Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿De Tres a Dos Candidatos?
Eduardo García Gaspar
10 marzo 2006
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El futuro es imposible de prever, pero sí admite ver alternativas factibles. Una de ellas viene derivada de la aceptación de debates entre los candidatos. Lo que sabemos hasta ahora es que se planean cuatro debates, cada uno dedicado a temas concretos, realizados uno por mes.

Es en verdad algo loable, pues los debates proveen información. También sabemos que uno de los candidatos principales, el del PRD, se ha negado a participar, excepto en uno y que no desea que se le limiten los temas.

Lástima. Es comprensible su actitud, pues encabezando las encuestas tiene mucho que perder si comete errores en el debate. No quiere arriesgar. Será una pena no verlo en una faceta en la que no se le conoce. Pero, con lo anterior en mente, especulemos sobre dos posibilidades generales.

Una es la lucha electoral entre los tres principales contendientes a la presidencia, los de los partidos grandes. Este escenario presenta una competencia más o menos cerrada entre ellos y la victoria de uno, con algo más de la tercera parte de los votos y un abstencionismo quizá grande. Este es el escenario general que casi todos visualizan.

Pero hay otro. Hay otro escenario en el que la competencia ya no sea entre tres, sino entre dos candidatos. Si una buena parte del electorado llegase a entender su candidato no llegará a la presidencia por tener ya pocas posibilidades, es posible que se de una migración de voto a los otros dos y entonces se vuelve un concurso de dos.

El escenario que planteo es el siguiente. De los tres grandes candidatos, uno de ellos ha sido muy golpeado, el del PRI: revelaciones de corrupción interna, abandono de miembros y demás. A esto se añade su posición constante en tercer lugar de preferencias. Si los votantes no comprometidos interpretan esa situación como una de derrota segura, es posible que emigren a uno de los dos restantes y eso logre la victoria de uno de ellos.

¿A cual de los dos emigrarán esos votos? No lo sé, pero creo que si sucede eso se sabrá en los últimos días previos a las elecciones, no antes. Dándose este escenario, surge otra posibilidad aterradora, que es la echada a andar de la máquina de fraude electoral del PRI.

La idea es ésta: el PRI se da cuenta de que no gana en una votación libre y asustado decide usar los viejos trucos de épocas anteriores. Si eso sucede, las consecuencias pueden ser graves, pues la victoria del PRI bajo esas circunstancias sería desconocida por los otros candidatos y daría pie a protestas masivas en el país.

Desde luego, insisto que el futuro es imposible de conocer, pero especular razonablemente sobre lo posible es un sano ejercicio de prudencia. Por ejemplo, de los debates sin el PRD podría salir un ganador claro y ese gozaría de las ventajas que inevitablemente da la no participación del PRD en ellos.

El PRD ha cedido una ventaja posible. Es decir, se realizan los debates. En ellos el PRD concede su lugar a los demás. Y los debates producen, quizá, un ganador más o menos claro quien se convierte en el gran rival del PRD y la carrera presidencial pasa a ser de dos candidatos y no de tres. La posibilidad de esto es real dadas las malas cifras de rechazo que tiene el candidato del PRI, lo que beneficiaría al PAN y acabaríamos con un escenario práctico de PRD versus PAN.

Todo por la ausencia del PRD en los debates. De este ejercicio de posibilidades futuras, sin embargo, emerge un evento muy indeseable, el de la reacción del PRI. Si este partido considera que tiene perdida la elección, resulta muy humano que internamente consideren recurrir al uso de los trucos electorales de tiempos idos, los que de ser revelados acarrearían efectos negativos de consideración como el no reconocimiento de su victoria por los otros partidos y las autoridades electorales.

No es bonito. Lo que nos muestra este tipo de ejercicios es que el futuro no puede conocerse, que las cifras de las encuestas son indicadores posibles que pueden cambiar de un día a otro. Nada en la elección mexicana puede ser realmente predicho. Hay demasiadas variables aún en juego. A más de 110 días de la elección, nada puede ser adivinado.

La negativa del PRD a los debates puede tener efectos colaterales grandes y la decisión del PRI de usar trucos electorales, también

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