Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Combate a la Pobreza
Leonardo Girondella Mora
22 febrero 2006
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Siendo honestos y dejando de lado todos los artilugios del lenguaje, debemos reconocer que nuestra solución a la pobreza es un fracaso notable en varios lugares lugares concretos, como África y América Latina—la pobreza conmueve, pero quien en esa reacción se queda, va por el camino simple de querer dar caridad y creer que el asunto queda resuelto.

Cuando por la calle algún miserable pide limosna y se le da, eso resuelve una situación de momento para el miserable, pero no su problema de fondo. Lo sabemos todos, pero en contra de eso, pensamos que cuando un país pobre se acerca a las naciones ricas, el asunto puede solucionarse con dádivas, como en la calle.

No, jamás será solucionado de esa manera —ni el limosnero, ni la nación pobre mejorarán con limosnas, así sean de consideración. Tampoco mejorará la pobreza mediante el establecimiento de programas de bienestar social, lo que de hecho a la larga podrá producir más pobres. Quizá lo dicho tenga apariencias negativas, pero es la verdad.

Las limosnas tranquilizan por un momento la mente del que da y resuelven otro momento la angustia del pobre —no son las soluciones de base. A pesar de no serlo, es lo único que se piensa y hace, y es un desacierto garrafal. Largas listas de noticias pueden hacerse en las que se repite la misma historia: debe perdonarse la deuda externa, debe darse ayuda a los países menos desarrollados, debe participarse en conciertos de ayudas a los pobres.

La fachada es de una sana preocupación, pero el fondo es de un dislate garrafal. Se cree que el pobre dejará de serlo por medio de una transferencia de fondos. Transferir fondos es el mecanismo en el que se confía para solucionar la pobreza y eso es malo —no sólo no se resolverá, sino que creará seres dependientes, pasivos, que al cabo del tiempo creerán poseer derechos para recibir caridad.

Una prueba de esto es la actual queja contra la pobreza en los EEUU, a pesar de que “EEUU ha gastado $9 trillones (en dólares actuales) en programas de asistencia social desde que el Presidente Johnson lanzó la Guerra contra la Pobreza en 1965”, según reporta David Boaz del Cato Institute.

La conclusión de Boaz es la obvia,

“Si todo ese gasto no curó la pobreza, entonces seguramente más gasto no es la respuesta… tal vez éste sea el problema. La ayuda estatal para el bienestar social y otros programas sociales atrapan a las personas en una trampa, haciéndolos dependientes de su cheque mensual en vez de encontrar trabajos o de comenzar negocios”.

La misma conclusión de un clásico sobre este tema (Murray, 1994) y de una reciente obra en Inglaterra (Bartholomew, 2004) Las evidencias apuntan fuertemente a la posibilidad de una consecuencia no intencional que pocos han visto —la transferencia de fondos a los pobres puede estar creando más pobreza, o al menos manteniéndola.

Escribe Boaz que,

“En 1960, justo antes de… aumentos dramáticos en los programas de bienestar social, la tasa natal de niños extramatrimoniales en EEUU era de un 5%. Luego de 30 años de los crecientes beneficios de bienestar social, la tasa fue de un 32%; las mujeres jóvenes habían llegado a considerar al sistema de bienestar social, no a sus esposos, como el mejor proveedor. El sistema de bienestar social creó un ciclo de ilegitimidad, de niños sin padre, crimen, más ilegitimidad, y de más beneficios de bienestar social”.

“EEUU ha gastado más de $1 trillón en ayuda externa. Y todavía, la administración de Clinton reportó que ‘a pesar de décadas de ayuda externa, gran parte de África y partes de Latinoamérica, Asia, y el Medio Oriente están peor económicamente hoy que hace 20 años’”, afirma Boaz.

Y añade que

“La ayuda de gobierno a gobierno ha tendido a fortalecer a los gobiernos en los países pobres a expensas de los negocios y los individuos y ha hecho a los gobiernos cada vez más dependientes de sus ricos acreedores. Pocos países se han ‘graduado’ de la ayuda externa a la auto-suficiencia”.

Basado en lo anterior, es de mínima lógica proponer una estrategia diferente de ataque a la pobreza. Una basada en dos frentes generales de combate:

• Usar la transferencia de fondos como un medio temporal y para casos de urgencia o extrema pobreza.

•Abrir un nuevo frente de combate, basado en la realización de medidas destinadas a mejorar la capacidad de generación de ingresos de las personas. El pobre y la nación pobre deben cambiar para mejorar.

Hay una parte nada novedosa aquí —trato de recordar eso de “enseñar a pescar”. Y hay otra parte difícil de aceptar, la de basar la solución de la pobreza yendo al fondo del asunto sin basarla en ayuda, pero sí en la participación activa del afectado. El pobre debe cambiar para dejar de serlo y estar en una posición de autosuficiencia.

Para los países eso significa reformas internas de consideración. Reformar en una dirección muy clara: implantar las reglas que llevan a esa autosuficiencia —todos las conocen: estado de derecho, propiedad privada, mercados adecuadamente regulados, libertad humana, impuestos reducidos, tribunales honestos. Sin el cambio interno del receptor de la ayuda, no habrá solución posible

BIBLIOGRAFIA

Bartholomew, James (2004). THE WELFARE STATE WE’RE IN. London. Politico’s. 1842750631.

Murray, Charles A (1994). LOSING GROUND : AMERICAN SOCIAL POLICY, 1950-1980. New York. BasicBooks. 0465042333.

Nota del Editor

Hay más información sobre el tema en ContraPeso.info: Prosperidad. Es básico conocer la idea de Murray en Los Pobres No Son Iguales. Hay datos fascinantes en el documento de BBVA sobre Pobreza En México.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “Combate a la Pobreza”
  1. maria Dijo:

    yo pienso que seria mejor ayudar a los pueblos mas necesitados
    por que ellos son los que en verdad estan pasandolo mal estos momentos: niños mueren de hambre , enfermedades , etc . Y todo esto es devido a la escasez de alimento y de medicamentos que yo creo que podiamos ayudar a esos paises para que no muera nadie mas y si no es mayor. atentamente maria





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