Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Escepticismo Ecológico
Eduardo García Gaspar
13 noviembre 2006
Sección: ECOLOGIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Realmente un gran punto fue señalado en una columna del WSJ el pasado día 2 de este mes. Se refería al asunto del cambio del clima y para demostrar un punto tomó el caso de dos sucesos acaecidos esa semana y reportados en muchos medios de todo el mundo… por lo menos uno de ellos.

Primero, el reporte salido de Londres mandado a hacer por el gobierno británico y supervisado por N. Stern. La predicción del reporte fue dramática: el calentamiento del clima eliminará para siempre hasta la quinta parte de la producción económica, lo que puede evitarse gastando el 1 por ciento del PIB mundial actuando con urgencia más allá del Protocolo de Kyoto.

Segundo, otro suceso, una reunión en la ONU, organizado por B. Lomborg, con embajadores de 24 países. La reunión estaba basada en un problema: la decisión de qué hacer en caso de que los habitantes del mundo nos encontráramos con 50 mil millones de dólares. Lo acordado puso mayor prioridad en salud, agua, educación, alimentos que en el cambio climático.

Usted y yo, desde luego, estuvimos expuestos al primer reporte, el que permite buenos encabezados de noticias. Poco escuchamos del segundo.

Y sin embargo, el planteamiento del costo de oportunidad es el fondo del problema. La Agencia Internacional de Energía ha calculado que se necesitan 16 billones de dólares (trillones en los EEUU) para satisfacer la demanda de energía en los primeros 30 años de este siglo. Más o menos lo mismo que el 1 por ciento del PIB mundial en ese período.

A eso habría que añadirle los costos de cambio de combustibles fósiles, es decir, el cálculo de Stern en el primer reporte se ve pequeño. Requeriría impuestos adicionales, los que atacarían al crecimiento económico y con eso crearían pobreza. Y habría que poner sobre la mesa que los modelos predictivos señalan una elevación de 2 a 3 grados mayores en 2100 que en 1900, lo que puede ser en realidad bueno al hacer más disponibles grandes territorios en Siberia y Canadá.

Por mi parte, al respecto siempre he sido escéptico de las predicciones catastróficas. Sé que son buen material de películas y que se prestan a tener encabezados muy llamativos en los medios, pero hasta allí.

No son esas predicciones buenas bases para decisiones sobre las que pesa una responsabilidad global grande, como la de asignar billones de dólares a algo que es incierto… que es precisamente el problema que quiero señalar.

Estoy seguro que de hacer una encuesta sobre los problemas de nuestros días, veremos lo obvio que sabemos: pobreza, seguridad, terrorismo, alimentos, salud y demás, con el cambio de clima en lugares secundarios.

Pero que si preguntamos en otra encuesta sobre ese cambio, obtendremos respuestas que serán repetición de lo difundido por los medios, es decir, las personas tomarán como una realidad el calentamiento global y predicciones catastróficas como la de ese reporte.

La razón de esa credulidad es el vacío de información respecto a los eventos y declaraciones que han tomado una posición opuesta. Los medios, en este caso al menos, no nos han provisto con los dos lados de la historia. Nos han fallado en eso que esperábamos de ellos. Para encontrar puntos de vista opuestos hay que buscarlos. En cambio los otros nos brincan por todos lados.

Es natural que nuestra visión no sea balanceada. Por mi parte no puedo hacer mucho más que escribir al respecto sugiriendo coberturas menos sesgadas de ese tema. A ese sesgo podemos agregar otro aspecto del asunto, la transformación verde de los tradicionales rojos. Una parte de los viejos socialistas ha tomado la causa de la ecología y esos es malo para la ciencia.

Lo que digo, para terminar, es que esos escenarios de drama y terror siempre colocan a los gobiernos como nuestros salvadores: ellos tienen que cobrar más impuestos, tienen que regular a las industrias, imponer más leyes y trámites.

En fin, si el socialismo se derrumbó con la URSS ahora resurge como el salvador del planeta, lo que es una pena, porque para desastres ecológicos la URSS es un ejemplo proverbial y para fracasos económicos es socialismo es legendario.

No digo que se ignoren los problemas de contaminación, pero sí digo que nos dejemos de escenarios de película de terror. El tema es demasiado serio para darnos ese lujo.

POST SCRIPTUM

• Para quien tenga real interés en el tema, es muy aconsejable la página de Lomborg en inglés. En español hay una buena descripción aquí.


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