Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Mercado y el Estado
Selección de ContraPeso.info
15 diciembre 2006
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta un texto de César León Quillas. Agradecemos al. Instituto de Libre Empresa en Perú en fentil permiso de reproducción.


Yo el Mercado, Yo el Estado

Un día se encontraron por un camino lejano, dos amigos, uno se llamaba Mercado y otro Estado. Los dos habían sido dotados por la divina providencia de talentos especiales, uno creaba riqueza y el otro la cuidaba, cada uno tenía una naturaleza especial, y tenían como norma única no interferirse en sus talentos, para así poder vivir felices.

Venía uno alegre y el otro acongojado, a cabo de un rato de mirarse fijamente, la alegría de Mercado contrastaba con la tristeza y molestia de Estado, el primero le preguntó al segundo, la razón de su congoja, ¿Qué sucede amigo? ¿Por qué te noto entristecido?

— Oh, amigo Mercado, he cometido aquello que tenía como norma no realizar, quise hacer muchas cosas a la vez y todo me ha salido mal. Es más, hasta quise crear riqueza con mis talentos y sólo he creado miseria y pobreza, violé aquella única norma que debí respetar, y ahora todo está fuera de control, quise ayudar a muchas personas a ser ricas pero terminé haciéndolas pobres, pensé que la buena voluntad y mis deseos bastaban, pero no fue así, se acostumbraron a que yo les resuelva sus necesidades y ahora ya no puedo, y no sé que hacer.

Se suponía que aquellos que me iban a ayudar en mi noble ideal, serían como yo bueno y noble. Pero resultaron ladrones y mira como me han dejado, pobre y sin nada que me sostenga, se suponía que iban a ver el interés general no el de ellos mismos, pero al final me usaron para hacerse ricos a costa de otros y por mí fueron ricos pero hicieron pobres a mucha gente. Tengo un gran lamento amigo, no sé que hacer para arreglar esto, todos me culpan y ya no sé que más hacer, ayúdame por favor….

— Mal puedo juzgar tu proceder, has hecho pocos ricos a costa de la miseria de muchos, y todos ahora dependen de ti, les quitaste su voluntad, su responsabilidad. —Mercado sentenció— ¿Cómo harán ellos ahora para sobrevivir si un día lejano te mueres?, uhmmmm, en difícil situación estamos, más iré a ayudarte a donde moras, veremos que podemos hacer.

Media vuelta a continuación, Estado y Mercado llegaron caminando  al pueblo de Estado. Mercado comenzó su ardua labor, primero enseñó a los hombres el valor del trabajo y a cuidar su propiedad, a continuación les enseñó a especializarse en alguna actividad específica de acuerdo a sus talentos, ahora los campesinos ya no fabricaban televisores sino cultivaban maíz y se dieron cuenta que eran buenos y que ganaban más con eso que haciendo televisores a pesar de que Estado les ayudaba a hacerlos, y como ahora sabían que nadie los iba ayudar si se equivocaban, comenzaron a ser más responsables y a cuidar lo suyo y  respetar lo ajeno, comenzaron a desarrollar virtudes, ahorraban, pero no se prestaban lo que no podían pagar.

Estado comenzó a sentirse relegado ya que Mercado estaba sacando de la miseria a muchas personas, entonces Mercado dijo a los habitantes, Estado no puede irse de aquí, por mas daño que les haya hecho, él es necesario como yo para que tengan riqueza, él hará lo que tiene que hacer, pero para eso ustedes deben suplirlo con recursos, para que él pueda proteger la riqueza que yo les ayudo a crear, y para que él no esté tentado por su buen corazón a ayudarlos y ayudarlos siempre, ustedes determinarán cuánto de su riqueza le darán para que él los cuide.

Los habitantes luego de reflexionar, aceptaron, y así Estado pudo quedarse en la ciudad, Mercado ya había cumplido su misión, era hora  de marcharse. Pero la gente le pidió que se quedara, para que les siga enseñando a ser ricos y no pasar miserias. Mercado dijo que quizás esa decisión molestase a Estado, a lo cual éste respondió, que de ninguna manera sería una molestia.

Mercado acotó con lo siguiente, pero dos monedas no pueden brillar en un mismo cielo, a lo que Estado respondió:

— He aprendido mi lección, no puedo hacer algo para lo que no sirvo, quédate aquí ayúdame, y viajemos luego por el mundo contando esta experiencia, así nuestros hermanos y primos en otras ciudades podrán ayudar a otros a ser ricos y a salir de la pobreza, nuestra alianza puede salvar muchas vidas, así crearemos círculos virtuosos, y  si cada uno cumple su misión todo estará bien.

Y desde aquel día, Mercado y Estado fueron amigos y viajaron por todas las ciudades,  enseñando a los hombres a ser ricos y a cuidar su vida y su riqueza, ¿Por qué? Porque para eso los inventamos, ¿no es verdad?

Moraleja: Todo el mundo quiere vivir a expensas del Estado. Se les olvida que el Estado quiere vivir a expensas de todo el mundo. (Frederic Bastiat)


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