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Economía y Paz
Selección de ContraPeso.info
8 noviembre 2006
Sección: Sección: Asuntos
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Nota del autor: dada información posterior, especialmente la proveída por un lector, mis siguientes comentarios carecen del fundamento sólido que yo suponía —aún así, no hago las correcciones pertinentes y dejo la columna como estaba mostrando mi equivocación.

Existen fuertes indicaciones de que el recipiente del Premio Nobel de la Paz no tiene el banco con las características que me imaginaba yo y por lo visto, muchos otros. La información adicional ha sido colocada por el editor al final.

Un editorial de Arturo Damm el mes pasado tuvo una excelente idea —en pocas palabras propuso que había una equivocación en la entrega de los Premios Nobel de este año. Tiene un punto válido.

Para demostrar el error en la entrega de las preseas, Damm comienza con la mención de Luwig Erhard, el autor del milagro económico de Alemania en la post guerra —gracias a sus políticas de liberalización de mercados, retirando cárteles y controles económicos. ¿No debía haberse entregado a él el premio de economía en 1969 en lugar de a Ragnar Frisch y Jan Tinbergen?

Luego dice Damm que “los milagros económicos, en la historia de la humanidad, han sido la excepción, no la regla: el último del que tenemos noticia fue la multiplicación de los pescados y los panes en épocas de Cristo y, de entonces a la fecha, los buenos resultados económicos han sido efecto, entre otros ingredientes, de buenas políticas económicas gubernamentales, y de acciones eficaces, sobre todo de particulares, a favor del crecimiento, el desarrollo y el progreso, políticas y acciones que son, siempre, responsabilidad de alguien, y que se prueban en la práctica”.

Sí y no. No le encuentro gran uso a referirse a la multiplicación de los panes —un milagro en sí mismo y según Damm el único anterior a la recuperación alemana.

La realidad es que a partir de la revolución industrial hay un milagro terrenal producido por ciertas políticas económicas sustentadas en la libertad humana, no sólo en Alemania, sino en donde ellas se han aplicado consistentemente.

Pero el punto del columnista se mantiene por el caso actual. Dice Damm que

“Menciono ahora a Muhammad Yunus, nacido en 1940, en Bangladesh, a quien le ha sido concedido, no el Nóbel de Economía (que en su edición 2006 fue a parar a manos de Edmund Phelps, “en reconocimiento a sus análisis sobre las compensaciones intertemporales en las políticas macroeconómicas”, aunque su principal interés ha sido la microeconomía), sino el de la Paz, “por sus esfuerzos para crear desarrollo económico y social desde abajo”, algo que, desde el punto de vista práctico es mucho más importante que el “análisis sobre las compensaciones intertemporales en las políticas macroeconómicas” de Phelps. (¿Por qué no le entregaron a Yunus el Nóbel de Economía?)”.

Tiene toda la razón Damm —al menos en apariencia: el Banco Grameen y sus microcréditos, según se ha reportado, han prestado más de dos mil millones de euros y tiene mil sucursales. ¿Es de Paz o de Economía el premio? La simple duda es de ayuda porque demuestra que las ideas económicas tienen un impacto en nuestras vidas y que si son las correctas ayudan a la gente, tanto como para merecer un premio de Paz.

Y eso me lleva a un punto central que deseo hacer: si ese banco hubiera sido ideado en algunas partes del mundo, que no tienen un clima intelectual propicio, se le hubiera acusado de querer lucrar con los pobres, de querer aprovecharse de ellos y sus necesidades —¿cómo admitir que una empresa tenga beneficios si ellas son explotadoras de la gente?

Trate usted de fundar un banco privado para pobres, que tenga utilidades, en Oaxaca, por ejemplo, que una parte de sus habitantes lo acusarán de lucrar con la miseria.

Lo de Grameen y Yunus es la aplicación práctica de una idea en el libro de Reuven Brenner, “The Force of Finance: triumph of the capital markets”, cuya idea central es hacer que lleguen recursos a la gente emprendedora —ésa es la receta del éxito para el progreso y para ello se requieren mercados libres, especialmente de capitales, encontrando oportunidades de negocio, de lo que ese banco es un ejemplo también de negocios.

Es un caso de negocios, es un premio de economía y ganó un premio de paz —la interrelación entre esos campos es la natural: cuando la gente trabaja con libertad, cuando se tienen las políticas económicas correctas, es cuando comienza la prosperidad y con ello la paz.

NOTA DEL EDITOR

• El libro referido es el de Brenner, Reuven (2002). THE FORCE OF FINANCE : TRIUMPH OF THE CAPITAL MARKETS. New York : London. Texere. 1587991306.

• El mismo punto tiene Jennifer Roback Morse en una columna del Acton Institute, donde dice que,

The Norwegian Nobel Committee actually gave two awards for economics this year. The Committee gave the Peace Prize to an economist for achievements in practical economics. No, the Committee didn’t exactly say that, but in honoring Muhammad Yunus and the Grameen Bank, the 2006 Nobel Peace Prize honors the power of the free market to reduce poverty. The Nobel Prize Committee agrees that access to credit leads to economic opportunity, which leads to higher incomes, which leads to a solid foundation for a lasting peace.

• Un enterado lector (ver comentarios a la columna) nos refiere a un artículo de Jeffrey Tucker en el que se dicen cosas opuestas a la sabiduría establecida:

In 2001, the Wall Street Journal’s Daniel Pearl and Michael Phillips revealed that the repayment rate of their loans isn’t anywhere near what the bank claims, that at least one quarter of its loans were being used for consumption, that the bank delays defaults and hides problem loans, that the bank isn’t subject to any kind of serious supervision… The government owns 6% of its assets, while the rest is only superficially owned by borrowers who cannot sell or trade their stock.

Sudhirendar Sharma of New Delhi writes that “the effect of the Grameen strategy has not been to reduce poverty but only to create a debt trap for borrowers, who are being charged very high rates of interest relative to conventional banks…

We are told that Yunus discovered a wonderful new way of making profitable loans to the poor by doing something that all conventional bankers in Bangladesh had overlooked. Half the population lives below the poverty line in Bangladesh. Are we really supposed to believe that banks blithely overlooked millions of poor people out of bias or hatred or snobbery?… Are we really supposed to believe that conventional bankers were so stupid as not to spot this opportunity even after decades of demonstration?

Yunus’s first pile of cash came from the United Nations. Then he went to the Bangladesh government. Then he went to US foundations. In the 1980s and ’90s, the bank received nearly $150 million in grants…. The Grameen “foundation” received 1.5 million from Bill and Melinda Gates just a few months ago.


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No hay comentarios en “Economía y Paz”
  1. Gerardo Valdez Dijo:

    Sobre el mito de Grameen, vale la pena que lean lo siguiente:
    http://www.mises.org/story/2375
    Saludos.





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