Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Corporativismo Regresa
Selección de ContraPeso.info
11 mayo 2006
Sección: Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Samuel Gregg, Director of Research en el Acton Institute de Grand Rapids, Michigan; es autor de “Economic Thinking for the Theologically Minded” (University Press of America, 2001) y de “On Ordered Liberty: A Treatise on the Free Society” (Lexington Books, 2003). Agradecemos a Acton Institute el gentil permiso de reproducción. El tema tratado por el autor es el reto que presenta el nuevo corporativismo en AL.

CORPORATIVISMO REGRESA: América Latina, la izquierda y el reto de la Iglesia

El primero de mayo pasado, el presidente de Bolivia Evo Morales ordenó al ejército asumir control de los campos de gas de su país y anunció su nacionalización. No es coincidencia que el anuncio de Morales viniera inmediatamente después de su regreso de una reunión en La Habana con otros dos auto-identificados como de izquierda, los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Fidel Castro de Cuba.

Muchos observadores comentaron que la decisión de Morales refleja el giro a la izquierda de América Latina. “Izquierda” en este contexto no significa políticas suaves de centro-izquierda. “Izquierda” en el caso de Morales y de Chávez implica el abrazar una política retórica agresiva de lucha de clases y una agenda política socialista clásica.

Hasta cierto punto, ésta es una representación justa del asunto. Pero una más exacta descripción sería el decir que Bolivia y Venezuela están experimentando el resurgimiento del “corporativismo.” Fuertemente asociado con políticas seguidas en el período entre guerras por los regímenes fascistas, el corporativismo mezcla un estado autoritario con populismo, nacionalismo y xenofobia.

Esto se combina con nacionalizaciones extensas y regulación de la economía, la militarización de mucho de la sociedad y la creación de organizaciones civiles controladas por el estado que gradualmente sofocan a las asociaciones autónomas libres.

En el caso de América Latina. el más completo intento de implantar el corporativismo ocurrió durante la primera presidencia de Juan Perón en Argentina. Como Chávez, Perón tuvo antecedentes militares. Perón, admirador de Mussolini, subió al poder en una ola de populismo en 1946.

Las políticas subsecuentes de Perón estuvieron basadas en eliminar las libertades de asociación e intercambio, las que fueron reemplazadas por la cooperación dirigida por el estado entre negocios manipulados por el estado y sindicatos dominados por el estado. El control gubernamental de la vida económica y política fue ampliado por la nacionalización de industrias clave y expulsión de firmas y capital extranjeros.

La retórica del régimen de Perón fue nacionalista, militarista y fuertemente anti occidental. ¿Suena conocido? Los paralelos entre la agenda corporativista de Perón y las políticas actuales de Morales y Chávez son asombrosas. No fue accidental que Morales involucrara al ejército en la nacionalización ni que Chávez esté lentamente militarizando a la sociedad creando “milicias populares”. El lenguaje anti norteamericano empleado por ambos líderes recuerda las diatribas de Perón contra los inversionistas extranjeros.

Morales y Chávez también han enfatizado su compromiso de reescribir las constituciones de sus países para jurídicamente entronizar a su agenda. Perón hizo eso precisamente en los últimos años de los 40. Hay, sin embargo, señales creciente de inquietud ante este corporativismo renacido, particularmente por parte de la Iglesia Católica.

A principios de este mes, los obispos de Bolivia criticaron al gobierno de Morales por usar la fuerza para implantar sus políticas y su falta de respeto a los derechos humanos. Hablando en representación del episcopado y refiriéndose al programa de nacionalización de Morales, el cardenal Julio Terrazas dijo, “Es peligroso pensar que la nueva Bolivia va a ser creada ignorando los principios básicos de respeto a las leyes y los acuerdos. Sólo por medio del cambio interior y la renovación en cada individuo seremos capaces de revertir esta situación de inercia, desesperación, esclavitud y muerte”. Son palabras valientes.

Evidentemente los obispos de Bolivia están conscientes de que el repudio unilateral de Morales a los acuerdos libremente acordados no hará nada por promover el respeto a los contratos y el estado de derecho esenciales para la creación sustentable de riqueza. Sin duda, también están conscientes de que nada es más seguro para crear desincentivos a la inversión directa extranjera —la misma inversión que crea empleos en los países que la reciben— que gobiernos que usurpan derechos de propiedad y rompen compromisos solemnes.

Pero quizá el más notable rasgo de lo dicho por los obispos en Bolivia fue la insistencia en que nada cambiará a Bolivia hasta que la gente altere sus hábitos morales. Esto hace eco de lo declarado por el cardenal Jorge Bergoglio de Buenos Aires en 2002 acerca de la corrupción que azota a la sociedad argentina, la que disminuirá cuando las personas dejen de cometer actos corruptos.

Esas palabras son importantes porque reflejan la nueva disposición de muchos obispos católicos para dejar de culpar al resto excepto a los latinoamericanos por las dificultades de su región.

Aunque pocos toman aún seriamente a la teología de la liberación, los líderes católicos de la región han estado hasta ahora renuentes a reconocer que muchos de los problemas de América Latina emanan de las malas decisiones de sus propios gobiernos, de políticas económicas mercantilistas y de comportamientos sociales que socavan las prácticas y las instituciones que sostienen a la creación de riquezas y los crecientes estándares de vida para todos.

El siguiente paso para los líderes católicos de América Latina es ofrecer alternativas reales. Aquí quizá ellos deseen estudiar los pensamientos y reflexiones de Juan Pablo II en su encíclica de 1991, “Centesimus Annus”.

Con su énfasis en los beneficios del libre comercio, emprendedores, derechos de propiedad y estado de derecho, es difícil imaginar un documento que ofrezca a los católicos una senda más diferentes que las calles sin salida del corporativismo, la teología de la liberación, o el creciente populismo racial de Chávez y Morales. ¿Tomarán en sus manos este reto los católicos de América Latina? Recemos para que así suceda. EL futuro de América Latina y el bienestar de millones dependerá de eso.

NOTA DEL EDITOR

• En abril ContraPeso.info publicó una columna que equiparaba al extremismo izquierdista reciente de AL con el regreso del caudillismo, una tesis similar a la de Gregg en esta columna.

• Las palabras del cardenal Terrazas, diciendo que el real cambio viene del interior del hombre, son profundamente cristianas.

• Puede consultarse Corporativismo: Una Definición.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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