Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
ContraPedia: Zenodio
ContraPedia ContraPedia
15 septiembre 2006
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Un nuevo sindrome acerca de la imposibilidad de emitir palabras con sentido, posiblemente producido por el ocio, la irresponsabilidad personal y la atención desmedida de otros. ContraPedia recurrió a los servicios de Lars Gaajaakson, el célebre reportero japonés de la Universidad de Sacatón, Arizona para visitar a Zenodio, uno de los millones de habitantes de la Ciudad de México y hacer un reporte sobre su situación. Esto fue lo que reportó a su regreso.

La mayor parte de la vida de Zenodio ha transcurrido entre sábanas en una cama. Y sin embargo, este hombre no está enfermo, por lo menos no en el sentido común de la palabra. Ha sido examinado varias veces para comprobar su estado de salud y en todas el dictamen ha sido favorable: Zenodio está en perfecto estado, no lo aqueja ningún malestar.

Zenodio es hijo de Abdulia y Remigio. Nació hace treinta y cinco años en la Ciudad de México. Su infancia fue normal: abandonados por su padre, vivieron apuradamente Zenodio y sus seis hermanos. Fue aproximadamente a los quince años que nuestro amigo decidió meterse en una cama para no salir de ella. De esto hace veinte años.

La vida de la familia se ha visto drásticamente alterada por el tipo de vida de Zenodio. No sin cierta vergüenza la familia habló de su problema. Después de una infancia y parte de una adolescencia promedio, Zenodio se acostó un buen día para permanecer así hasta hoy. Al principio la familia pensó en alguna enfermedad.

Una vez planteado el caso por su familia quedaba por oír de primera voz al personaje principal de esta historia. Hacerlo fue difícil. Lo visité varios días a las siete de la noche, cuando me dijeron que estaría posiblemente despierto. Por fin después de cerca de una semana de espera lo encontré sin dormir. Zenodio se había sentado en la cama, un hecho poco común en él.

Zenodio es un individuo que representa un poco menos de su edad, algo gordo pero no excesivamente. Su cara y sus ademanes fueron agradables. Su tez era morena y su pelo, negro. Sus pequeños ojos oscuros se ocultaban continuamente tras sus párpados para rápidamente volverse a abrir ante mis gritos. Durante el tiempo que conversamos, Zenodio mencionó sus opiniones sobre diversos temas.

Sobre la vida.

“Todo es cuestión de estar en actitud de ver qué pasa, como quien dice mirar y esperar. Pendiente de los sucesos, ojo avizor, viendo, abusado siempre en posición de estar ahí por si quién cómo, dónde, cuándo y si se puede, por qué”.

Sobre su futuro.

“Pues todo depende. Por que si uno dice que sí pues seguro resulta que no. Y total ¿para qué?, pues seguro que para nada ¿o no? Que sí, que sí, luego que no, que no, y lo más seguro es que por allí vamos dependiendo de lo que pase. Yo digo, por eso, que hay que estar a la expectativa”.

Sobre su estado.

“Pues yo digo que bien, porque, la cuestión es individualista. Por allí vamos todos y todo es igual. ¿Total qué? Pues nada y ahí voy yo, que dicen que no, luego sí, a menos que de plano no y entonces a ver qué pasa y ¿qué pasa?, pues no sé, pero siempre atento y pendiente”.

Sobre su familia.

“Pues yo los quiero mucho. Me ayudan y le doy cariño y amor, aunque luego me porto mal con ellos y les grito, pero los quiero. A veces les pegaría algunas palizas por no entenderme, pero así es esto, yo los amo porque todos somos hermanos”.

Sobre el gobierno.

“Bueno, pues allí están, que hacen cosas buenas, que la gente se queja, pero allí van y van ¿y qué? Que sin querer, que queriendo, pero todos tenemos que actuar en equipo y si no pues no la hacemos, y si no la hacemos, pues nos carga el pintor y depende de la suerte. Todo es cuestión de suerte, yo a veces tengo, pero de la mala, como si hubiera nacido en martes trece y sin pañal listo”.

Sobre la sociedad.

“Cuestión de calma y aguardar qué pasa y luego no queda más que tener paciencia y ver cómo le va al individuo. Como he dicho siempre, hay que saber esperar y ver qué tal y así se va jalando de un sitio a otro con ilusión y confianza. Pero eso sí, siempre en posición de cómo y por dónde la hace uno, porque como quiera uno la puede hacer aunque sea a nivel de por allí, o de por acá, acomodándose y sintiendo el rigor de las circunstancias que a veces son buenas, y si no, pues ni modo”.

Sobre la economía.

“Dicen de la carestía y yo digo que sí, que tienen razón, pero ¿de quién es la culpa? ¿Quién es el valiente que diga yo y qué? Pues no, nada, pero a veces todo. Lo cortés no quita lo valiente, pero puede asustar y si no asusta pues por allí va. La cuestión es que nada, la culpa la tenemos todos lo individuos sociales. Que dicen que yo estoy dormido, pero no, me doy cuenta de lo que pasa, no me van a engañar; que el ojo cerrado y que acostado, pero siempre esperando, a ver qué pasa y pendiente de todo”.

Sobre la policía.

“Pues, bueno, dicen pero ¿quien sabe? Cuestión de que no lo agarren y si pues lo agarran pues ya se fregó todo, puede que para siempre y eso si ya está muy gordo Imagínense, para siempre. Pero si no lo agarran, pues bien, pero siempre dicen que hay una primera vez y si no ésta será la siguiente y si no la otra. Total que da igual, todo es según nos vaya a todos, en conjunto y por separado”.

Terminé la entrevista, no por voluntad propia. Zenodio se había recostado de nuevo y roncaba profundamente. Mis gritos lograron alarmar a los vecinos de frente a la casa, pero no despertar a Zenodio.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.



No hay comentarios en “ContraPedia: Zenodio”
  1. María Elena Rdz. Dijo:

    Gracias por hacerme llorar: ¡de risa!!!!





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