Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cimiento de Gelatina
Eduardo García Gaspar
20 febrero 2006
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


¿Apostaría usted el bienestar de millones de mexicanos a la producción decreciente de un campo petrolero? Seguramente no. Y sin embargo, eso es lo que puede estar en el fondo de lo que hagan los electores mexicanos en julio próximo: pueden ellos decidir comprar un boleto en ese absurdo juego de apuestas. El tema bien vale una segunda opinión.

La situación del petróleo mundial, creo, tiene dos lados muy claros.

Uno: esa fuente de energía se necesita para mantener el crecimiento. Somos muy dependientes del petróleo.

Dos: muchas de las fuentes de esa energía no son muy estables. Están localizadas en países, como Venezuela y Arabia Saudita, que no son precisamente ejemplos de estabilidad política. En ese juego, México tiene un papel importante. Cantarell produce la mayor parte del petróleo mexicano, digamos un 60 por ciento.

Como campo petrolero es el segundo mundial en importancia. El gobierno mexicano tiene en Pemex una buena fuente de ingresos, es decir, depende de Cantarell. El Wall Street Journal reportó hace unos días que ese campo puede estar agotándose más rápido de lo esperado y reducir las exportaciones hasta más de la mitad, si las expectativas pesimistas se dan. Lo que eso significa es que la oferta del crudo seria potencialmente menor y eso no es bueno para nadie en el mundo.

Dentro de México, el impacto en las finanzas gubernamentales podría ser devastador. Según ese mismo diario, los ingresos por exportación de petróleo, como porcentaje de ingresos de gobierno, crecieron de 32 a 40% en la administración de Fox. Son consideraciones a tener en cuenta. Si Cantarell baja su producción, los ingresos gubernamentales bajan también. Si los precios del petróleo se reducen, sucede lo mismo. Puede que suceda, puede que no. No lo sabemos. Son riesgos reales y posibles.

Pero lo que sí sabemos es que sustentar una estrategia de crecimiento en el ingreso petrolero es como hacer los cimientos de un rascacielos con Jell-O. Demasiado aventurado. Demasiado volátil. Y, por si fuera poco, ya fue intentado con López Portillo. Fueron esas, épocas en las que el único problema, según el presidente, era la administración de la abundancia y que terminó con una crisis de proporciones gigantescas causada por lo mismo que puede volver a suceder: un gobierno que se quedó sin dinero.

No resulta conveniente que México sustente su estrategia económica sobre un campo petrolero sobre el que hay dudas. Pero eso es precisamente lo que propone uno de los candidatos a la presidencia mexicana, la utilización del crudo como cimiento de la expansión económica. La propuesta es la siguiente. Los ingresos del petróleo elevan los ingresos del gobierno y eso eleva su gasto y ese gasto reactiva la economía y entonces México se desarrolla.

La propuesta tiene dos falacias. Primero, existe el riesgo de caídas de los ingresos petroleros. Segundo, la estrategia de crecimiento por medio de la expansión del gasto público nunca ha dado resultados estables. Remember, López Portillo y Echeverría.

No he visto tratar el tema en los análisis de los candidatos, a pesar de ser una cuestión de importancia central. El objetivo de toda política económica es el crecimiento sobre bases sólidas y la estrategia de dependencia en el petróleo es débil y riesgosa, equivalente a jugarse el todo a una carta. No es ni inteligente, ni justo.

El bienestar de los mexicanos no puede ser jugado con tamaña irresponsabilidad. Habrá personas que frunzan el ceño con mi aseveración de que el gasto público no produce desarrollo estable. Si bien hay evidencias al respecto, le doy un razonamiento de sentido común.

Si el gasto público fuese la solución al crecimiento económico, el problema de la pobreza habría sido resuelto hace siglos y la administración de López Portillo habría hecho de México un país más rico que Hong Kong.

Las campañas electorales, mucho me temo, no tratan estos asuntos y están fundadas en la idiotez del desarrollo de personalidades de los candidatos. No me importa quién fue el padre de Calderón, la familia de Madrazo, ni la esperanza de López Obrador. Lo que me importa es lo que ellos quieren hacer y cómo lo proponen hacer. Eso es lo vital y es precisamente lo que ellos poco mencionan en sus campañas.

Post Scriptum

La noticia del Wall Street Journal apareció publicada el 9 de febrero pasado. El candidato que propone apostar al petróleo es el del PRD. Y los que hacen las campañas políticas de los candidatos son, en general, bastante limitados.

El Universal, del 23 de enero de 2009, reportó:

El presidente Felipe Calderón advirtió que el petróleo “se anda acabando”, por lo cual urgió a producir “mucho más”. Sobre el tema, Pemex reconoció que la falta de equipo ha ocasionado el cierre de pozos en el yacimiento de Cantarell.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras