Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inferiores y Destructores
Eduardo García Gaspar
25 enero 2006
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Quiero citarle un escrito que dice que,

“México vive padeciendo hace algunos años una crisis que se agrava día con día; pero, como en los casos, de enfermedad mortal, nadie de la familia habla del asunto, o lo hace con un optimismo trágicamente irreal. La crisis proviene de que las metas de la Revolución se han agotado, al grado de que el término mismo de revolución carece de sentido”.

Lo quizá más interesante del texto es que fue escrito en 1947, por Daniel Cosío Villegas.

Como parte de su escrito, el autor habla de cuestiones que rodean esa situación, por ejemplo el “pobrísimo” contenido ideológico del porfirismo, pero también de la revolución, de la que dice que “sin exceptuar a ninguno, todos sus hombres han resultado inferiores a las exigencias de la Revolución”.

Dice que esas exigencias eran “bien modestas” por lo que “legítimamente ha de concluirse que el país ha sido incapaz de dar en toda una generación… un gobernante de gran estatura, de los que verdaderamente merecen pasar a la historia”.

A lo que añade que “El hecho mismo de que los hombres de la Revolución fueran ignorantes, el hecho mismo de que no gobernaran con la razón sino con el instinto, parecía una promesa… Pero lo dicho… todos los revolucionarios fueron inferiores…”

“… Madero destruyó al Porfirismo, pero no creó la democracia en México; Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas acabaron con el latifundio, pero no crearon la nueva agricultura mexicana… A los hombres de la Revolución pueden juzgárseles ya con seguridad: fueron magníficos destructores pero nada de lo que crearon para sustituir lo destruido ha resultado sin disputa mejor”.

Sigo citando el texto y le recuerdo que es de 1947.

Dice, “En las legislaturas revolucionarias jamás ha habido un solo debate que merezca ser recordado… A los ojos de la opinión nacional, sin miramientos de grupos o de clases, nada hay tan despreciable como un diputado o un senador; han llegado a ser la medida de toda miseria humana”.

Sobre la crisis de ese tiempo, dice, “Su magnitud hace suponer que si se le ignora o desprecia… México principiará por vagar sin rumbo, a la deriva, perdiendo un tiempo que no puede perder un país tan atrasado en progreso…”

Desde luego, la primera impresión de esas palabras de Cosío Villegas en el lector actual es la de que seguimos igual ahora que antes, pero hay bastante más en ellas: su crítica a los gobernantes es demoledora. Son seres inferiores que han servido para destruir, pero no para construir.

Siguiendo la costumbre nacional de ver hacia el pasado y lamentarnos de lo que no podemos cambiar, sin duda recordaremos las presidencias de tantos seres inferiores ante los que el país se arrodilló dejándolos destruir sin crear.

Pero si nos quitamos de la mente esa insana prioridad de lamentaciones, podremos ocuparnos de lo que sí podemos cambiar, el futuro. Y la ocasión actual es preciosa para hacerlo, con elecciones presidenciales en puerta.

La primera de las consideraciones que deben ocuparnos es la de reconocer de una vez por todas que ninguno de los candidatos es la salvación nacional. Ninguno. Punto. Son seres humanos, como cualquiera, y si siguen igual que antes, son inferiores a usted y a mí. No arriesguemos en ninguno de ellos el porvenir de millones. En la práctica esto se traduce en la regla realista de votar, sí, pero por el menos malo, que es el que menos promesas haga.

La segunda consideración es lógica también, votar por el que no diga que tiene que destruir lo existente para construir su modelo de país. Los gobernantes mexicanos han sido buenos para destruir pero no para construir. De allí que le tenga yo pavor a los candidatos que digan que tienen que cambiar todo, modificarlo todo… porque dicen que lo van a rehacer, pero en su lugar no crearán nada mejor.

Y la tercera de las consideraciones es buscar a quien tenga la mira puesta en el futuro. No se puede regresar en el tiempo a sistemas idealizados anteriores en los que no pasaba nada. Se necesita dirección hacia adelante y no nostalgia del pasado. Es otras palabras, vuélvase usted un escéptico y un cínico ante todo político, especialmente cuando es candidato. Y si no me cree vuela a leer a Cosío Villegas.

POST SCRIPTUM

Las citas son del libro Cosío Villegas, Daniel (2002). EL INTELECTUAL MEXICANO Y LA POLÍTICA. México. Planeta/Conaculta. 968270863x.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras