Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dar y Quitar
Eduardo García Gaspar
25 julio 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Un amigo mío, de claridad de pensamiento tan diáfana, que hace afirmaciones que llegan a lastimar, me comentó sobre la irremediable ingenuidad de los ciudadanos de todas partes del mundo. Se refería a esos que creen en las promesas electorales de los candidatos a puestos de gobierno.

Dijo él que muchas de esas promesas electorales se resumen en dar. “Si llego a presidente, abriré albergues para niños, teatros, bibliotecas. Daré apoyos como útiles escolares y pensiones alimenticias. Construiré un tren bala. Haré, daré, realizaré”.

Todas esas cosas, dice mi amigo, cuestan. No son gratuitas y eso hace toda la diferencia por una razón muy simple.

Para que un gobernante dé algo a alguien, tiene que quitarle algo a otro. Es una ley absoluta. Si quieres dar útiles escolares, dice él, a alguien tienes que cobrárselos. No los da el gobierno, los dan otros que no están en el gobierno.

Si quieres dar pensiones alimenticias a los ancianos, lo que ellas cuestan será el monto que el gobierno tenga que quitarle de los bolsillos a alguien más.

La parte bonita de las campañas electorales es la de dar y es la que muestran los gobernantes. Jamás mostrarán el otro lado, el de quitar, porque eso no es popular. Nadie quiere que le quiten. Todos quieren que les den.

Y con esa mentalidad, los ciudadanos ingenuos se dejan engañar creyendo que lo que reciben viene del gobierno, que lo paga el gobierno. Falso, lo pagan otros, pero no el gobierno.

En realidad, se trata de una ecuación que establece que lo que da un gobierno es igual a lo que quita. Nada se gana en esa intermediación, nada más se asigna de manera diferente a lo que hubiera hecho un ciudadano libre.

La conclusión es de largo alcance: el gasto de un gobierno no produce riqueza, no eleva recursos. Nada más los redistribuye de acuerdo a su conveniencia y por eso logra adeptos entre esos a quienes favorece.

Pero hay un problema potencial, el de alterar la ecuación, dice mi amigo. Cuando lo gastado es mayor que lo ingresado, cuando el gobierno da más de lo que quita. El término técnico de eso es déficit y se resuelve pidiendo dinero prestado, lo que los ingenuos suelen ver con aprobación… excepto por un detalle, el dinero prestado se tiene que pagar y sólo puede ser pagado quitándole recursos a alguien mañana.

No es algo complicado, según lo explica mi amigo, y muestra que al final la disyuntiva está entre dos opciones. ¿Quién gasta el dinero, cada ciudadano libremente, o el gobierno? Los socialistas dicen que debe ser el gobierno y los liberales dicen que debe ser la persona. Así de simple es el asunto de las finanzas del gobierno. Ahora usted, estimado lector, seleccione su opción.

Si usted quiere que el gobierno maneje su dinero (sí, el suyo propio, el que usted ha ganado trabajando), entonces usted es socialista. Si usted prefiere manejarlo por sí mismo, entonces usted es liberal o capitalista. Y si la persona, dice mi amigo, decide que el gobierno le quite dinero a otros, pero no el suyo, para luego recibirlo ella misma, entonces esa persona es… no, no me atrevo a repetir la palabra que mi amigo usa.

La ingenuidad del ciudadano se remedia con sencillez, si es que el ciudadano se pregunta a quién y cuánto le quitarán para que el político cumpla con todas esas promesas que hizo. Ésa es la pregunta que el ciudadano debe hacerse para bajarse de la nube en la que lo coloca el político, un creador profesional de sueños imposibles.

Desde luego, los gobiernos son necesarios. Alguien tiene que satisfacer necesidades de elaboración de leyes, servicios de policía, de tribunales, de relaciones con otros países, de ejército y otros más, muy pocos y concentrados. El resto de las cosas a hacerse en una sociedad deben ser hechas por el ciudadano mismo. La palabra bonita para describir esto es subsidiariedad.

Por mero sentido común, mi amigo llega a una conclusión: cuanto menos dinero le quite a usted el gobierno, mejor para usted, pero también para el resto, porque usted sin quererlo va a usar su dinero para beneficiarse y la única manera de beneficiarse usted es beneficiando a los demás ofreciéndoles lo que ellos quieren.

La sabiduría popular ha resumido estas ideas en una frase muy atinada: un gobierno que todo lo da, todo lo quita.

POST SCRIPTUM

• Algo totalmente diferente. Una editorialista, G, Loaeza, escribió una columna el 18 de este mes en la que cita algunas de las frases que la comunidad intelectual de izquierda ha creado con el objetivo de apoyar al ex candidato a la presidencia del PRD y su petición de contar de nuevo los votos. Las frases que ella cita, creadas por esos intelectuales son las siguientes:

De las obligaciones de la razón (al mayoreo y al menudeo)

– Alguien que sólo conoce el desánimo y el abatimiento nunca será digno del pesimismo

– Si cuento, cuéntenme

– ¿Cómo se construye un gran país? Diciéndole la verdad.

– El único y verdadero poder es la razón.

– Nada por la razón nada por la fuerza

– Sólo la pluralidad es democracia.

– Es derecho usar el corazón izquierdo

– Los pueblos pueden vivir sin justicia pero no sin esperanza.

– Voto/ por/ voto por voto/ por/ voto/ voto/ voto/ por/ voto por voto/ por voto/ por/ voto.

– Pero no le hagan al loco, no al pinche fraude.

Por su parte, la columnista dice, “Excesiva como soy, mi participación no se limitó a tan sólo una frase, tenía muchas cosas que decir. Inspirándome en el poema de Rudyard Kipling, “If”, se me ocurrió escribir el mío propio titulado “Si”, el cual dice:

Si el gobierno federal no hubiera apoyado, insistentemente, a lo largo de todo el proceso electoral al candidato del PAN…

Si los grandes capitales no hubieran promovido al candidato del PAN…

Si algunos patrones muy ricachones no hubieran exigido a sus obreros inclinarse por el candidato del PAN…

Si la Iglesia no hubiera utilizado su púlpito para santificar al candidato del PAN…

Si la campaña del miedo no hubiera ensuciado el proceso electoral…

Si Elba Esther Gordillo no hubiera odiado tanto a Madrazo…

Si los gobernadores priistas y panistas no hubieran influido a favor del candidato del PAN…

Si las dos televisoras más importantes del país no hubieran recibido el aval que representó la Ley Televisa por parte del candidato del PAN…

Si Martita se hubiera mantenido, en caridad de Dios, más calladita…

Si Carlos Ugalde, presidente del IFE, no hubiera tenido como testigo de su boda al candidato del PAN…

Si Carlos Ahumada y sus huestes no hubieran maniobrado autoatentados…

Si Carlos Salinas de Gortari no hubiese salido de su guarida…

Y si el IFE no hubiera incurrido en tantos “errores y omisiones”…

¿Cuántos votos hubiera tenido Felipe Calderón?”

La pregunta que me hago, ¿es posible llamar intelectual a quien eso ha escrito y publicado? Quizá, pero el bueno de Kipling estará retorciéndose en su tumba, de eso estoy seguro.


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No hay comentarios en “Dar y Quitar”
  1. Juan Ontiveros Dijo:

    Gracias!!!!! En el post scritmun acerca del articulo de Guadalupe Loaeza resumes en 3 renglones mi sentir cuando leí en su momento ese artículo. Es simplemente increíble la manera en la que tantos intelectuales están apoyando las idioteces de AMLO como las “asambleas informativas” sin medir las consecuencias de sus actos.

  2. Beranrdo G[omez Dijo:

    … creo que ahí se encuentra todo el problema de Andrés Manuel. Fue fuertemente criticado durante toda la campana por su modelo económico. Principalmente por la fuerza de la derecha… la gente que pierde privilegios es la que utilizo toda su influencia para atacar a Andrés Manuel…





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