Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Etapas y Transiciones
Eduardo García Gaspar
6 junio 2006
Sección: EDUCACION, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No creo que haya nadie que piense que nuestras vidas no tienen períodos diferentes, como niñez, juventud y las que siguen. Pero esos períodos son de muy diversos tipos y tienen impactos muy diferentes. Quiero compartir algunas de esas ideas con usted, resultado de un proyecto al que he sido invitado.

Podemos llamas etapas a los períodos que son conocidos de antemano, por ejemplo, la adolescencia. Sabemos que al crecer pasaremos de la infancia a esa etapa, que luego seremos adultos, que después seremos maduros y luego ancianos. Todo esto lo sabemos con anticipación y no nos sorprende. Más aún, esas etapas conocidas están ligadas a sucesos probables, como ser estudiante, contraer matrimonio, tener hijos y demás.

Ésas son las etapas y las conocemos como inevitables o casi. Pero hay otros períodos que no anticipamos, que no sabemos si ocurrirán, y que tienen también gran impacto en nuestras vidas. Podemos llamar a transiciones a estas etapas no anticipadas ni previstas. Son acontecimientos fuertes, muchas veces negativos, que nos alteran la vida en sus mismos cimientos.

Las transiciones son períodos en los que caemos debido a sucesos como la muerte del cónyuge, el despido de un trabajo, la jubilación temprana, el divorcio y similares. No sabíamos si iban a ocurrir o al menos no estábamos preparados para ellos. Peor aún, se presentan generalmente de golpe y por ello entramos en eso que se conoce como transición. Profundicemos en esto.

Y señalemos tres elementos en las transiciones.

Curiosamente el primer elemento es un final, el término de un período al que estábamos acostumbrados. Por ejemplo, algo muy común, el despido de una empresa: el ejecutivo alto se encuentra repentínamente sin su vida anterior. Ella ha terminado. Es por eso que el primer elemento es un final, el final de una forma de vida previa.

El último de los tres elementos es lo opuesto, un principio, el de la nueva vida que inicia después de la anterior. Es un nuevo comienzo, con quizá ese ejecutivo alto encontrando otras cosas que hacer, otro trabajo, otra ocupación. Tenemos que el primer elemento es una despedida y el tercero es una bienvenida, y en medio de ellos está el segundo elemento, un tiempo de redescubrimiento personal.

La secuencia es fácil de ver y tiene lógica, aunque vivirla es otro cuento muy diferente. Las transiciones no son sencillas. Pregúntele a una viuda o a un ejecutivo jubilado tempranamente. No soy un experto en los temas, aunque he leído un poco al respecto. Mi punto central es uno muy simple: las transiciones son reales crisis personales y por ello son al mismo tiempo oportunidades y amenazas.

Una clave para enfrentarlas es la aceptación del primer elemento, de que un período de la vida se ha acabado. Se trata de aceptarlo y eso no es instantáneo. Toma su tiempo y va desde la desesperación hasta la aceptación final. Es la parte negativa de la crisis personal y su dureza sirve para templar el espíritu. Quizá pueda llamársele catarsis, una especie de limpieza espiritual causada por una emoción extrema.

Otra clave es la parte positiva, el redescubrimiento personal que servirá de base para la nueva vida. La persona puede hacerlo por sí mismo o tal vez ayudado por otros. Hay cursos y seminarios sobre esto, grupos de ayuda o algo similar. Lo que he leído al respecto, en lo general, tiende a ver esto de maneras demasiado materiales, poniendo de lado los asuntos espirituales. Creo que es un error de falta de entendimiento de la naturaleza humana. El género humano es espiritual también.

Concretamente, lo que quiero señalar es que en transiciones como éstas nada hay superior al consuelo religioso y espiritual. Aquí está más el secreto del redescubrimiento personal que en técnicas de análisis de fortalezas y debilidades personales. Desde luego, debemos vernos analíticamente, pero hacerlo sin una perspectiva espiritual nos haría perder la perspectiva total.

La vida del género humano no es sencilla, ni simple. Siempre estamos en riesgo de enfrentar transiciones fuertes y críticas. Ninguno de nosotros está exento. Todo lo que quise hacer es compartir unas breves ideas al respecto, con la intención de inspirar a otros a enfrentarlas con éxito. Al final, uno acaba convencido de que esas crisis nos hacen más humanos de lo que éramos.

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