Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fe, Razón y Violencia
Eduardo García Gaspar
22 septiembre 2006
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
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El 14 de septiembre escribí acerca del terrorismo y la religión. Dije que “Me imagino con facilidad que si algo puede ser considerado religión, ella debe tener como fundamento central un principio de amor y de consideración por los demás. Si lo que se llama religión no tiene ese principio, creo que estamos frente a una cosa que no es religión, o bien una mala interpretación de ella”.

Unos pocos días después, surge el panorama ya conocido: violencia, disturbios, exigencias de disculpas, quemas, hasta un muerto. La repetición de los sucesos posteriores a las caricaturas danesas, pero ahora por causa de una disertación de Benedicto XVI en Alemania titulada “Fe y razón”. Dentro de la disertación, el Papa repite una cita del siglo 14 que critica a la violencia religiosa, con el Islam como ejemplo.

Es una cita solamente, no un apoyo a su contenido, dentro de un todo más amplio sobre el panorama religioso mundial. Nada de eso importa y sucede lo de muchas veces: sin conocimiento siquiera mínimo surgen protestas violentas, las que no son exclusivas de religión alguna, pero sí de la manipulación política del ignorante. Pregúntele a Salman Rushdie si sus enemigos han leído su obra.

Los sucesos han generado comentarios. Se ha dicho que Benedicto es un teólogo y no un diplomático que aprendió una amarga lección. En parte es cierto, pero no sería aceptable por el otro lado una autocensura de expresión por miedo a consecuencias en otras partes. La asimetría sería absoluta.

También se ha hecho notar la paradoja: la persona A dice que la persona B tiende a ser violenta y la persona B en represalia golpea a la persona C diciendo que no es violenta. En este caso, por ejemplo, grupos terroristas han amenazado al Vaticano con ataques terroristas protestando porque se dijo que ellos son violentos. Es contradictorio.

Se ha hablado también de la necesidad de ser tolerantes con los demás y que Benedicto no lo fue. Es el argumento de lo políticamente correcto, ejemplificado en muchos análisis superficiales y que nos mandaría a suspender todo uso de la razón y la investigación, no sea que alguien se ofenda con los resultados de alguna tesis.

Se exigieron disculpas y se obtuvieron del mismo Benedicto, juzgadas por algunos como insuficientes. La causa fue una interpretación simplista y sacada de contexto, manipulada políticamente por quienes de eso sacan provecho, como los terroristas que han tomado a una religión como excusa de sus acciones indebidas. La situación es absurda. ¿Debo pedir disculpas por citar a Marx en un ensayo pro liberal, o a Mises en un ensayo pro socialista?

En el fondo, esto como lo de las caricaturas de Mahoma o el libro de Rushdie, es una cuestión de libertades donde la más aparente es la de expresión, pero el asunto serio es la libertad de razonar. Si dejamos de hacerlo, dejaremos de ser seres humanos. Y en cuestiones religiosas la razón juega un papel central: un don dado por Dios no puede estar contrapuesto con la religión.

Y me parece que ése es el punto del Papa, la exaltación de la razón y la fe religiosa. Una sin la otra no funcionan. La tesis es profunda, pues el puente de diálogo entre los humanos es el acuerdo mutuo del uso de la razón, con lo que quizá Benedicto estaba tendiendo ese puente de diálogo religioso: los acuerdos sólo podrán lograrse usando el don que Dios nos dio. La fe sola, aislada, tiende al fanatismo por ser humanamente incompleta. Y ese fanatismo es el que lleva a la violencia.

La tesis del Papa tiene profundas consecuencias, no sólo en los terrenos religiosos, que son los más sensibles, sino también en los demás, por ejemplo en los políticos. No hay otra manera de resolver las diferencias entre socialistas y liberales, por ejemplo, que el uso de la razón por parte de ambos. Es la única puerta abierta que tenemos. Cuando las creencias políticas hacen de lado a la razón, la única opción posible es la imposición por la fuerza de una de las dos posturas.

Las obras que he leído de Benedicto muestran eso precisamente, la exaltación de la razón que es un don de Dios y la fe en ese Dios. Lo que él ha hecho, creo, es lo opuesto de lo que se ha visto: está invitando a dialogar y la única posibilidad de hacerlo es usando la razón.

POST SCRIPTUM

• La democracia es un buen ejemplo de la aplicación del principio de razón: ella se ha usado para acordar reglas de selección de gobernantes, de acuerdo a número de votos de los ciudadanos. Con ese acuerdo, basado en argumentos racionales, los gobernantes son cambiados. Cuando se deja de respetar esos acuerdos racionales, la única opción que queda es la violencia. México muestra ahora esto, con un candidato que se niega a usar la razón y respetar los acuerdos previos.

• He leído alguna interpretación del Islam, en la que se menciona que Alá no está limitado por las categorías humanas de pensamiento, significando esto la posibilidad de realizar todo sin conceptos de bondad y maldad; si esto es cierto, la razón humana sirve de nada en cuestiones religiosas y coloca a la voluntad divina en manos de los ministros religiosos que justificarían todo sin limitación alguna. Por el contrario, las religiones que enfatizan la posibilidad de usar la razón en cuestiones religiosas, entenderían a un Dios congruente con conceptos de maldad y bondad.

• La obra que he leído de Benedicto XVI indica una mente compleja y sutil, de gran inteligencia, no fácil de reducir a los conceptos necesariamente simplistas que los medios usan para reportar las noticias. Me atrevo a recomendar altamente los siguientes libros:

—Ratzinger, Joseph, Seewald, Peter (1997). SALT OF THE EARTH : CHRISTIANITY AND THE CATHOLIC CHURCH AT THE END OF THE MILLENNIUM. San Francisco. Ignatius Press. 0898706408. Exiset traducción al español con el título “La sal de la tierra”

— Ratzinger, Joseph (2005). DIOS Y EL MUNDO: UNA CONVERSACIÓN CON PETER SEEWALD. Barcelona. Debolsillo/Random House Mondadori. 8497938127.

— Ratzinger, Joseph (2004). INTRODUCTION TO CHRISTIANITY. San Francisco. Ignatius Press. 1586170295. Del que también debe existir una traducción.


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