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Ecología Humana
Selección de ContraPeso.info
20 julio 2006
Sección: ECOLOGIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Federico Johansen. Agradecemos a Economía Para Todos en Argentina, el gentil permiso de reproducción. El tema tratado por el autor es el de la educación, partiendo de una pregunta ¿que sucedería si le damos bebidas alcohólicas a la cría de un gorila?

La muerte de Matías Bragagnolo nos debe obligar a reflexionar acerca de qué estamos haciendo para proteger a nuestros jóvenes de un medio cada vez más hostil frente al que muchas veces nos hacemos los distraídos.

La muerte de un adolescente en la zona de Palermo Chico, a raíz de los golpes recibidos por parte de un grupo de jóvenes, nos invita a reflexionar acerca de qué estamos haciendo como adultos para “salvar al humano”.

Lo primero que tiene que quedar claro es que este tema ha tomado trascendencia, precisa y lamentablemente, porque se ha producido una muerte. Pero estos episodios de violencia se producen todos los fines de semana dentro o en los alrededores de los boliches bailables y no aparecen en los medios de comunicación masiva porque no tienen entidad como noticia.

La realidad indica que todos los viernes o sábados a la noche hay contusos, heridos y, también en algunos casos, muertos que no aparecen en los medios de comunicación.

A estos episodios debemos sumar los accidentes de tránsito, en muchos casos con consecuencias mortales, que se producen a causa del alcohol, las drogas, o incluso del estado de falta de reflejos que provoca en una persona el no haber dormido por casi 24 horas. Si bien de esto último no hay estadísticas, hay que presumir que también tendrá su alto porcentaje.

Debemos plantearnos qué queremos hacer con los “cachorros de la raza humana”, es decir, si como adultos vamos a permitir que en función de intereses económicos sigan destruyéndolos, o nos paramos a reflexionar e impedir esta lenta pero indiscutible agresión indirecta a los menores por parte de adultos.

Supongamos por un instante que voy al zoológico y les doy alcohol a los cachorros de gorila. ¿No es altamente probable que tenga, con toda lógica, un montón de grupos ecologistas interponiéndose entre mi persona y la jaula para impedir que los siga emborrachando?

¿No es también muy probable que los juegos de “cachorreo” entre los gorilitas terminen mal y se lastimen seriamente, ya sea por agresiones entre ellos o porque al perder reflejos se cayeron en algún salto? ¿No terminaría yo preso en estas circunstancias?

¿O que sucedería si impido por 24 horas que el cachorro perro de un vecino duerma, despertándolo cada vez que intenta dormir? ¿No sería denunciado a alguna sociedad protectora de animales?

¿Qué le harían a un paseador de perros que encerrara los cachorros que pasea en un lugar sin ventilación, prendiera cigarrillos que llenaran todo de humo, pusiera música a un nivel de decibeles que claramente afectan la audición, luces de colores girando en todos los sentidos y, encima, en vez de agua les diera cerveza? ¿No aparecería este paseador de perros en todos los medios como un “torturador” de animales?

Y la realidad es que con los “cachorros humanos” hacemos las cosas que expuse en los últimos párrafos.

Tenemos que tomar conciencia de que debe existir una ecología humana: que el mismo esfuerzo que ponemos en defender a las especies animales lo pongamos para defender al hombre. Si a un perro le afecta la audición la música fuerte, también afecta a los chicos. Si no permitiríamos que nadie le diera alcohol a un oso, ¿por qué toleramos que los hagan con un adolescente?

Hay quienes se niegan a ver esto y miran para otro lado. Lamentablemente, la realidad nos muestra casos como el de Matías, que debería estar vivo si hubiéramos puesto el mismo empeño en cuidarlo que el que ponemos en cuidar a los animales.

Muchas veces he visto pequeños botes de goma interponerse con gran valentía entre las ballenas y los buques balleneros, pero nunca he visto a alguien impidiendo la entrada en lugares donde todos sabemos que los adolescentes se emborrachan, drogan, pelean, no duermen o son agredidos visual o auditivamente.

Los humanos deberíamos poner el mismo empeño en cuidar a los niños y jóvenes que el que ponemos en cuidar a los delfines, ballenas u osos panda.

Por unos minutos, pensemos que los niños y jóvenes no son humanos, sino simplemente “cachorros” de otra especie. Y consideremos, a su vez, que integramos una sociedad protectora de animales, o más concretamente, protectora de la especie de esos cachorros.

Y miremos qué estamos haciendo “los humanos” para con esos cachorritos. Por ejemplo, muchas de las propagandas de cigarrillos están orientadas a que los adolescentes comiencen a consumir. Cualquier especialista en publicidad puede aseverar esto.

¿Qué hacemos como “sociedad protectora”? ¿Nos ponemos delante de las tabacaleras portando pancartas que digan “Salven al cachorro humano” o no nos metemos? ¿Cómo actuarían las sociedades protectoras de animales si le diéramos de fumar a nuestro perro?

También las propagandas de cerveza están orientadas a los pre-adolescentes. La cifra que nos muestra el enorme aumento de consumo de cerveza nos marca que el mayor incremento se registró gracias a que cada vez son más chicos los consumidores. ¿Y no hacemos nada?

¿Permitimos que en nuestros hogares, a través de los medios de comunicación, convenzan a los cachorros humanos de que hay que consumir alcohol (eso sí, con moderación, como si en la propia naturaleza del cachorro existiera la capacidad de ser moderado)? ¿Qué haríamos si en una veterinaria vendieran bebidas alcohólicas para gatos?

Y no hacemos nada cuando sabemos que en tal o cual kiosco le venden alcohol a los cachorros humanos. ¿Tranquiliza nuestra conciencia que haya una ley que impide vender alcohol a menores de 18 años, cuando todos sabemos que son muy pocos los que la cumplen, o que muchas veces compra “el mayor de 18” y se lo da –o revende– a los menores?

¿Hay alguien que niegue que los niveles de sonido a los que los cachorros humanos escuchan walkmans, discmansx, iPods o reproductores de MP3 son nocivos para el aparato auditivo? ¿Qué le haríamos a un vecino que le pone auriculares al perro y nosotros podemos escuchar claramente la música desde 4 ó 5 metros de distancia? ¿Habrá que esperar una generación de sordos para que se ponga límite a la potencia de los reproductores de sonidos, los decibeles de los recitales o de los interiores de los boliches bailables?

¿Cómo actuaría la sociedad protectora de lechuzas si yo me propongo mantenerlas despiertas de día para que duerman de noche, contrariamente a sus hábitos naturales?

Sin embargo, no hacemos nada cuando los cachorros humanos no duermen las noches de viernes o sábados, o se acuestan a cualquier hora los días de semana pues los medios ponen en el aire programas para cachorros en horarios nocturnos, y los adultos les permitimos verlos sin ningún inconveniente.

O pueden “chatear” hasta cualquier hora sin que nadie vea –o quiera ver– que eso afecta su capacidad de atención. Y estos cachorros deben levantarse temprano para ir a la escuela, a donde algunos van a recuperar sueño en vez de aprender.

Está claro que detrás de esta incoherencia entre cómo tratamos a los cachorros de la especie humana y a los de otras especies hay una gran cantidad de intereses económicos. Pero estos deberían estar subordinados a la conservación de la especie humana.

No he hablado de las drogas pues son ilegales y no creo que un narcotraficante esté muy preocupado por la ecología. Estoy hablando de intereses de muchas personas o empresas que a veces subvencionan a ONGs dedicadas al cuidado de la naturaleza. (En este sentido es contradictorio, pero confirmatorio de lo que escribo, cómo marcas de cigarrillos o bebidas alcohólicas auspician diversos deportes.)

Me encantaría que los humanos pusiéramos al menos el mismo empeño en cuidar a los niños y jóvenes que el que ponemos en cuidar a los delfines, ballenas u osos panda. O al menos seamos coherentes, y no digamos que nuestra generación es la que rescató el valor de la ecología.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Ecología Humana”
  1. elisa lucio narro Dijo:

    … Es injusto decir que por ayudar a los animales se desatienden las tragedias humanas; porque cada persona que individual ó grupalmente ayuda y protege animales, aportando, en la medida posible, su esfuerzo, su dinero y su tiempo… En tal contexto, los animales desempeñan un papel de gran importancia tanto para el planeta como para todas las personas.





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