Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gracias por Las Gracias
Eduardo García Gaspar
22 mayo 2006
Sección: ARTE, EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Wolfgang Amadeus Mozart escribió su obra catalogada con el número K.273 en septiembre de 1777. Se trata de un gradual, una obra religiosa, “Sancta Maria, Mater Dei”.

La compuso poco antes de emprender n viaje a Mannheim. Es una pieza muy bella, realmente dulce y celestial, no muy conocida, que se diferencia de la mayoría por una razón: no se conoce la causa que la originó. En esos tiempos, la mayoría de las obras eran realizadas por encargo especial de alguna persona, y el compositor recibía ingresos por su trabajo, lo mismo que un carpintero.

Las obras de Mozart no son excepción y en buena proporción fueron encargos de terceros y para ocasiones conocidas. De ese gradual no se sabe nada y se piensa que se trató de una oferta votiva, una forma de dar gracias a Dios o de pedir el perdón divino. Algo parecido sucede con otra obra sacra, la Misa K.427.

La obra data de 1782 o del año siguiente y su composición no tiene un motivo conocido. Fue quizá también una manera de cumplir un voto, tal vez el de escribir esa misma en caso de poder llevar a Constanze, su esposa, a Salzburgo, su ciudad natal. Nunca lo sabremos.

Hacer lo que hizo el genial austriaco es una forma de dar gracias. Hay muchas más. Y no todas son iguales. Más aún, para decir gracias no hace falta decirlo. Bastan algunas acciones.

Y, peor aún, no todos dan las gracias. No son muchas las veces en las que en realidad se dan gracias, en las que sale a la superficie un signo de agradecimiento. Más probable es que un extraño nos dé las gracias por pasarle la sal que un hijo nos dé las gracias por pagarle la educación.

Neto, neto, no hay que esperar agradecimientos de los demás. Ni tampoco que eso nos provoque desilusión. Y por eso se me ocurre el que demos las gracias a quienes nos dan las gracias, no necesariamente diciendo “gracias” también, sino actuando con los demás de manera amable, con acciones amables, que es la idea a la que quería llegar.

La amabilidad. Y es aquí que el caso de las dos obras de Mozart es ilustrativo. Fue su forma de decir gracias, pero no se quedó sólo allí, ha llegado a nuestros tiempos y ha iluminado los sentidos de quienes han escuchado esas composiciones.

El “gracias” de Mozart ha reverberado hasta nuestros tiempos y lo seguirá haciendo por siempre. Es el largo alcance que tiene la amabilidad. Sin duda tiene la amabilidad una definición precisa, a la que no es necesario recurrir porque todos sabemos que es eso que se relaciona con la cordialidad, la afabilidad, la cortesía, la armonía, el buen trato y la civilización. Lo opuesto es la descortesía, la grosería, la tosquedad, la desconsideración… todo lo opuesto a la civilización.

La amabilidad es una cualidad deseable, por una razón, somos un género esencialmente social y tenemos tratos entre nosotros. Tratos que pueden ser toscos y rudos, o que pueden ser corteses y civilizados, que son los mejores para todos, incluso cuando existen conflictos y rivalidades y roces. Son ellos más fáciles donde predomina la amabilidad que donde no. Y esto es lo que me lleva a la situación actual mexicana, una más inclinada a la aspereza en los tratos.

Las elecciones políticas mexicanas, mucho me temo, han fomentado más lo áspero en los tratos que lo suave y civilizado. Hay gran animosidad entre los partidarios de los candidatos y eso es terreno propicio a malas consecuencias posteriores: venganza del ganador y represalias de los perdedores, lo que les hará tal vez perder la visión de su función real, que es servir a todos los ciudadanos. Quizá usted lo haya notado también.

Nuestro ambiente electoral está lleno de acusaciones, de ataques y de lo que es opuesto a la amabilidad. No es una elección de altura, sino más de insultos y de revelaciones que dejan ver podredumbre, no lo civilizado que debía ser. Lo malo de esto es que la tosquedad siembra más tosquedad y eso es lo que no necesitamos en el siguiente gobierno. Las elecciones son siempre motivos de roces y animosidades. Así son siempre, todas en todas partes.

Pero al terminarse, deben también quedarse atrás las malas voluntades. Mi gran duda es si desaparecerán… porque así como las gracias bien dadas dejan buenas huellas, lo contrario logran los rencores y malos tratos.

Post Scriptum

Las obras citadas de Mozart son las siguientes: •Sancta Maria, mater Dei, KV 273 •Missa in C minor, KV 427/317a “Grosse Messe”

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