Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Estadio o la Protesta
Leonardo Girondella Mora
24 octubre 2006
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En Nueva Orleáns, después del desastre de Katrina, me fue comentado, una de las principales prioridades fue la construcción del estadio de fútbol, incluso antes que algunas de las casas para quienes las habían perdido —la decisión es extraña, pues presupongo que la mayoría de las personas hubieran invertido las prioridades y construido antes las casas que el estadio.

Pero la decisión tiene su lógica —con el estadio se impulsa la construcción, el turismo, los visitantes y los negocios. Sin negocios se pueden tener casas, pero no tantos empleos. La gente necesita abrir sus negocios que son la fuente de sus ingresos y de los de otros.

Es una manera de entender al mundo y tiene mucho sentido común. Es reconocer que la actividad económica es fuente de la mejora de la persona.

Pero hay otra visión del mundo, una muy diferente —la de quienes han creado el conflicto en Oaxaca y que tienen a su capital secuestrada impidiendo el turismo y la actividad económica. Sencillamente les tiene sin cuidado que las personas tengan o no empleos e ingresos. Su mentalidad causa el mismo efecto que un huracán, arruina a la economía local y daña eso que hace posible tener ingresos.

La desemejanza de visiones del mundo no puede ser mayor que la de esas dos mentalidades —una destructiva, la otra constructiva, una realista y la otra fantasiosa. Al poner los pies sobre la tierra las ideologías se vienen abajo —si el problema de Oaxaca y del sur de México es la pobreza, la mente de quienes han tomado a Oaxaca es su causa. Destruyen, rompen eso que crea riqueza y da posibilidades de salir de la miseria.

Si el estadio de Nueva Orleáns es un ejemplo, los verdaderos interesados en el bienestar de Oaxaca deberían hacer exactamente lo opuesto de lo que están haciendo —crear un ambiente de respeto a la ley, con autoridades legítimas, que facilite la inversión en negocios y empresas, desde las más grandes hasta las más pequeñas, porque eso es lo que remedia la pobreza. En un lugar construyen un estadio, en el otro destruyen un estado.

¿Qué es lo que hace sostener una visión errónea del mundo? Es mi opinión que en mucho esa visión está basada en el odio —la gente que destruye necesariamente debe odiar. Sin rencor no hay razón para destruir. En el fondo, por tanto, la fuerza que los mueve es el odio y lo que odian es todo lo que crea progreso —odian a las empresas, odian a los inversionistas, a los bancos, a la propiedad, a la libertad, a los empleadores.

Si me voy a los orígenes, quizá pueda llegar hasta los principios de la ciencia económica y comparar a dos de sus pilares, Adam Smith y Karl Marx —dos visiones del mundo, una basada en la colaboración y la otra en la lucha. Y dependiendo de cuál de esas visiones predomine, se actúa para construir un estadio o para invadir propiedades privadas y cerrar negocios.

De nuevo, el odio o la colaboración. Esa es la disyuntiva que se tiene.

Para quienes optan por la colaboración, el mundo es uno de complejas interrelaciones en las que incluso contra la voluntad propia se tiene que servir a los demás para vivir —no es la bondad del panadero la que nos permite tener ese alimento en la mesa, pero es su propio deseo de vivir mejor el que le lleva a concluir que lo mejor que puede hacer es ofrecer un buen pan.

Para quienes optan por el conflicto, el mundo es uno más simple, uno de lucha sobre el resto, en el que hay vencedores y vencidos al costo que sea —un juego de suma cero en el que lo que unos ganan lo que otros pierden, sin remedio. El panadero explota al que puede, a sus empleados y a sus clientes, ganando él y el resto perdiendo.

Pensar de una manera o de otra es una cuestión de predominio de ideas —lugares en los que una de las dos mentalidades prevalece, como efecto cultural sobre las personas, las que sin necesidad siquiera de conocer la existencia de esos dos pensadores, han adoptado sin darse cuenta, una de esas formas de entender al mundo. Tan internalizado se puede tener ese punto de vista que no hay forma de darse cuenta de que existe una alternativa distinta.

Tal vez fue un profesor [véase El Profesor de Toledo], o varias conversaciones, o el medio ambiente intelectual —pero la realidad es que las personas adoptan visiones que interpretan al mundo y lo hacen sin darse mucha cuenta de ello.

Pueden ser marxistas, o partidarios de Smith sin realmente saberlo, y es de allí que con rapidez aprueban o desaprueban las acciones de la APPO en Oaxaca, o la construcción de un estadio en Nueva Orleáns.

NOTA DEL EDITOR

• El tema del autor está muy relacionado con la tesis de Harrison, Lawrence E (1985). UNDERDEVELOPMENT IS A STATE OF MIND : THE LATIN AMERICAN CASE. Lanham, MD. Center for International Affairs, Harvard University and University Press of America. 0819146854.

• La tesis establece la relación entre las ideas culturales predominantes y la probabilidad de desarrollo. Hay ciertas ideas que en caso de predominar son propicias al subdesarrollo. AmaYi® publicó en octubre de 1999 un resumen de la idea de Harrison en Subdesarrollo mental.


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