Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Papel del Líder
Eduardo García Gaspar
11 marzo 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


En marzo de 1999 tuve que batear de emergente. Una persona se había comprometido a dar una presentación acerca de los líderes y, por la razón que sea, no pudo hacerlo. Me pidió sustituirlo y el resultado fue lo siguiente frente a una audiencia de ingenieros químicos en el ITESM Campus Monterrey. La reproduzco idéntica a mis apuntes.

Buenas tardes. Es una buena costumbre el iniciar una plática de un conferencista invitado dando las gracias a quienes tuvieron la gentileza de invitarlo y el valor de hacerlo. Bueno, pues de verdad, gracias por la invitación. Más aún, el agradecimiento debe ser doble, pues estoy aquí sustituyendo al verdadero conferencista invitado, que es XXX, ingeniero egresado del TEC y director general de XXX.

Antes de entrar en materia, deseo mencionar que XXX no pudo estar presente aquí por causas literalmente ajenas a su voluntad… y eso me consta, pues al hablar personalmente con él mostró un gran pesar ante esta inevitable situación. A él, igual que a mí, nos apasiona el tema de los valores y el del papel del líder en una sociedad.

En estos minutos que siguen voy a mencionar algunos de los rasgos principales de la personalidad de un líder, haciendo algún énfasis en el líder empresarial… y de ver en esos rasgos cómo alteran de manera positiva a la sociedad. Siendo yo una persona ordenada, lo primero que hice es consultar un libro sobre el tema.

Y hay un libro muy bueno sobre los líderes, que leí hace tiempo, pero que recuerdo muy bien. Es un libro de Peter Drucker y que se llama Not enough generals were killed. Una de las primeras cosas que dice es que la sociedad necesita líderes, pero que no nacen suficientes, por lo que la sociedad debe preocuparse de crear más. Después de eso, el autor se dedica a destruir mitos sobre los líderes.

Dice que no hay un perfil estándar de un líder, que todos los líderes son diferentes. En pocas palabras, hay líderes de todos colores y sabores. Hay líderes que están todo el tiempo encerrados y hay líderes que todo el tiempo andan afuera. Hay líderes que son muy simpáticos y hay líderes que caen muy mal. Hay líderes que dan mucha importancia a las cuestiones de análisis y reflexión, pero hay líderes que son impulsivos y atolondrados.

Unos toman decisiones muy rápido, otros quieren tiempo para pensar las cosas. Hay líderes que son modestos y humildes, pero hay líderes que son presumidos y quieren los aplausos. Los hay que son callados, los hay que hablan mucho. Pero a pesar de esta diversidad, los líderes tienen algo obvio que es común a todos.

Todos los líderes tienen seguidores, muchos o pocos, pero tienen personas que los siguen de alguna manera. Este es el único requisito para ser líder. Drucker va más allá, dice que para ser líder no hace falta ser una persona querida, ni popular.

Un líder puede ser pesado, malhumorado y temido. Lo que esto hace es explicar el liderazgo aparentemente incomprensible de algunos. El líder al tener seguidores, da resultados inevitablemente, lo que es una parte del líder. Se trata de llegar a una meta y de hacer algo para alcanzarla, sin importar la posición social que se tenga.

Es decir, hay líderes en todos los segmentos sociales, o puede haberlos. Un líder no es necesariamente una persona de dinero, ni un político encumbrado, ni un empresario. Hay líderes en las pandillas, entre los vecinos de todas partes, en cada segmento puede haberlos.

Una de las partes especiales que deben verse al tratar sobre los líderes es el examen de sus relaciones con las demás personas. Sobre sus seguidores los líderes delegan funciones y cosas que hacer, pues si no lo hicieran no podría haber resultados. Pero lo que no delegan es el hacer lo que ellos piensan que hace la diferencia en su acción, esa especie de visión que poseen y por lo que esperan ser recordados.

Es eso que ellos creen que hay que hacer, las metas que hay que lograr, cosa que no van a poner a discusión. Dice Drucker, que los líderes son tolerantes con las personas porque ellos no creen poder encontrar personas iguales a ellos.

Sin embargo, a pesar de creer en las diferencias que existen entre las personas, los líderes no son tolerantes cuando se habla de resultados. Esto es muy lógico. El líder quiere alcanzar una meta, eso es lo importante, las simpatías personales son secundarias.

Y entre las cosas que recuerdo que dice al final, está eso de que los líderes no sufren envidias por los éxitos de sus seguidores, no son personas celosas, porque su motivación es llegar a la meta que ellos han puesto y esa meta es lo único que no está a discusión. Ahora sí, ya por mi parte, quiero añadir algunos rasgos que creo debe tener un líder.

Sí yo también creo que no existe un perfil claro de un líder de manera que esa persona sea fácilmente identificable, como cuando en las películas uno ya sabe de entrada quién es líder nada más por la forma en la que se plantea el argumento y es muy sencillo ver a ese líder irreal, como en la película Armaggedon.

El líder debe servir de ejemplo al resto, es una especie de guía para los demás. Lo que significa que el líder tiene una responsabilidad en este sentido, la de ayudar a los otros a ser mejores. Esta función de servir de ejemplo de un líder entra ya en el terreno de las cosas como deben ser.

Es decir, Drucker habla de la realidad y yo estoy hablando de lo que debe ser. Al ser un buen ejemplo, el líder es una persona que ayuda a la sociedad a moverse, persona por persona, a una mejor posición. Las acciones del líder son suyas propias, pero él tiene que aceptar que sus acciones son fuentes de inspiración para los demás.

Entonces, el líder es una fuente de acción y de inspiración en los otros. Es obvio que debe ser una fuente positiva y no negativa. No es lo mismo ser un ejemplo para que las demás personas obtengan buenas calificaciones que servir de ejemplo para que los demás vayan a tatuarse partes innombrables del cuerpo.

Esto me lleva a decir que el líder provoca cambios, que es un agente del cambio y que la razón por la que hace eso es el descontento con la situación actual. Es decir, el líder es una persona que no está conforme con lo actual.

Visto de otra manera, quien está contento con la realidad no es un líder. Si uno siente que no tiene poder para cambiar eso con lo que existe descontento, no se es líder. Así de sencillo. Ustedes mismos pueden hacerse cada uno un examen de conciencia. ¿Están contentos con las cosas, no hay nada que les gustaría cambiar? ¿Sienten que no es posible que ustedes puedan cambiar las cosas porque es una tarea imposible?

Bueno, pues si contestan de manera afirmativa, entonces no son líderes, no importa que se pasen todo el día haciendo una cosa y otra. La sola serie de acciones ininterrumpidas de las personas, no significan que sean líderes. Es eso que dicen… que si no saben a dónde quieres ir, ni cómo quieres llegar, la cuestión es que ya llegaste.

En esto entra otro factor. Me refiero al cómo hacer las cosas, es decir, a las reglas bajo las cuales se debe actuar. Y aquí lo que quiero decir es que para ser un líder positivo, un líder que da ejemplo, es necesario respetar los principios éticos. Me refiero a los valores y a las virtudes y a la moral; y a todo eso que se ha puesto tan de moda, pero que no se respeta tanto como debiera. XXX tiene una forma de pensar al respecto que quiero repetir, el dice que yo debo tratar a otras personas como quisiera ser tratado yo mismo. Así de simple.

En este principio está implícito todo lo demás. Y se trata de un consejo muy sencillo. Si alguno de ustedes quiere ser de verdad un líder, un líder que sea una influencia positiva en los demás, entonces lo que tiene que hacer es comportarse tratando a los demás como quisiera ser tratado. En ese principio está la esencia de todo lo demás. Entonces tenemos que el líder es por principio de cuentas un inconforme que cree que él puede cambiar las cosas y que está guiado por principios éticos porque sabe que es un ejemplo para los demás. Pero faltan otros elementos del buen líder.

Uno de ellos es el rasgo del raciocinio. La principal característica del ser humano es la inteligencia, el ser capaz de prever las consecuencias de sus acciones, de entender la realidad y de aprovechar las experiencias pasadas. Esto significa que el líder tiene la obligación de seleccionar las mejores alternativas para llegar a la meta que él desea. Poniendo todos esos elementos tenemos un líder que va a tener impactos positivos en la sociedad.

Pongámonos en la situación de esa persona que está inconforme, tiene inteligencia y cree que puede hacer algo para cambiar las cosas. Lo primero que hay que ver es la situación que a diario viven todos, sean líderes o no. Todos los días las personas enfrentamos un sinnúmero de situaciones, personas, sucesos, circunstancias. Miles de cosas suceden a nuestro derredor. Además, enfrentamos todo eso con prisa y con presiones.

Tenemos un examen pasado mañana, tenemos un conferencista que no puede venir, cortamos a la novia, tenemos dos ofertas de trabajo. Un líder en medio de todas estas cosas y presiones actúa con visión. Sabe distinguir lo urgente de lo que puede esperar y lo importante de lo trivial. Es decir, el líder ve el panorama general, distingue lo que sí vale en el largo plazo y no se preocupa por lo irrelevante. Esto significa una claridad de visión, que es lo que lleva a realizar las acciones correctas.

Es el ver el camino, sin que las distracciones de alrededor oculten el horizonte. Es el sentir el momento adecuado para hacer lo adecuado, es la identificación de oportunidades, sin perderse en los detalles. Es el anticiparse a problemas y oportunidades, lo que facilita la acción. Además, el líder impone un orden y una disciplina para hacer las cosas, lo que hace más fácil el trabajo suyo y el de los demás.

Permítanme hacer una pausa para ver los efectos benéficos del líder en su comunidad, en su grupo, en su empresa. El líder da una visión clara de las cosas, señala caminos, propone objetivos, establece disciplina en el trabajo. Sin eso, nuestras comunidades serían menos eficientes y trabajarían de manera menos ordenada Otro rasgo muy importante del líder tiene que ver con la recompensa del bien y el castigo del mal. Esto suena un poco bíblico y quizá lo sea, pero es una cuestión muy real.

Voy a explicar esto un poco más a fondo. Una de las tareas de líder es tratar los casos de las personas que han actuado bien y los casos de las personas que han actuado mal. El líder es de cierta manera un juez, una persona que imparte justicia. Esto es muy claro en una empresa, en la que el líder otorga promociones, da bonos y establece premios e incentivos, para premiar la eficiencia, la innovación y el trabajo bien hecho.

Pero el líder de la empresa también se enfrenta a situaciones que merecen castigos, llamadas de atención y hasta despidos. En pocas palabras el líder aplica la justicia dando a cada quien lo que merece, lo que es duro y difícil, como en el caso de un despido de personal. Mi sugerencia es hacer esto con la razón, con objetividad, entendiendo que la buena aplicación de justicia es bueno para todos. Donde la justicia no se aplica, todos sufren y uno de los efectos del líder es el de actuar de cierta manera como un juez, benévolo y comprensivo, pero juez al fin.

El líder tiene esta responsabilidad explícita ante la comunidad. Si no premia lo bueno, si no castiga lo malo, su empresa se llena de desinterés, de irresponsabilidad y de ineficiencia. En una comunidad sin aplicación de justicia todos sufren, como sufre la ciudadanía donde la criminalidad no es castigada.

Estoy hablando de lo obvio. Hablo de promocionar y de premiar al bueno y hablo de lo contrario que es castigar al malo, al irresponsable, al mentiroso, al perezoso, al defraudador; y de hacerlo sin tentarnos el corazón, por el bien del resto.

Donde la justicia se aplica todos viven mejor y el progreso es más probable porque se genera un ambiente de confianza entre las personas. Cuando un líder descuida este deber, estará creando un ambiente de desconfianza e inseguridad, en el que el progreso del grupo es mucho más difícil. Esto tiene que ver con otro rasgo del líder, que es la firmeza y la convicción, lo que a veces puede crear la impresión inicial de dureza. Creo que un buen líder es al mismo tiempo amado, pero también respetado.

Las personas se sienten atraídas hacia él, pero con admiración mezclada con aprecio y consideración. Las personas buscan al líder, lo consultan, desean sus consejos. Esas personas ven en un líder a alguien que es fuera de lo normal, alguien extraordinario; todo porque él es una persona convencida, firme, justa, que ve las cosas claras. Y eso significa que el éxito es más probable con el líder que sin el líder, que es la misma idea con la que inicié, una sociedad necesita líderes.

Esta es la mejor contribución neta y final del líder, la de elevar significativamente el éxito de las personas que están a su alrededor y también de las personas de su comunidad. Quiero añadir que uno de los rasgos del líder es la manera en la que reacciona ante el éxito y el fracaso. En tiempo de éxito, el líder no olvida la posibilidad de fracaso; y en tiempo de fracaso el líder no se olvida de seguir en pos del éxito.

Y es que el líder siempre está actuando, nunca se detiene, no lo paralizan ni los éxitos ni los fracasos y esto es de beneficio para su comunidad, pues ella tampoco se paraliza contenta con el éxito, ni desesperada con el fracaso. Es fácil reconocer a un líder cuando se ve a alguien actuando sin dudas ni titubeos, con fe y con convencimiento propio, sin que los obstáculos lo detengan y siempre siendo capaz de motivar a los demás.

El líder contagia su entusiasmo a los demás, les inyecta fe, lo que hace que la comunidad sea mejor, trabaja más, haga más. El líder es alguien que no lo se mueve por deseos de fama o de beneficio personal. Lo que él quiere realizar es un sueño que él ha tenido, ésa es su meta, y por eso le gusta arriesgar y no tiene miedo ante los peligros. En resumen, el liderazgo es una cuestión de inteligencia, confianza, inconformidad, humanismo, valor y severidad.

Al mismo tiempo el liderazgo tiene paradojas, pues combina el uso de la razón para los logros de largo plazo con la pasión por la acción en el corto plazo. Pero sobre todo, el líder tiene que aceptar una responsabilidad ante los demás, la de servir de ejemplo, de buen ejemplo, a los otros. El líder es en última instancia un servidor de la sociedad. Son esas responsabilidades muy grandes que sólo pueden ser asumidas por personas fuera de serie. Mil gracias por su atención.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras