Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Economía de los Simpson
Eduardo García Gaspar
9 junio 2006
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Seamos lógicos y vayamos paso por paso. Primero, reconocer una realidad, en México como en otros países, no se crean los suficientes empleos como para dar cabida a las personas en busca de una forma de vida. Como consecuencia de eso, algunas personas emigran a sitios en los que encuentran el empleo que desean.

El problema no es que la gente emigre, sino que no se creen empleos suficientes. Podemos aceptar eso como una realidad. Ahora vayamos al paso lógico siguiente, que es el de encontrar la forma de crear más empleos. La solución aceptada es de mero sentido común: si las empresas son las que crean empleos, entonces hay que facilitar la creación y el mantenimiento de las empresas. No es difícil entenderlo.

¿Cómo facilitar la creación de empresas? Haciéndoles sencilla la vida: impuestos bajos y simples, trámites rápidos, regulaciones mínimas, facilidades de infraestructura, ambiente propicio a la inversión y demás. Eso se sabe de sobra, pero no se hace. Un ejemplo de esta curiosa situación es la ley laboral mexicana, inclinada a entender al trabajador como alguien que necesita protección de las villanas empresas.

No sorprende que si usted considera un villano al que crea empleo, entonces se creen menos empleos de los posibles. Y, lo peor, en ese afán de proteger al empleado se acaba por dañarlo, dificultando obtenerle lo que él quiere, empleo. Un caso concreto: la ley mexicana estipula un pago cuantioso por despido del empleado. La apariencia es buena, pero el fondo es terrible, pues ese pago encarece la creación de empleos, que es lo opuesto de lo que desea lograrse.

Razonamientos equivocados como ése es abundan: se busca prosperar pero se hacen cosas que lo impiden. Otro caso concreto, el del candidato del PRD y su plan para elevar el ingreso familiar. Nadie puede estar en contra de ese objetivo, pero la manera de lograrlo es donde está el problema. El candidato del PRD quiere elevar el ingreso familiar manipulando precios de energéticos y haciendo regalos. Está equivocado de cabo a rabo.

Pero sí podría elevarse el ingreso de las personas yendo por el camino opuesto, que es el de la creación de empleos por medio de facilitarle la vida a las empresas. Entonces el ingreso de las personas no dependería de la manipulación de precios hecha por un burócrata, ni de los regalos que éste haga. Lo del candidato del PRD es tan malo como una economía planeada por Homero Simpson.

Veamos las cosas de otra manera. Puede elevarse el ingreso de una persona dándole obsequios para que así eleve su consumo y viva mejor. Eso es lo que cree el PRD, pero se le olvida de dónde va a sacar los dineros para hacer esos obsequios. Los recursos son limitados y para hacer regalos, su gobierno tendría que elevar impuestos o endeudarse, si opta por esa vía.

Lo que debe promoverse y facilitarse no es el consumo, sino la creación de eso que se va a consumir. De poco serviría a alguien tener una gasolina de 10 centavos el litro si no puede comprar un coche. Lo que estoy diciendo no es nuevo. Tiene varios siglos de haberse escrito y estudiado. El plan del ingreso familiar del PRD es un caso para estudiarse en un salón de clase, mostrando exactamente lo que no debe hacerse.

La prosperidad no puede ser lograda por medio de regalos gubernamentales, como fijación artificial de precios bajos y obsequios gubernamentales. Si eso pudiera hacerse, la pobreza habrían sido remediada hace muchos siglos y ahora viviríamos en un paraíso. La prosperidad sólo puede lograrse por medio de la productividad, es decir, facilitando la inversión. Lo siento, pero no hay otro camino y se llama acumulación de capital.

El logro de empleos o de más ingresos familiares es un objetivo deseable a más no poder. Nadie pone en duda eso. La gran discusión es el cómo alcanzarlo. En esto tenemos la fortuna de contar con una idea claramente expuesta por el PRD. Y tenemos la desfortuna de saber que esa idea es la opuesta exactamente a la que se necesita: no sólo no alcanzará el objetivo buscado sino que logrará lo opuesto a lo que pretende.

Lastimará más a quienes menos recursos tienen. Un poquito de clases de economía no le vendrían mal al PRD.

POST SCRIPTUM

• Respecto a los efectos de la ley laboral mexicana, hay que notar que lastima primordialmente a las empresas pequeñas, que son las que más empleos crean, y fomenta la existencia de empresas grandes ya establecidas. Las empresas de grandes recursos pueden enfrentar los gastos más elevados de contratación con mayor facilidad que las pequeñas. Por ejemplo, el alto costo de un despido desincentiva la contratación de trabajadores en empresas que con sin ese costo podrían contratar a más personas.

• Salvador Kalifa, economista, columnista de Grupo Reforma escribió que,

“El costo fiscal de [el programa de elevación de ingreso familiar del PRD], es de 80 mil millones de pesos y para financiarlo pretenden reducir en igual monto el gasto burocrático. Esta aclaración de su asesor muestra que es una tontería la afirmación de que ese supuesto aumento del ingreso redundaría en “mayor consumo, mayor producción y mayor generación de empleos. En el mejor de los casos, suponiendo que resultase increíblemente eficaz la gestión de AMLO en lograr de manera inmediata una operación más eficiente del aparato gubernamental y de las empresas estatales, el PAIF sería una simple redistribución del gasto, que en vez de hacerlo la burocracia o Pemex y CFE, lo harían los individuos que se beneficien de esas medidas. La demanda total no se modifica y, por consiguiente, tampoco existe un impulso a la actividad productiva, aunque es posible que cambie su composición. No habría, por tanto, ni más consumo, ni más producción, ni más empleos.”

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