Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corrupción y Gobierno
Eduardo García Gaspar
8 marzo 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Si en México hay quejas y lamentos sobre corrupción gubernamental, no es este país la excepción. En los EEUU también tienen el problema, como en el resto del mundo. Desde luego hay variaciones y sabemos con buena evidencia que conforme menos libre es un país más corrupción sufre.

En EEUU hay ahora propuestas que pretenden solucionar el problema, que toman la forma de leyes. No diferentes a las realizadas en México, que llegaron a crear a la contraloría federal.

Para colmo, ahora uno de los candidatos pretende solucionarla reduciendo sueldos de la alta burocracia y eligiendo a gente angelical. Hay varios comentarios que hacer al respecto. Uno de ellos es el entender que la corrupción es un fenómeno universal, que los gobiernos están naturalmente predispuestos a ella por diseño.

De ella se quejaba J.M. Luis Mora a muy pocos años de la independencia mexicana y también, en EEUU, hay muestras patentes de hace tiempo: la administración de W. Harding, probablemente sin él involucrado, pero con un secretario del interior que vendió derechos petroleros de propiedad estatal.

También está U. Grant, antes de Harding, con colusiones de sus funcionarios y empresas de construcción y ferroviarias. Y antes incluso, está A. Jackson, con favores personales. Es un fenómeno gubernamental de todos los tiempos, incluso con un manual del siglo 16 para mercaderes, que aconseja hacer regalos a los agentes aduanales para que reduzcan el valor de las mercancías transportadas.

Universal y siempre presente, la corrupción ha querido ser erradicada con leyes que acaban por ser superadas por quien tiene la voluntad de hacerlo y procedimientos contables y financieros, como propiedades de empresas anónimas.

El caso Montiel en México es uno de estos casos de complejidades financieras. Ni siquiera con una contraloría federal pueden quitarse. Obviamente esos remedios no dan resultados y la propuesta de seleccionar ángeles para gobernar es una utopía sin sentido. ¿Qué hacer? Un artículo del Acton Institute, examinando el problema, recomienda un ataque de dos pinzas. Una de ellas es un gobierno limitado. Redimensionado como se diría ahora.

Cuanto más pequeño sea el gobierno menos oportunidades de corrupción existirán. Recuerde usted que un burócrata con un sello de aprobación es un corrupto en potencia. La otra pinza recomendada tiene que ver con la moral. Si la pinza de un gobierno pequeño es una solución estructural y de diseño, la pinza moral es una solución de conducta humana.

Las tentaciones de corrupción siempre existirán, aunque sean menores en gobiernos limitados, por eso también es vital la aceptación de un código moral en la población: las personas con mayor fortaleza moral serán menos propensas a caer en la tentación de la corrupción.

Esas dos pinzas no son remedios nuevos, tienen antecedentes de hace siglos, que se remontan a Isidoro de Sevilla, Santo Tomas de Aquino y otros, según dice el autor del artículo, Kevin Schmiesing.

Al final, las cosas no son sencillas, pero son más simples de lo que se piensa. Imagine usted a un político corrupto, lo que no tomará mucho tiempo… y piense cómo encontrar la solución de fondo. Primero, lo que debe hacerse es quitarle oportunidades de corrupción. ¿Cómo? Retirándole poder, es decir, oportunidades de aprovechamiento indebido de su puesto. Son cosas como menos presupuesto y menos permisos a otorgar.

Así se soluciona parte del problema, porque aún así se presentan oportunidades de corrupción. La otra parte es el fortalecimiento moral de la nación en general, lo que disminuye el número de personas laxas en su parte ética y aumenta la probabilidad de resistir tentaciones. Con esto en mente, usted no va a tener cero corrupción, pero sí va llevarla a mínimos aceptables.

Esta forma de atacar la corrupción es mucho más prometedora que la emisión de más leyes y organismos supervisores… con una consecuencia positiva: un gobierno limitado, con menores poderes será menos atractivo a las personas suya motivación sea el usar las posiciones políticas para enriquecimiento personal. El remedio está a la vista de todos. Si no se lleva a cabo, ésa es otra historia muy diferente.

POST SCRIPTUM

El artículo citado, del que he tomado los datos de los EEUU está aquí.

El detalle del agente aduanal está en Boorstin, Daniel J (1983). THE DISCOVERERS. New York. Random House. 0394402294 y fue citado en un artículo de Leonardo Girondella.

Las obras de Mora hablan de corrupción hacia 1830 en México (Luis Mora, José María (1994). OBRA POLÍTICA, VOLS 1, 2, 3. México. Instituto Mora. 968691420x).

Piense usted en la promesa del candidato del PRD de regalar artículos escolares a los estudiantes de educación primaria como una de las oportunidades de corrupción más claras. Quien hace de agente comprador de esos bienes dentro del gobierno está en una posición que favorece la corrupción, pues tiene poder y presupuesto, más de los que tendría en un gobierno limitado.

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