Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Monopolio de la Educación
Selección de ContraPeso.info
18 enero 2006
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de D. Eric Schansberg profesor de economía en la Indiana University Southeast y adjunct scholar en el Acton Institute; es también autor de “Turn Neither to the Right nor to the Left: A Thinking Christian’s Guide to Politics and Public Policy” (Alertness Books).

El tema de su columna es la discusión entre el pensamiento de la evolución y el del diseño inteligente: un conflicto innecesario, producido por el monopolio educativo y que sería solucionado dando libertad de educación. Se agradece el amable permiso del Acton Institute para traducir y reproducir este material.

Con los recientes resultados electorales en los estados de Kansas y Delaware en los EEUU, el debate continúa intensificándose acerca de la enseñanza en las escuelas públicas de la evolución y del “diseño inteligente”. Hay mucho en juego, desde la integridad científica hasta el bagaje filosófico.Los riesgos son mayores de lo que debían ser por la manera en la que se ofrecen los servicios educativos en los EEUU. La evolución se refiere a dos diferentes aunque relacionadas áreas de la ciencia. De un lado, la evolución es un mecanismo observable por el que la vida evoluciona con pequeños incrementos a través del tiempo.

Esta evolución es una teoría científica indisputable, confirmada empíricamente. Por otro lado, la evolución es usada para referirse a un proceso poco observable por el que el rango de vida observable hoy supuestamente se desarrolló desde los días más tempranos de la tierra.

En este caso, la evolución es una hipótesis que propone que el desarrollo de la vida es un proceso sin guía. El pensamiento del diseño inteligente acepta totalmente la evolución en el primer sentido. Pero propone una hipótesis alternativa para el desarrollo de la vida: el desarrollo de la vida fue un proceso guiado, causado por un un diseñador inteligente de algún tipo. Esto es, también, intuitivamente atrayente.

Cuando uno ve algo complicado y con significado (por ejemplo, el Monte Rushmore), es sencillo inferir que fue diseñado. Como ha dicho el más famoso de los evolucionistas actuales, Richard Dawkins, lo que vemos hoy tiene “la apariencia de haber sido diseñado”. ¿Es ese aparente diseño real, o es una ilusión? Poniendo de lado las consideraciones científicas, este asunto provoca tal controversia porque el proveedor dominante de la educación en los EEUU tiene excesivo poder monopólico y sus consumidores poca capacidad para evitar sus dictados.

Veamos la razón de este gran problema y cómo puede evitarse. Imaginemos que el gobierno decide que la comida es importante, de manera que todos puedan comer gratis en restaurantes del gobierno cercanos a sus casas. La burocracia gubernamental, el administrador del restaurante y el “Consejo de Comida” local establecerían el menú.

Y algunos apasionados ciudadanos tratarían de influir en sus decisiones. Los proponentes de la dieta de Atkins demandarían sólo carne, los vegetarianos solicitarían sólo vegetales y otras personas querrían una variedad de opciones. Es una receta certera para producir disturbios. Por ejemplo, si la gente de Atkins fue políticamente convincente, los vegetarianos estarían ofendidos y el resto no totalmente complacidos, tampoco.

La solución es tan fácil como el problema es tonto. El gobierno permitiría la competencia entre diferentes tipos de restaurantes, basados en las preferencias del consumidor. Mejor aún, el gobierno saldría del negocios de los restaurantes, interviniendo sólo para ayudar a los necesitados, dando vales u otros subsidios. Lo mismo es cierto con la educación.

Poniendo de lado la cuestión de las obligaciones morales. si un grupo quiere que sus hijos reciban educación sexual en clases usando pepinos y condones en el quinto año de educación básica, ésa es su prerrogativa como padres. Pero eso no debe ser forzado en otras personas.

Otro ejemplo contencioso es la oración en la escuela. Algunos padres quieren una oración a Jesucristo. Muchos padres quieren una oración a la tibia deidad de la religión civil. Otros no quieren oraciones, o las quieren para otros dioses.

Creando opciones, la selección de escuelas trata esos asuntos de una manera mucho más efectiva que una entidad gubernamental con un poder monopólico significativo. ¿Quién no quiere esta libertad para otros? Los elitistas y los teócratas no la quieren.

Ellos libran una batalla dentro del monopolio, esperando vencer en el proceso y forzar su visión de la verdad en el resto. (Irónicamente, estos dos grupos se desprecian uno a otro, pero son más similares de lo que se dan cuenta). Más importante: el grupo corporativista que disfruta su poder monopólico no está interesado en esa libertad. Siempre los productores prefieren la menor competencia posible y el mercado de la educación no es diferente.

Para los auto-proclamados progresistas, ésta debe ser una decisión sencilla dada su usual tendencia por la opción personal y su preocupación por los pobres. Pero ellos son a menudo cautivos del grupo corporativista dominante. Los conservadores generalmente promueven la competencia y el sector privado, pero no tienen la pasión suficiente al respecto.

Los libertarians están fuertemente a favor de romper los monopolios estatales, pero no son lo suficientemente numerosos para tener resultados. Ciencia, religión y política. En su nombre se han producido guerras reales y ahora “guerras culturales”. Bajemos las armas y demos a los ciudadanos la libertad para educar a sus hijos como lo deseen.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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