Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Valor Del Derrotado
Eduardo García Gaspar
20 enero 2006
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Una vez arrancadas las campañas siempre se estará en riesgo de perder la perspectiva de ellas y poner más atención en las cosas que menos importantes son. De allí que deban considerarse sus aspectos centrales. Lo que sigue es una lista de esas consideraciones que sirven para entender las elecciones mexicanas.

Primero, ninguna campaña es una de caballeros. En ninguna parte lo es. Podemos esperar suciedad al por mayor y ataques severos. Es lógico que suceda. Los candidatos están en un concurso con un sólo ganador y no quieren perder. Harán todo lo que puede hacerse para derrotar a sus opositores, abierta y ocultamente. Esto, creo, tenderá a ignorar las partes de las propuestas de los candidatos y su posición política, que es lo más importante.

Segundo, las campañas pueden calentar demasiado los ánimos de todos. Si los candidatos y sus equipos de campaña estarán siempre bajo presiones tremendas y con los ánimos en estado perenne de exaltación, también es posible que ese estado de ánimo se contagie a la población y también ella se caliente. Si esto sucede, los ánimos de la nación se polarizarán produciendo una mentalidad renuente a reconocer derrotas y eso es grave, muy grave.

Tercero, los resultados, que pueden o no ser creíbles y claros. Eso dependerá de lo que las encuestas señalen y de la actuación profesional de los organismos electorales en cuyas manos está una responsabilidad gigantesca, la de la paz social en México. La menor de las dudas en los resultados será vista como causante de lo peor que puede pasar: que uno o más candidatos a la presidencia no reconozcan su derrota y llamen a protestas.

Cuarto, las acciones posteriores al anuncio del ganador. Esta es la variable de la que más se ha hablado y que quizá haya yo sido el primero en tratar abiertamente hace meses. ¿Reconocerán que perdieron los derrotados? Lo que he afirmado desde hace tiempo es que éste es un riesgo severo, el mayor de todos y donde el PRD tiene mayor probabilidad de reaccionar no reconociendo una derrota eventual. Pero el PRI y el PAN tampoco están libres de este defecto.

En perspectiva, por tanto, estamos frente a una situación que no es la que nos imaginamos anteriormente. La gran mayoría de los ciudadanos y analistas han creído ver en la elección de Fox la transición mexicana a la democracia, una idea que ahora pongo en duda. Seguramente la real transición se dé en estas elecciones cuando los partidos políticos y los electores sean capaces de seguir una de las reglas de oro de la democracia: el aceptar su derrota.

Lo que le propongo a usted es una idea razonable: la transición democrática mexicana tuvo un gran paso con la elección de Fox, una persona de muy corta visión en su desempeño político y que por eso ha hecho aún más necesario un segundo paso, el de las elecciones de 2006. Y ése segundo paso está formado por un suceso muy específico que es la aceptación de la derrota electoral por los candidatos que pierdan. ¿Reconocerán los candidatos del PAN, PRI o PRD su posible derrota?

Si vemos elecciones pasadas, la tradición es la de protestar resultados electorales y no reconocer derrotas. ¿Sucederá lo mismo esta vez? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que ella es la variable central, de la que dependerá la gobernabilidad del país. Y lo que también sabemos es que ese reconocimiento de haber sido derrotado depende de la temperatura del electorado: a mayor calentamiento de las campañas, menos probabilidad de reconocer derrotas.

Además, desde luego, dependerá de la credibilidad del IFE y la realización de su tarea, que es sencilla de definir: dar resultados pronto, claros y creíbles. Si no se hace eso, crecerá la probabilidad de no reconocer derrotas. Son estas consideraciones en conjunto las que tomo en cuenta para proponer que la transición democrática mexicana no está completa y que faltan estas elecciones para asegurarla y casi darla por terminada.

El peso de todo, creo, está en las manos de los partidos grandes y sus candidatos, exigiéndoles la máxima virtud que puede tener un gobernante, la prudencia. Y esto es lo que me hace pensar al final que examinando la prudencia de los tres grandes candidatos podrá determinarse en cuáles de ellos está el mayor riesgo nacional.

POST SCRIPTUM

En agosto de 2004 se publicó en ContraPeso.info un artículo con el título Greenfield, México y las elecciones de 2006 en el que se analizan las ideas de Jeff Greenfield acerca de campañas electorales y la realidad de que ellas no son actos de caballeros nobles. Su lectura permite un razonable entendimiento de lo que sucede dentro de la mente de un candidato político.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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