el de “El Código da Vinci”, que desde luego ya es película. Al final se da una especie de superficialización de las opiniones y resulta en la llamada teoría de Gioia: la persona que menos información tiene es la que más opiniones expresa. Un problema interesante y actual, que será muy importante a la hora de ejercer el voto para elegir el nuevo gobierno.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras