libre mercado

¿Puede la Economía ser moral o inmoral? Una ciencia descriptiva que explica el funcionamiento de procesos de intercambios no tiene elementos éticos. Ella es moralmente una ciencia neutral. Le Economía moral, definiciones y significado.

¿Cómo se comportaría una economía en la que todos sus participantes fueran moralmente perfectos y santos? Responder a esta pregunta ayudará a comprender al cargo de inmoral que suele recibir la Economía.

La afirmación es frecuente. Consiste en una acusación, la de que el capitalismo es inmoral y, por eso, debe ser sustituido por una economía moral.


La idea reportada en esta carta fue encontrada en el libro, Badcock, Cristopher, Williams, Walter E., et al. (2004). Economy and virtue. (Dennis O’Keeffe). London. The Institute of Economic Affairs. chapter 5, «Economic science and the morality of capitalism», Israel M. Kirzner, pp. 88-100.


El tema central

Kirzner explora un viejo tema de la ciencia económica. La creencia muy difundida de que una sociedad exitosa de mercados libres es necesariamente una sociedad inmoral. 

La crítica sostiene que los mercados libres ineludiblemente están basadas en conductas moralmente reprobables. Esta crítica, sin embargo, dice Kirzner, es consecuencia de un mal entendimiento de la Economía.

La Economía es descriptiva

La ciencia económica, a través del tiempo, ha provisto explicaciones de los logros de los mercados para elevar la riqueza de las naciones. La Economía es descriptiva, la Moral es prescriptiva, que es algo muy diferente.

La Economía provee explicaciones de los intercambios que benefician por definición a todas las partes involucradas, de la asignación eficiente y responsable de recursos escasos y de la coordinación de los miembros de una sociedad.

La ciencia económica ilustra y prueba con evidencias el funcionamiento de los mercados. Es lógico que quien no acepta a los mercados quiera desacreditar a la ciencia que los estudia.

La Economía es una ciencia descriptiva que busca explicar los procesos y funcionamientos de los intercambios de bienes para la producción de satisfactores de necesidades. El éticamente neutral, igual que lo es el resto de las ciencias.

La Economía no es prescriptiva, es decir, no prescribe como deben ser las cosas, tan solo las describe y explica tal como son. Así como no puede hacer una Química moral, tampoco puede existir una Economía moral

La acusación de Economía inmoral

Con frecuencia la ciencia económica ha sido expuesta y explicada de tal manera que se hace ver que los beneficios de los procesos de los mercados tienen un origen malicioso, el de conductas inmorales.

Se dice que, por definición incluso, las acciones realizadas en un sistema económico, especialmente el capitalista, deben ser contrarias a los principios éticos.

Se afirma que son personas egoístas y materialistas las que toman decisiones inmorales o al menos de dudoso mérito en los mercados. Esta es la razón de proponer una Economía moral.

La Economía no ha podido deshacerse de la imagen del homo economicus sobre el que se presupone que está fundamentada y que obliga a pensar en la existencia de personas egoístas, inmisericordes que deben a todas luces ser reprobadas.

La verdad es que la ciencia económica no requiere el supuesto de ese rudo homo economicus que no se detiene ante nada. La ciencia económica tan solo necesita de personas «racionales», que manifiestan consistentemente un interés propio, donde caben perfectamente los motivos altruistas.

La acusación en resumen

La Economía describe cómo funcionan los mercados, es decir, la conducta humana libre, los intercambios voluntarios y los incentivos. Eso es todo y tiene utilidad para explicar las razones por las que si se toma la acción X, será razonable esperar el resultado Y o Z.

La acusación, sin embargo, afirma que para que los procesos y fenómenos que describe la Economía necesitan, para su funcionamiento, conductas moralmente reprobables de las personas. Sin esas conductas inmorales no habría Economía, ni mercados libres.

En otras palabras, la crítica que apoya la idea de una Economía moral supone que las conductas inmorales son un requisito indispensable de la Economía y especialmente de los mercados libres. Esta es la razón por la que se insiste en crear una Economía sin esas fallas éticas.

Una Economía de personas morales, santas y puras

Kirzner es enfático en señalar el error de creer que la falta de moral es la manera en la que funciona la Economía para crear prosperidad material. Lo moralmente reprobable no es parte esencial de la Economía, por lo que es innecesario acusarla de inmoral.

La fuente del error

La equivocación surge del no reconocer la diferencia entre dos cosas.

1. Personas guiadas por sus intereses

La Economía presupone que las personas actúan con libertad, usando su razón, para buscar una mejora en su situación. Coordinan sus acciones con el resto en un proceso espontáneo en el que es posible tener beneficios mutuos.

Y no significa que la búsqueda de una mejora en la situación personal requiera siempre una conducta inmoral. Es perfectamente posible tener acciones moralmente loables en este proceso económico.

2. Personas actuando siempre inmoralmente

Esto es lo que suponen quienes desean crear una Economía moral. Creen que para que funcione todo el proceso es necesario que las personas actúen faltando a la moral, pues no hay otra manera de que funcione la Economía.

Una economía libre de personas santas

Para enfatizar el punto, el autor utiliza una situación hipotética. La de un mercado libre en el que participan únicamente santos, personas con las más altruistas y elevadas motivaciones.

La ingeniosa situación plantea respondes algunas preguntas.

  • ¿Cómo se comportarían estas personas santas y puras cuya motivación primordial y única es ayudar a otros? 
  • ¿Cuál sería el comportamiento de esos santos cuando compran, venden, o administran empresas?

La respuesta esperada por quienes acusan de inmoralidad a la Economía es afirmar que todo el sistema de precios de un mercado se desplomaría. Se desmoronaría porque desaparecería entre esos santos la búsqueda de la utilidad o beneficio por medio de acciones inmorales.

Se pensaría que las personas que únicamente piensan en el bienestar ajeno no podrían intentar subir los precios todo lo posible, ni pagar a sus trabajadores lo menos que se pueda, ni buscar a los más baratos proveedores.

Eso se pensaría, pero la verdad es que es falso.

La realidad es que en esa «Economía totalmente moral conducida por santos» aparecería también ese mismo comportamiento que lleva a la maximización de los beneficios. Igual que en una sociedad de personas imperfectas.

La razón de esta realidad inevitable se explica al entender que los beneficios obtenidos en una sociedad de santos serían dedicados a acciones elevadas y filantrópicas. No serán dedicadas a acciones mundanas y materialistas, pero sí a esos actos altruistas.

Tanto el que tenga los objetivos más pedestres como el que tenga las más elevadas motivaciones, actuarán de la misma manera. El punto central es entender que el maximizar beneficios es un objetivo instrumental, un medio para luego realizar otras acciones decididas por cada persona.

Santos y pecadores, según Kirzner, tendrán el mismo objetivo, el de lograr un máximo de beneficios para luego usarlos como ellos decidan.

Esto sugiere que la moral no se encuentra en la Economía sino en la conducta personal. Y, todavía más, que hay leyes económicas universales imposibles de ignorar, las que, como las leyes físicas, se aceptan y reconocen.

Es una distinción razonada y sólida, pues separa a dos elementos muy diferentes. Uno es el obtener beneficios derivados de la actividad económica, el otro es lo que se hace con esos beneficios.

Esta es la distinción que no hacen quienes acusan a la Economía de intrínsecamente inmoral.

Los beneficios personales y su uso

Consecuentemente, el sistema de precios, los mercados y la Economía, no dependen de motivos egoístas materialistas y moralmente reprobables. Dependen de los propósitos humanos.

Quien en un sistema de división de trabajo y libertad de iniciativa quiera dedicarse a los más elevados ideales tendrá el mismo incentivo para maximizar sus objetivos que quien solo tenga preocupaciones extraordinariamente frívolas.

Los críticos del mercado han tomado al deseo de maximizar beneficios como centro de sus ataques y formado la imagen del emprendedor como alguien sin sentimientos, egoísta, pérfido y astuto, que desea explotar a los demás con una deshonestidad esencial.

Es un clisé falaz que sin embargo parece haber echado raíces en personas que tienen esa creencia.

La verdad es otra. Las utilidades, los beneficios, no son los objetivos centrales y últimos. Lo son los objetivos de uso o consumo de esos beneficios. Los beneficios son instrumentales nada más.

Si hay algo moral o inmoral en la Economía eso no depende de la búsqueda de beneficios sino de lo que con ellos se haga. El maximizar beneficios o utilidades no puede usarse como evidencia de la falta de elevadas motivaciones ni para lanzar acusaciones de conducta inmoral

Kirzner afirma que no sostiene él que quien busca maximizar sus beneficios carece necesariamente de todo interés en el bienestar, por ejemplo, de sus empleados, trabajadores, o clientes. Simplemente coloca ese bienestar en un sitio secundario con respecto al uso que dará a sus beneficios.

Por tanto, ningún problema hay en utilizar la noción de los mercados libres en casos en los que se busca maximizar sus beneficios para propósitos personales. Quien tiene altas preocupaciones altruistas y quien no las tiene actúan de la misma manera, aunque con diferentes objetivos.

Las economías capitalistas, ciertamente, no han sido siempre campos de acción de gente sin fallas y éticamente ejemplares, pero eso significa que sean herramientas que requieren intrínsecamente conductas inmorales.

Un resumen

Hasta aquí, la idea de que el los mercados libres que describe la Economía es exitoso y ese éxito tiene su origen esencial en conductas inmorales ha sido probada como falsa, o al menos muy dudosa:

• Es falso que el éxito de los mercados, para satisfacer necesidades y coordinar planes individuales, dependa necesariamente de objetivos materialistas de consumo de los participantes.
• Es falso que ese éxito de los mercados dependa, para su buen funcionamiento, de actos inmorales por parte de los emprendedores.
• Los mercados y la Economía son éticamente neutrales, permiten por tanto acciones reprobables, aunque sus reglas protegen a los participantes del daño posible producido por esas acciones.

En todas estas consideraciones, sin embargo, no debe perderse de vista un punto vital.

Un mercado libre es un maravilloso sistema, un arreglo social que se fundamenta en la división del trabajo, la especialización, la coordinación por medio de los precios y la iniciativa del emprendedor.

De esta manera sublima y canaliza los potenciales productivos de los participantes para ampliar la satisfacción de necesidades de los demás.

La neutralidad moral de la economía y los mercados no es garantía de que los beneficios obtenidos por los participantes no provengan de acciones inmorales e indebidas. Lo que esa neutralidad moral significa es que las acciones inmorales no son parte esencial del éxito de los mercados libres.

Esto hace perfectamente posible el sostener ideas que apoyen acciones éticas al mismo tiempo que ser partidario de los mercados libres.

Más aún, no exime de la responsabilidad de condenar acciones deplorables, de codicia, fraude, engaño y corrupción, las que seguramente se encontrarán en mercados libres, al igual que en otros sistemas.

Sin duda, el mundo real muestra a seres humanos imperfectos, capaces de actos reprobables, pero esto no debe llevar a concluir erróneamente que los mercados libres están sostenidos en la inmoralidad.

Puede intentarse mejorar la realidad económica sin poner en riesgo a sus logros. Puede educarse para elevar motivaciones, sin atentar contra ese maravilloso y delicado proceso, que hace posible que personas desconocidas entre sí se apoyen en la satisfacción mutua de sus necesidades y propósitos.

Kirzner, al final, hace una súplica. Los economistas deben mostrar al resto su ciencia de tal forma que no se creen nociones erróneas de ella, como la que el autor ha tratado.

La única posibilidad de «Economía moral»

Hay una sola posibilidad de usar el calificativo ‘moral’ unido a la Economía. Es lo planteado en Las decisiones frente al ciclo económico.

📌 La posibilidad de aplicar correctamente el conocimiento económico a la solución de problemas: sería inmoral implantar políticas económicas que van en contra del conocimiento de la Economía y de lo que ella ha descubierto.

Esto es como no considerar conocimientos físicos en la construcción de aviones. Y será moral y correcto aprovechar el conocimiento de la ciencia económica al proponer y aplicar políticas económicas.

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Apéndice

Definiciones variadas de Economía Moral

Las citas siguientes, con los significados asignados a la propuesta de solucionar una economía acusada de inmoral con otra calificada de moral, se encontrarán dos elementos centrales de la idea.

Las definiciones son desesperantemente confusas y vagas, asemejando más una lista de buenos deseos y programas posibles, que un proyecto serio y sólido. Es una lástima porque la intención es positiva, aunque la realización deja que desear.

En las definiciones de Economía Moral existe una cierta dosis de añoranza por el pasado. Una cierta nostalgia que lleva a concluir que los tiempos pasados fueron mejores.

La idealización de un estado natural anterior un tanto mitificado al que ese deseable regresar evitando a la «economía inmoral» moderna. Un caso es el mexicano, donde se ha propuesto que el neoliberalismo sea sustituido por una economía moral.

Ella se ha explicado de esta manera:

«Para algunas interpretaciones, una economía moral está basada en la equidad y la justicia y se circunscribe a pequeñas comunidades donde […] los individuos no se relacionan entre ellos como actores económicos anónimos […] sino que ponen en juego su estatus, su reputación, sus necesidades, y las ideas de justicia y reciprocidad». es.wikipedia.org

Y ejemplificada con este caso de Economía Moral como equivalente de intervencionismo económico (negritas del autor):

«[En los siglos XVIII y XIX] Frente a ese mercado libre, donde el grano fluía allí donde se pudiese conseguir vender más caro, los amotinados exigían que el gobierno se comprometiese a mantener los mercados abastecidos y a un precio asequible, es decir, que respetase la economía moral y no desvinculase la responsabilidad política del funcionamiento de la esfera económica». Ibídem

Como una lista de acciones deseables:

«La economía moral es una serie de mecanismos redistributivos y de ayuda recíproca, comunitarios y familiares, que constituyen una red de seguridad social:intercambios no comerciales de alimentos, donaciones a los necesitados, regalos recíprocos, acuerdos de compartir alimentos a cambio de compartir trabajos, préstamos de alimentos, campos y graneros comunitarios, normas para labores colectivas, etc.». laeconomia.com.mx

La que se concreta se esta manera, con un cierto tono de nostalgia:

«La economía moral busca el bienestar colectivo y no en el lucro personal basada en una ética subsistente, en la que a pesar de no estar exentas de desigualdades y pobreza, el objetivo prioritario que articulaba […] sociedades tradicionales […] no era la acumulación material, sino la reproducción y el mantenimiento del sistema social, para satisfacer las necesidades de todos los miembros de la comunidad». Ibídem

El tono de añoranza parece ser un elemento central de la Economía Moral, cuando se explica así:

«Conjunto de mecanismos de solidaridad comunitaria y ayuda mutua, basados en relaciones sociales de reciprocidad, propios de las sociedades agrícolas tradicionales, orientados a satisfacer las necesidades básicas de toda la comunidad. […] Otro aspecto ampliamente aceptado es que el colonialismo quebró o debilitó seriamente la economía moral de las sociedades tradicionales, provocando así un incremento de su vulnerabilidad a los desastres». dicc.hegoa.ehu.es

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Y solo unas cosas más…

Debe verse:

La moralidad del libre mercado y la libertad económica
¿Qué es libre mercado? Una definición

Otras ideas relacionadas:

Reflexiones sobre una «Economía moral»

Creo que todos estaríamos de acuerdo en que una piedra, una roca, un árbol, o un veneno no pueden ser juzgados por los actos cometidos con ellos. No puede culparse a la piedra de la ruptura de un vidrio, ni al veneno de la muerte de una persona, ni al árbol por aplastar un automóvil.

Esto tiene sentido para todos. Y sin embargo, se cometen errores severos al respecto. Por ejemplo, un lector me envió una cita de origen desconocido que dice, “La economía moral debe usarse para resistir a la economía de libre mercado para evitar que las alzas de precio lastimen a las personas”.

La frase es muy bonita, pero es errónea. No puede haber una economía moral, de la misma manera que no puede haber una matemática moral.

Los únicos que podemos ser morales somos las personas, no las cosas que usamos. Un cuchillo puede ser muy útil en la cocina o en la mesa, pero también en un asalto o en un asesinato.

El cuchillo sigue los mismos principios físicos cortando un buen filete que entrando en el estómago de una persona. Ni la anatomía, ni la física tienen moral. La moral recae en la persona que usa el cuchillo.

El tema puede quizá parecerle irrelevante, pero es vital por una razón: si usted cree que la economía puede ser moral usted cometerá grandes errores y, peor aún, retirará responsabilidad de las personas.

Quien cree estar aplicando una economía moral ya no siente obligación de serlo. Cuando la responsabilidad moral se traslada a las ciencias, a la organización social, a las estructuras sociales, la persona pierde libertades y con ellas responsabilidades.

En economía hay leyes, principios que sabemos que funcionan independientes de nuestra voluntad. Sabemos que una elevación de la demanda produce precios mayores, que un aumento de la oferta los reduce.

Eso no es moral ni inmoral, como tampoco lo es la ley de la gravitación, ni las leyes de la termodinámica. Nadie tendrá la ocurrencia de decir que la ley de la gravitación es inmoral porque puede matar personas.

Tampoco tiene sentido decir que la ley de la oferta y la demanda es inmoral porque puede reducir los ingresos de las personas, o aumentarlos.

Las ciencias describen y explican la realidad. Y nada más. Resultaría tonto decir que es inmoral que una llama nos queme, pero sí es inmoral que una persona nos queme intencionalmente con una antorcha.

El punto es vital porque una buena cantidad de personas creen que pueden desarrollar una economía moral. Sin duda las intenciones son buenas, pero es imposible lograrlo.

Usted no puede construir una física moral incluso con la gran intención de impedir que haya muertes en accidentes de tránsito. Si usted quiere lograr esa meta, entonces hace otra cosa: aprovecha lo que sabe de física y lo utiliza para lograr ese objetivo.

Usted no pone de lado a su conocimiento de física, al contrario lo capitaliza para lograr lo que quiere. En economía sucede lo mismo: se aprovechan los conocimientos de esa ciencia para intentar alcanzar objetivos buenos.

¿Quiere usted bajar precios? Sabemos muy bien qué hacer: facilitar la creación de una oferta mayor, lo que elevará el poder adquisitivo de las personas.

La discusión de este punto es fuerte. En lo general los socialistas se inclinan por la idea de tener una economía moral que sea de beneficio a las personas.

Su problema es que en esa intención ignoran que la economía tiene leyes y que, si por ejemplo, quieren elevar el ingreso de las personas por medio de mayor gasto de gobierno, seguramente producirán inflación y dañarán a esos que pretendieron ayudar.

Los liberales, por su parte, tienen los mismos objetivos de beneficiar a las personas, pero quieren hacerlo respetando las leyes económicas que ya conocemos. Son más realistas que los socialistas y quizá sea por eso que tienen una imagen que puede a veces parecer más fría.

Todo por ignorar las leyes económicas, cosa que estoy seguro no harían con los principios del resto de las ciencias experimentales.

No es una cuestión abstracta que a nadie interesa. Es una cuestión práctica de todos los días. Un ejemplo brillante es la situación de Venezuela y de Cuba y de la URSS, donde se quiso hacer economía con buenas intenciones, pero pensando que podían violarse todas las leyes económicas. El fin no puede justificar los medios.

[La columna fue actualizada en 2020-07]