Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es un Problema de Leyes
Textos de un Laico
16 mayo 2006
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta un texto de Andrew M. Yuengert. Agradecemos a Acton Institute el gentil permiso de reproducción. Andrew Yuengert es el John and Francis Duggan chair of economics en Seaver College, Pepperdine University y autor de “Inhabiting the Land – The Case for the Right to Migrate”, un estudio sobre inmigración publicado en 2003 por el Acton Institute.

El tema tratado por el autor es la inmigración a los EEUU. Su aportación, tratar pausadamente el tema. Y su punto central, entender esa inmigración a los EEUU correctamente: es un problema de legalidad, no de economía.

En medio de la caliente retórica y de dudosos reclamos hechos por ambas partes en el debate sobre la inmigración —que cualquier preocupación acerca de ella es evidencia de racismo, que los inmigrantes están arruinando la economía— debemos todos respirar profundo y considerar los puntos siguientes.

Existe el derecho a emigrar, pero no es absoluto

Los emigrantes son personas de gran dignidad, la mayoría de ellos muy pobres, y no debemos excluir sus intereses de las discusiones acerca de la política migratoria de los EEUU. Ellos tienen un reclamo a la generosidad de un pueblo generoso. Sin embargo, su reclamo no es absoluto, si él impone grandes cargas en los ciudadanos de EEUU, los que también son personas de gran dignidad y algunas de ellas también pobres. Incluso una nación generosa puede restringir la inmigración si ella se hace una carga muy pesada. El debate reciente se ha centrado en la naturaleza y tamaño de esas cargas.

Los riesgos económicos de la inmigración son pequeños

La inmigración beneficia a los empleadores quienes contratan trabajadores más baratos, y a los consumidores que compran los productos fabricados por ellos. Sin embargo, los beneficios son pequeños —menos de la mitad de uno por ciento del ingreso nacional. También lo son las cargas educativas y de salud para los estados y ciudades grandes —10 mil millones, comparado con 1.5 billones— pero están injustamente concentrados en un puñado de estados y localidades.

El argumento de que la economía de los EEUU se paralizará sin la inmigración es falso. También lo es el argumento de que la inmigración está arruinando a la economía. Aunque pone una presión modesta hacia abajo en los salarios no calificados, las cifras son pequeñas (3-4% en 20 años) para requerir una respuesta de política.

Si la emigración cesase mañana, algunos de los trabajos que realizan los emigrantes desaparecerían —los granjeros y las empresas encontrarían maneras de producir sin ese trabajo barato y en más hogares sus dueños atenderían sus jardines (¡o pagarían a sus hijos para hacerlo!). Algunos de los empleos serían tomados por los ciudadanos con salarios ligeramente más altos. Quien sea que busque cargas grandes a la economía tendrá que encontrarlas en otro lado.

El real problema es la emigración ilegal

Una de cada 25 personas en los EEUU (12 millones) están en el país en violación de sus leyes. Esta amplia falta de respeto a la ley de emigración es comprensiblemente preocupante; golpea a la soberanía de los EEUU. Debemos hacer respetar las cuotas de inmigración o repelerlas. La presencia de tantos ilegales corrompe nuestro respeto a la ley, la política y la economía norteamericanas, y debilita la habilidad para defenderse de los terroristas.

Esta corrupción es la amenaza mayor de la emigración ilegal. Podemos enfrentar el problema incrementando el número de inmigrantes legales o haciendo respetar las cuotas actuales. Los impactos económicos pequeños sostienen que una elevación moderada del número de inmigrantes puede ser permitido legalmente.

Aplicar la ley es crucial, incluso si se aumenta la inmigración legal

En 1986 las reformas migratorias condicionaron la amnistía de los inmigrantes ilegales a un régimen más estricto de cumplimiento, que nunca se materializó. Como resultado, se tienen ahora más inmigrantes ilegales que nunca antes. No se resolverá el problema hasta que no se asegure que los empleadores contraten a inmigrantes legales.

Y de todo eso que se habla del respeto a la frontera, tendremos que hacer algo más que construir bardas —las bardas altas sin un cumplimiento interno de la ley hará permanente a la inmigración ilegal, ya que nadie querrá brincar el muro dos veces. El cumplimiento interno de la ley funcionará mejor que una barda sin ese cumplimiento interno.

El mero tamaño de los flujos migratorios y su creciente naturaleza ilegal, hacen a los norteamericanos sentirse como si no pudiesen ser generosos con los pobres del mundo a sus puertas. Una visión clara de estos asuntos contradice esa aseveración. Las más grandes cargas de la inmigración no son económicas —es la incertidumbre causada por muchos inmigrantes ilegales.

La mayoría de los norteamericanos están justamente preocupados por el desorden que la inmigración ilegal ocasiona en la política y el sistema legal de los EEUU. Enfrentar el problema de los emigrantes ilegales resolverá la mayor parte de los problemas migratorios en los EEUU y permitirá a sus ciudadanos realizar mejor su generosidad con los inmigrantes.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras