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Corrupción y Ayuda
Selección de ContraPeso.info
10 octubre 2006
Sección: CRIMEN, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Samuel Gregg. Agradecemos al Acton Institute el gentil permiso de reproducción. Samuel Gregg es Director of Research del Acton Institute y autor de “On Ordered Liberty, Banking, Justice and the Common Good”, y de “A Theory of Corruption”.

Corrupción, finanzas y naciones en desarrollo: una solución de banca privada

Desde su creación en julio de 1944, el Banco Mundial (BM) ha derramado miles de millones de dólares en préstamos y ayuda para las economías de los países en desarrollo. Solamente en 2005, los préstamos del BM totalizaron aproximadamente 25 mil millones. Dado el tamaño de esas cifras, no son sorpresa las crecientes preguntas acerca de los resultados de estas transferencias de riqueza. [véase el boletín de prensa reciente del BM]

Incluso los defensores más ardientes del BM conceden que los resultados han sido mixtos en el mejor de los casos. Sus críticos han por largo tiempo señalado el hecho de que mucho de la ayuda del banco ha terminado en los bolsillos de cada “presidente vitalicio” que las naciones en desarrollo han tenido que soportar en su historia. El BM ha descubierto más de dos mil casos de corrupción y faltas relacionadas con sus proyectos considerando sólo desde 2001.

Sin embargo, ahora, hay señales nuevas de que algunos oficiales del BN han sido hartados y están sacando el tema de la corrupción al primer plano del trabajo del banco. Esto significa reconocer que la corrupción es, en su propio corazón, un problema moral.

La corrupción es un mal moral en cuanto que involucra a una persona que libremente decide traicionar sus deberes legítimos y legales con otra persona u organización para recibir un beneficio personal. Esto explica la razón por la que el presidente del BM ha hecho de la corrupción no sólo una prioridad organizacional, sino también ha tratado el tema en reuniones con representantes de comunidades musulmanas en Indonesia y en la conferencia organizada por el Vaticano sobre corrupción.

Mientras que poner atención en la corrupción es importante, de seguro es razonable preguntarse si es tiempo de enfrentar un asunto relacionado: la tendencia a crear corrupción en los préstamos de gobierno a gobierno y en los préstamos de instituciones de ayuda a gobiernos.

Bajo la ley internacional. el principio que rige esos préstamos es que el estado, como representante de la soberanía de la nación, asume la responsabilidad de la deuda contraída por los gobiernos nacionales y que esta responsabilidad pasa de gobierno a gobierno. Las razones de esto son buenas.

Primero, violar el principio podría establecer precedentes que permitirían a un gobierno repudiar las deudas de un gobierno anterior por no estar de acuerdo con ellas. Segundo, el repudio de deudas daña la reputación crediticia del país y por tanto limita su acceso al capital internacional.

El problema es que los regímenes corruptos han usado ese principio para evitar responsabilidad personal en la parte de la ayuda del BM de la que se han apropiado. Actualmente, el enjuiciamiento de esos individuos es pequeño. Extrañamente, algunos gobiernos occidentales parecen rehusarse a presionar el tema, incluso tratando de que el BM “no imponga nuevas condiciones a sus préstamos relacionadas con la gobernabilidad y el combate a la corrupción”.

Recuperar esos fondos y castigar a los culpables es esencial como una cuestión de justicia natural y respeto a la ley. Igualmente importante es, sin embargo, encontrar métodos alternativos para canalizar la ayuda del mundo desarrollado al creciente número de negocios y proyectos privados en las naciones en desarrollo, como China y la India.

Puede aquí argumentarse en favor de facilitar a los bancos privados de occidente y a las instituciones financieras el invertir en estos proyectos volátiles. Al contrario de los burócratas en los gobiernos y las organizaciones internacionales, las instituciones privadas financieras tienen considerables incentivos para prevenir préstamos dados a regímenes corruptos, y mucho incentivo para prestar capital a proyectos privados de potencial en naciones en desarrollo.

Porque, al contrario de los gobiernos nacionales y de las organizaciones internacionales, los bancos privados no pueden darse el lujo de elevar los impuestos o de demandar más ayuda inter-gubernamental para absorber malos préstamos. Las instituciones financieras privadas tienen que responder a sus accionistas por el éxito —o fracaso— de sus inversiones.

Fomentar las inversiones privadas no significa intentar tener climas con cero riesgo de inversión. No hay climas de inversión sin riesgo. Pero un paso adelante para los legisladores sería disminuir los cuellos de botella que colocan a los miembros de los gobiernos en posiciones en las que pueden solicitar sobornos antes de permitir préstamos privados para ser dados a proyectos privados en naciones en desarrollo.

La imposición de restricciones sin sentido de los burócratas a los intercambios privados les cuestan literalmente nada, pero crean incentivos perversos para sus contrapartes privadas para solventar esas restricciones por medio de sobornos. De aquí que no sorprende que muchas instituciones privadas, sabiendo que su activo más preciado es su reputación de honestidad, eviten el problema rehusando operar en esos ambientes.

El camino a la creación de ambientes sólidos de inversión en naciones en desarrollo será largo, implicando las difíciles tareas de la formación de una moral sólida y de reducción de la burocracia.

Si, a pesar de eso, tales medidas se acompañan de reducciones de préstamos de gobierno a gobierno y al mismo tiempo de una elevación de la inversión de capital por parte de las instituciones privadas internacionales, la corrupción seguramente disminuirá significativamente. Y esa será una victoria moral y económica para todos.

NOTA DEL EDITOR

• El tema de los incentivos bancarios a préstamos de calidad y sin corrupción es un tema admirablemente tratado en Hazlitt, Henry (1979). ECONOMICS IN ONE LESSON. New York. Arlington House Publishers. 0517548232. AmaYi® tiene un resumen de esa idea en La empresa desconocida.


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