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California: Ida en Humo
Selección de ContraPeso.info
16 octubre 2006
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Robert A. Sirico. Agradecemos al Acton Institute el gentil permiso de reproducción. El Rev. Sirico es presidente del instituto.

Un conflicto se cocina en California por la propuesta de un aumento del impuesto a los cigarrillos, de $2.60 por paquete en el referéndum de Noviembre. Adicionalmente a varias organizaciones de salud y no lucrativas que han apoyado la Propuesta 86, un número de líderes religiosos han añadido sus voces a la actividad política que propone el mayor impuesto de la historia a los cigarrillos.

Uno de quienes promueven el impuesto es una celebridad evangélica progresista, Jim Wallis, autor del best-seller “God’s Politics”. En un discurso apoyando la aprobación de la Proposición 86, Wallis calificó al impuesto en cuestión como “un imperativo moral y religioso”, y dijo que votar por tal medida es “hacer lo correcto y lo moral”.

En al menos un punto los líderes religiosos deben ser capaces de estar de acuerdo: no tenemos el derecho moral de “quemar” nuestros pulmones con cigarrillos. En realidad tenemos una responsabilidad de hacer lo opuesto y cuidar bien a nuestros cuerpos.

Pero el asunto real en el caso de los llamados “sin taxes” [literalmente impuestos al pecado], que están diseñados para desincentivar conductas que el gobierno considera indeseables, es que eso tiene poco que ver con nuestros derechos y obligaciones como con la aplicación de la coerción. ¿Quién o qué estará a cargo del mandato moral y de la coerción para mantener al mínimo la conducta pecaminosa, o al menos restringir sus consecuencias sociales?

Es cierto, desde luego, que el gobierno siempre actúa bajo premisas morales de algún tipo. El castigo a los crímenes contra las personas y propiedades son acciones de sanción moral. Pero en el caso de los impuestos a los cigarrillos, hemos visto que numerosos líderes de fe y de grupos religiosos están más que dispuestos a ceder su responsabilidad de liderazgo moral al gobierno.

Respondiendo al dilema de si toda actividad inmoral debe ser ilegal, el filósofo cristiano, Tomás de Aquino escribió que “el fin de la ley humana es llevar a los hombres a la virtud, no repentínamente, sino de forma gradual”. Es por eso que la ley “no impone sobre la multitud de hombres imperfectos las cargas de aquellos que ya son virtuosos para abstenerse del mal. De otra manera estos imperfectos, siendo incapaces de soportar tales preceptos, caerían en peores males”.

Este principio de prudencia que Aquino propone nos llama a ver las consecuencias probables de leyes, a pesar de sus laudables intenciones por si causaren más males que bienes.

Si aplicamos este principio a la propuesta de California sobre el impuesto a los cigarrillos, obtendremos un panorama más complejo y difícil del que los proponentes de la iniciativa pintan. No hay mucho de gradual en un incremento del 300% en el impuesto a un paquete de cigarrillos. Y mientras los “sin taxes” son en general loables, vemos que sus consecuencias no intencionales pueden a menudo ser devastadoras.

Cuando un gobierno impone costos altos a un producto que los consumidores desean, la gente siempre intentará encontrar maneras de satisfacer sus deseos a bajo costo. Esta tendencia hace que el “sin tax”, sea un tiro por la culata, a menudo incrementando el pecado mismo. Esto se debe al principio de más beneficio por el precio. Si los cigarrillos tienen impuestos altos, por ejemplo, los consumidores, por ejemplo, querrán cambiar a productos con más contenido de nicotina, incluyendo los sin filtro.

Otro gran peligro es la probabilidad de mayor contrabando personal, de pandillas y crimen organizado. Si pasase la Proposición 86, el impuesto de $0.80 a los cigarrillos en Nevada comenzaría a verse como una ganga. (en Arizona y Oregon es de $1.18).

Muchas instituciones de policía se han opuesto a la Proposición 86 de California, porque se han dado cuenta que su aprobación incrementaría los márgenes de ganancia y los incentivos de la actividad criminal. Richard E. Wagner de la George Mason University ha demostrado que un alto impuesto a los cigarrillos incentiva a las personas a cruzar fronteras estatales y nacionales para contrabandear cigarrillos, y para comprar ilegalmente productos de tabaco por Internet.

Bajo la lógica del “sin tax”, el gobierno termina desarrollando una visión integral de lo que es y no es una conducta legítima. Esto puede o no estar de acuerdo con la idea que de pecado  tiene cada persona. Pero el gobierno tiene poder y lo puede ejercer con impunidad, por encima de objeciones morales.

Quienes demandan que el estado castigue pecados menores están tomando una posición peligrosa, presuponiendo que el gobierno siempre estará allí para promover su muy particular visión de los bueno y lo malo. No siempre hace eso.

NOTA DEL EDITOR

El Rev. Sirico trata un punto en el que ContraPeso.info ha puesto énfasis desde hace varios años, el de los efectos colaterales de medidas con buenas intenciones y resultados malos. Introduciendo “efectos colaterales” en el botón de búsqueda, el lector accesará a los artículos más publicados sobre el tema.


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