Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dato: Los Datos no Importan
Leonardo Girondella Mora
6 septiembre 2006
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Una muy breve columna reciente de Thomas Sowell trató el tema de la realidad versus la percepción —existen terrenos en los que las creencias generalizadas de las personas no corresponden con la verdad.

Sowell utiliza un libro norteamericano para enfatizar esa idea, el de “Conservative Comebacks to Liberal Lies ” de Gregory Jackson, del que toma algunos ejemplos.

• Nada existe en la constitución norteamericana que hable de la separación entre gobierno y religión. De lo que habla es de la libertad religiosa —lo que significa que todas esas notas y reportajes de los medios informativos que hablan de tal separación están en realidad equivocados.

• Los medios, igualmente, han creado una cierta imagen de los candidatos presidenciales en la última elección de ese país, las que no favorecen a Bush —al contrario, Kerry fue presentado con una imagen de mayor inteligencia.

La realidad es que ambos estudiaron en Yale, donde Bush obtuvo un promedio mejor que el de Kerry y también tuvo mejores resultados en las pruebas militares. Al Gore, otro representado como brillante, estuvo en el último quintil de su clase durante dos años seguidos.

• En ese país, los dos partidos políticos tienen imágenes creadas —los republicanos son el partido de los ricos y los demócratas son el partido de los menos favorecidos. Pero en las elecciones de 2000, dice Sowell, “the counties that voted for Bush had a smaller percentage of their population with annual incomes over $100,000 than the counties that voted for Gore.

The Bush counties also had a higher percentage of their population earning under $30,000 a year”. Lo opuesto de lo esperado de acuerdo a la imagen creada.

• Otra realidad y de nuevo lo opuesto a lo esperado, “A higher percentage of Republicans than Democrats voted for civil rights legislation. Bill Clinton’s cabinet consisted overwhelmingly of white males while Bush’s cabinet has been the most ethnically diverse in history”.

Eso recuerda la historia del político empeñado en aplicar políticas económicas irreales, al que sus asesores llevaban reportes con cifras y análisis, ante lo que él respondió, “No me molesten con los datos ni con la realidad, sólo hagan lo que yo les diga”.

O la del político que ante el fracaso de sus medidas exclamó, “Mi idea era perfecta, lo que falló fue la realidad”.

¿Importan los datos? La respuesta es que sí —desde luego los datos importan, es necesario conocer la realidad en la que se vive. Y uno de esos datos es paradójico: parece haber más disposición a hacer caso a ideas preconcebidas que a datos reales. Los ejemplos del libro citado por Sowell ilustran el punto. Y parecen mostrar un mundo imaginario, personal, dividido en percepciones positivas y negativas en las que la realidad poco influye.

Si alguien es partidario de un candidato a la presidencia, la persona tenderá a ver todo lo que hay de positivo en él y hará caso omiso de lo negativo. Este fenómeno existe y ha sido llamado percepción selectiva —la persona se expone, por ejemplo, sólo a fuentes de información favorables a sus percepciones, como el caso que me narraba un amigo, el del socialista que no lee otro periódico que no sea La Jornada. Desde luego, existe el viceversa también.

Y si quien tiene una preconcepción acerca de un tema es expuesto a argumentos opuestos, se suele tener una reacción negativa, por ejemplo, negando la validez de la fuente y no la calidad de los datos —un caso al respecto fue el de la presentación brillante de un expositor que habló de los argumentos del ahora Papa Benedicto XVI acerca del cielo y del infierno.

Uno de los asistentes se negó a aceptar las ideas, no porque pudieran ser débiles los razonamientos, ni porque hubiera mejores interpretaciones de otros autores —simplemente dijo que nada que viniera de Ratzinger debía se leído ni creído.

Es un fenómeno humano, parte de nuestra naturaleza, el tener la inclinación a negar eso que contradice nuestras ideas. Se entiende como un dato real, existe. Un liberal tenderá a hacer más lecturas de obras congruentes con su forma de pensar que de obras que se oponen a ella.

Debemos reconocer esto, pero al mismo tiempo debemos aceptar que ese rasgo de actuación no es el ideal y que es una posición superior la de confrontar ideas opuestas a las nuestras porque quizá en ellas haya elementos ciertos que mejores nuestra posición original.

De lo anterior derivo una posible clasificación de personas en este campo (reconociendo la ayuda del editor general de ContraPeso.info):

Personas tipo M. Están en el limbo de las posiciones, sin tener ideas sobre nada relevante, aunque quizá estén enteradas de las últimas acciones de Tom Cruise.

Personas tipo T. Tienen posiciones claras en algunos terrenos importantes pero su actitud es la de terquedad de posición —descartan irracionalmente todo lo que las contradiga.

Personas tipo V. También tienen posiciones claras en algunos terrenos de importancia y su actitud es abierta hacia posiciones opuestas, en el sentido de escucharlas —su motivación central es encontrar la verdad.

NOTA DEL EDITOR

Sowell es un autor muy prolífico. Una serie de libros de él es muy recomendable:

• Sowell, Thomas (1994). RACE AND CULTURE : A WORLD VIEW. New York. Basic Books. 0465067964.

• Sowell, Thomas (1996). MIGRATIONS AND CULTURES : A WORLD VIEW. New York. BasicBooks. 046504588X.

• Sowell, Thomas (1998). CONQUESTS AND CULTURES : AN INTERNATIONAL HISTORY. New York. Basic Books. 0465013996.

Una de sus obras me parece sobre saliente y está relacionado con el tema tratado en esta columna: Sowell, Thomas (1987). A CONFLICT OF VISIONS. New York. W. Morrow. 0688069126.


ContraPeso.info, un servicio con antecedentes desde 1995, funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras