Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Diálogo y no la Ley
Eduardo García Gaspar
26 abril 2006
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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Los detalles son imposibles de prever. Pero las noticias esenciales, sencillas de anticipar. Es la defensa de intereses especiales de los sindicatos mayores: mineros, telefonistas, burócratas, petroleros y demás. Los sucesos en Michoacán son una buena ilustración de lo que quiero decir. Pero antes de ver lo de 2006, debemos ir a 1968.

Los sucesos del 68 dejaron muchos efectos. Uno de ellos, quizá el menos mencionado abiertamente, es la atadura de manos de los gobiernos mexicanos ante violaciones de la ley. Cualquier marcha de protesta que, por ejemplo, cierre una carretera está obviamente realizando un delito, pero la autoridad no interviene para arreglar eso: solamente exhorta al diálogo.

Ningún gobierno mexicano quiere ser calificado de represivo y el precio de esa actitud es la violación consistente de la ley. Es la herencia del 68 y está muy bien demostrada en los sucesos de L. Cárdenas en Michoacán. Un conflicto interno sindical, ajeno a una empresa, provoca que contra esa empresa estalle una huelga.

La huelga es declarada inexistente por las autoridades, pero los trabajadores que han ocupado instalaciones de esa empresa desacatan a la autoridad y se usa a la fuerza pública para desalojar a los trabajadores. Estos contestan con violencia y se provocan dos muertes, más muchos heridos. Todo por una razón: un duelo entre dos líderes sindicales que se disputan el poder de un sindicato en el que se investiga la desaparición de 55 millones de dólares.

Para cualquiera con un dedo de sentido común, el embrollo es más claro que el agua. La huelga no tiene razón, los trabajadores deben dejar las instalaciones y los líderes deben dejar que los trabajadores decidan con sus votos quién es su líder. Pero la situación se complica por la herencia del 68.

Como si fuera un mundo al revés, la culpa la tiene la autoridad en su intento de realizar eso que es su razón de ser, restablecer el orden. El candidato del PRI habla de que se manchó de sangre la historia del país, el gobierno del PRD en Michoacán sigue la tradición del 68 y dice que nada tuvo que ver en eso a pesar de que su personal intervino y se acepta la renuncia de dos de sus funcionarios. Se clama que debe acudirse al diálogo.

La misma historia que tiene sus elementos muy claros. Un grupo, el que sea, viola la ley abiertamente, sea cerrando una calle, una carretera o invadiendo las instalaciones de una empresa. Ese grupo desea lograr un beneficio del gobierno y para ello usa la violencia, con la ventaja de saber que el gobierno mexicano tiene esa débil actitud ante grupos que cometen delitos.

Es una gran ventaja, que hace valientes a los delincuentes y les da poder para exigir, como ahora, que se despida al Secretario del Trabajo. Saben que la ley no les será aplicada. La ley es para otros, no para esos grupos.

Esos grupos son los sindicatos y es fácil demostrarlo, porque en el embrollo de los mineros ya entraron en su defensa los otros sindicatos, bajo el pretexto de respetar la autonomía sindical. El efecto neto de ese reclamo es colocar a los líderes sindicales por encima de la ley.

Es cierto. La constitución protege a la propiedad privada, que los mineros violaron y ahora reclaman ser víctimas de agresiones injustificadas de la autoridad. Ya han sucedido eventos de este tipo y pueden pronosticarse.

Es la defensa de las corporaciones sindicales y de intereses especiales, que se oponen a que los toquen con el pétalo de una rosa. Recuerde el sindicato del IMSS y los cambios en su régimen de pensiones: ellos y los demás sindicatos en defensa mutua en contra de una autoridad que tiene el complejo del 68: el diálogo está por encima de la ley. Así está México, en una distorsión seria del estado de derecho: la ley tiene excepciones de aplicación.

La constitución no opera en la realidad. Pero hay una cosa que es aún peor. El medio ambiente intelectual es uno en el que efectivamente se favorece el diálogo por encima de la ley. No parece que seamos una nación con sentido legal, sino uno con los ejes mentales invertidos, que no distingue delincuentes y que hace a la ley de lado cuando su respeto implica usar la fuerza contra quien primero la ha usado.

POST SCRIPTUM

El 25 de abril, Grupo Reforma reportó que “Con un paro nacional el próximo viernes, en el que participarían entre 5 y 6 millones de trabajadores, el Frente Nacional en Defensa de la Autonomía de los Sindicatos anunció que exigirá la renuncia del Secretario del Trabajo, Francisco Salazar, por inmiscuirse en el sindicato minero… participarán… sindicatos de telefonistas, tranviarios, Seguro Social, electricistas y de la Central Campesina Cardenista…”.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “El Diálogo y no la Ley”
  1. Francisco Torres Dijo:

    Buen articulo.

    Es verdad: no hay nada invalido en crear sindicatos. Es cuando estos intimidan a los empleadores, y cuando violan el derecho de propiedad privada o el derecho de libre asociacion de otros empleados, cuando los sindicatos se vuelven perfidos.

    Pero es importante mencionar, Eduardo, esa mancuerna sindicato-gobierno, y como los gobiernos sirven para proteger a estas mafias, esperando en retorno un apoyo tacito para varias politicas y decisiones de estado.

    Muchos saludos!!





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