Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Remedio Masivo
Eduardo García Gaspar
14 marzo 2006
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Imagine que usted está enfermo y no sabe de qué. Para definir el tratamiento necesario para la curación, usted hace una encuesta entre los ciudadanos y decide el remedio sustentándose en lo que dice la mayoría. Aplica usted el tratamiento y espera curarse.

Cuando la democracia se distorsiona, en realidad eso es lo que se hace: poner a votar sobre temas complejos a gente que no sabe un comino de ellos. Las elecciones mexicanas ilustran eso maravillosamente.

Lo que está en juego no es quién es el próximo presidente, sino las propuestas que tiene sobre temas como política monetaria, relaciones internacionales, finanzas públicas, medidas económicas, tratamientos fiscales, déficit público y temas similares.

En ninguno de esos temas es experto el ciudadano común. Y votará como si supiese. Votará el ciudadano por opciones de ese tipo sin darse cuenta. Lo hará sustituyendo el objetivo de su voto, cambiándolo de los temas complicados a un tema sencillo de manejar: “quién de los candidatos me parece el mejor”.

Desde luego, la definición real de “mejor” es quién tiene la mejor plataforma de políticas sobre temas especializados. Pero como el ciudadano común no sabe de esos temas, usa otra definición de “mejor”… la que se le ocurra. El tema bien vale una segunda opinión porque tiene repercusiones de largo alcance. Digo que los ciudadanos en su mayoría hacen su propia definición del mejor candidato y que esa definición es endeble.

En mis indagaciones informales sobre razones de voto he confirmado esta hipótesis. Las siguientes son algunas muestras de lo que me han respondido. “Votaré por X porque creo que tiene más experiencia… porque en la familia somos de ese partido… porque hay que dar oportunidades a otros… porque hay experiencia en su equipo… porque hizo mucha obra pública… porque me da buena impresión… porque dice que quiere ayudar a México…”

De todo, absolutamente de todo, menos la definición aceptable de las consecuencias de sus propuestas. Desde luego no es una investigación formal, pero sus resultados tienen sentido: el ciudadano común se equivoca de cabo a rabo cuando decide entre personas lo que es en verdad un asunto de políticas de gobierno.

Pero así es la democracia en su aspecto electoral y poco podemos hacer por remediarlo, excepto suplicar a los candidatos que hablen de sus propuestas y los medios para alcanzarlas, que es donde surge el problema.

El problema de elecciones basadas en campañas cuyo éxito está medido en número de asistentes a mítines y sus aplausos. Total, que la elección de gobernantes se torna un concurso de promesas descabelladas y de popularidad… no de valuación de ideas y propuestas.

El asunto puede llegar a extremos y uno de ellos está sucediendo en México. El candidato del PRD muestra esa paradoja. Su popularidad es consistente en el sentido de salir como el de mayor intención de voto, al mismo tiempo que tiene las más claras y peores propuestas de política.

La razón de esto es lo explicado antes: la definición de mejor candidato para el ciudadano no es la de quién tiene las mejores propuestas y medios… de hecho es lo opuesto, pues quien tiene las propuestas peores es quien tiene más popularidad. Esta realidad no puede sino llamar la atención del más superficial de los observadores de la sociedad.

Y la causa de fondo es ésa. Ya que el ciudadano común no conoce de temas especializados como por ejemplo la conveniencia o no de un déficit público, hace a un lado eso y se concentra en las personas, no en las propuestas y cómo lograrlas.

La consecuencia real de eso es dejar en manos de inexpertos las cuestiones más serias del país. Tome usted el caso de las reformas estructurales, que son cambios mayores en leyes e instituciones para modernizar al país. Han sido ampliamente recomendadas y hay evidencias fuertes de ser necesarias. Y, sin embargo, ese mismo candidato las ha puesto de lado en su programa sin que eso haya tenido una repercusión en su popularidad… al menos hasta ahora.

Sin duda es por razones como ésta que ha sido dicho repetidamente que la democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos ellos. No cabe duda de que nuestro mundo no es perfecto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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