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Fertilidad Económica
Selección de ContraPeso.info
27 noviembre 2006
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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El WSJ publicó una columna en extremo interesante a principios de octubre. Su título era “Dynamic Capitalism. Entrepreneurship is lucrative–and just”. El autor es Edmund Phelps, McVickar Professor of Political Economy en Columbia, el ganador del Nobel en Economía de 2006.

Explicaré las principales ideas del economista, añadiendo consideraciones mías. La tesis sostenida por Phelps es simple —existen dos tipos de economía en Occidente:

• La economía que está representada en países como EEUU, Canadá, el Reino Unido, a los que quizá pudieran añadirse otros países en Asia con una misma creencia central: un sistema de propiedad privada y abierta a la realización de nuevas ideas empresariales y comerciales.

Hay empresarios, emprendedores y financieros que crean y alimentan ideas para su desarrollo práctico. La innovación proviene de empresas establecidas, pero especialmente de nuevas empresas. Phelps le llama libre empresa, también conocido cómo capitalismo.

• El otro sistema es el de la Europa Occidental del continente, que está igualmente basada en la propiedad privada, pero la que ha añadido otras ideas, distintas —allí son populares los conceptos de “social partners”, “stakeholders”, cogestión, consejos de trabajo.

Es un sistema intervenido por esas ideas y por corporaciones o gremios: grandes sindicatos, bancos monopólicos, confederaciones de empleadores. Le llaman sistema social de mercado.

La diferencia entre ambos es una de rigidez ante las innovaciones y los cambios dentro de las empresas existentes —una de facilidad de establecimiento de nuevas empresas. No son sistemas iguales, al contrario, tienen diferencias sustanciales, que el autor resume en el concepto de dinamismo, la fertilidad de la economía para crear innovaciones que se implanten y tengan éxito comercial —el capitalismo es fértil, el sistema social de mercado no.

Phelps lo plantea en mayor profundidad haciendo un contraste entre el corporativismo y las ideas de Hayek —la planeación inteligente de la economía contra el Estado guardando un papel de coordinador que organiza los esfuerzos de las empresas, especialmente las grandes. La racionalidad de un sistema organizado y ordenado, se piensa, produciría necesariamente una actividad mejor y de mayor crecimiento.

La idea opuesta a esa racionalidad consciente e intencional de una economía organizada y ordenada tiene un opuesto en Hayek —son las ideas del orden espontáneo, sin planeación consciente, sustentado en conocimientos personales, acceso a fondos de inversión, con mejor manejo de riesgos y la posibilidad de aportaciones de todos.

La aportación del Phelps es significativa al refinar el concepto de economía libre —hay modalidades y modos de implantación. Alemania, por ejemplo, puede ser con extrema facilidad clasificada como una economía capitalista, pero lo mismo sucede con la economía de los EEUU y, sin embargo, no son iguales, ni funcionan de la misma manera. La terminología del autor es directa: esas dos economías son desiguales, no tienen la misma fertilidad y eso marca una diferencia.

Ahora puede entenderse mejor la idea de la fertilidad —sin duda mayor en un ambiente de libertades y espontaneidad, en el que todos tienen la posibilidad de aportar y crear sin necesidad de coordinarse con un plan previo.

La mayor fertilidad tiene consecuencias de largo alcance y Phelps señala una de consideración: a más innovaciones, mayor productividad y, por tanto, mejores ingresos y bienestar. Con un efecto: el resto de los países se beneficia de las innovaciones de las economías más fértiles y consigue sus beneficios.

Muy bien por esos efectos de un sistema económico fértil, establecido por Phelps, pero hay más —hay una razón muy humana para considerar como mejor a las economías que fomentan la innovación. Dice que,

“I would, however, stress a benefit of dynamism that I believe to be far more important. Instituting a high level of dynamism, so that the economy is fired by the new ideas of entrepreneurs, serves to transform the workplace–in the firms developing an innovation and also in the firms dealing with the innovations. The challenges that arise in developing a new idea and in gaining its acceptance in the marketplace provide the workforce with high levels of mental stimulation, problem-solving, employee-engagement and, thus, personal growth”.

La última expresión es la clave, “crecimiento personal” —está en la misma naturaleza humana el vivir mejor en un ambiente innovador, inclinado a tener ideas, a resolver problemas, a enfrentar retos. Y no es una cuestión de personas, dice él, se necesita a la sociedad entera para tener ese ambiente de innovación.

Las personas necesitan resolver problemas, requieren desarrollo intelectual, una idea que es claramente europea, dice él. Es una cuestión de realización personal y una actividad formal de la economía fértil que adjudica recursos a la innovación, donde crea empleos. Sí, habrá vaivenes, pero la economía fértil creará progreso.

Lo anterior es una consideración teórica que debe ser examinada en el mundo real, con casos que son menos puros. ¿Hay evidencia de mayores ventajas de las economías más fértiles? La productividad por hora de las tres economías grandes de Europa es menor que la de EEUU y tienen menores índices de satisfacción en el trabajo. Pero no todo es color de rosa, en una economía fértil la estabilidad en el trabajo es precaria y puede causar nerviosismo en un período malo.

Desde luego los vaivenes también son propios de economías de otro tipo y en realidad son esas economías corporativistas las que han tenido los vaivenes mayores, señala Phelps —algo que no debe extrañar en mi opinión pues las economías fértiles deben poseer “ciclos” pequeños más sencillos de estabilizar que los “ciclos” corporativistas, en los que las soluciones son menos accesibles y se obstaculizan por ese mismo corporativismo.

Entra ahora Phelps a una cuestión de justicia —y afirma que es justo el sistema de mayor dinamismo económico. Su criterio es el siguiente: “En toda organización de la economía, los participantes tendrán resultados desiguales en cuanto a sus logros de crecimiento personal. Un arreglo económico que deja que los que están abajo tengan resultados menores que lo posible de lograr en otros arreglos, es injusto”.

Por tanto, si un sistema económico eleva los ingresos de quienes ganan menos, es un sistema justo —por lo que una economía fértil es justa, al elevar la productividad y con ello los ingresos. Pero debe preverse que las personas no sean instrumentos para la ganancia de otros.

Si se piensa que las innovaciones causan desempleo e ingreso menores en los menos favorecidos, queda la posibilidad de prohibir las innovaciones —lo que causaría que los innovadores sufrieran las consecuencias y se convirtieran en los menos favorecidos con una situación peor a la original, por lo que su acción no debería prohibirse hasta el nivel en el que llegaran los menos favorecidos, o más, si no hay daño por esas innovaciones.

Por último, Phelps compara al capitalismo teórico con el real —y hay diferencias, como monopolios difíciles de desmantelar, cárteles ocultos, corrupción y regulaciones fallidas, además de innovaciones dentro del poder mismo.

Esto altera los resultados al esfuerzo y provoca una mala reputación del capitalismo. Sin embargo, pensar en obstaculizar a los innovadores no tiene sentido. El capitalismo se justifica por los beneficios a los menos privilegiados y si esto no fuera así, se justificaría por la injusticia que sería prohibir la acción de los emprendedores.


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