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Jaula Económica de Europa
Selección de ContraPeso.info
26 octubre 2006
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Samuel Gregg. Agradecemos al Acton Institute el gentil permiso de reproducción. El Dr. Gregg es Director of Research en el Acton Institute y autor de “On Ordered Liberty” (2003), “A Theory of Corruption” (2004), y “Banking, Justice and the Common Good” (2005).

Desde el inicio de 2006, Europa Occidental ha experimentado un giro económico. Con pronósticos de crecimiento del PIB de 2.3% para la Unión Europea y con la zona del euro experimentando el más veloz crecimiento de las tres grandes zonas económicas del mundo, algunos piensan que la esclerosis económica de Europa está disminuyendo y que la región puede estar dando la vuelta a la esquina.

Un análisis cuidadoso de los desarrollos políticos recientes en Europa, sin embargo, indican que es cuestionable el creer que existe un cambio significativo en su arreglo económico fundamental.

Mucha fanfarria acompañó a la reciente elección sueca de un gobierno de centro derecha. Sin embargo, el éxito del centro derecha involucró el abandono de propuestas para reformar sistemáticamente el estado de bienestar sueco, crecientemente impagable. En resumen, el centro derecha sueco se ha convertido en un movimiento Social Demócrata  light.

Igualmente, el Partido Conservador Británico —el de Margaret Thatcher— se ha apartado de las propuestas para reducir seriamente el intervencionismo estatal económico. Sus líderes son, por ejemplo, incapaces de comprometer a un eventual gobierno conservador a la reducción de impuestos, y recientemente alabaron al fiscalmente en quiebra Sistema Nacional de Salud.

En Italia, el presupuesto de Romano Prodi para 2006 estaba caracterizado por políticas proteccionistas y mayores impuestos. Esto incluía la reinstalación de impuestos a la herencia de los ricos (definidos en Italia por el gobierno de centro izquierda como cualquiera con ingresos mayores a 40,000 euros anuales).

Al norte, Austria ha elegido a un gobierno socialista desinteresado en continuar con los extremadamente modestos esfuerzos de liberalización económica del saliente Schüssel.

Yendo a Francia, el desempleo recientemente se elevó a 9%. Sin embargo, con la posible excepción de Nicholas Sarkozy, ningún político importante en la derecha o izquierda francesas parece dispuesto a contemplar un cambio económico importante.

Cruzando la frontera, la gran coalición de Angela Merkel ha implantando algunas de las mayores elevaciones de impuestos jamás realizadas. Su único cambio al perdido sistema de bienestar ha sido elevar la edad de inicio de pensión de 65 a 67 años.

Y hay un tema que a ningún político europeo le agrada discutir: los niveles de desempleo oculto de Europa Occidental, que algunos estiman en el doble de las cifras oficiales. Dado que, por ejemplo, en Bélgica la cifra oficial de desempleo es de 13.9%, no sorprende que los políticos quieran ignorar este asunto.

Existen excepciones naturalmente. El gobierno socialista de España ha mantenido las reformas económicas de la administración anterior a pesar de su agenda radical.

Al final, sin embargo, no importa qué tan terrible sea la situación, muchos europeos parecen incapaces de comprender a un estado que no tenga una alta involucración en regulaciones amplias y provisiones de bienestar. Las alternativas a esta prisión intelectual de hierro son rutinariamente desechadas como “neoliberales”.

Pero no fue siempre así. Un ejemplo de volver a considerar las funciones económicas del gobierno pueden ser encontrado en esos pensadores cuyo trabajo inspiró la transformación de Alemania Occidental del desastre de la post guerra a un “milagro económico”: la escuela Ordo-Liberal de Freiburgo.

Relativamente desconocida fuera de Alemania, esta escuela consistía de intelectuales asociados con la Universidad de Freiburgo en los años 30. Fuertemente anti Nazis y anti comunistas, los académicos de Freiburgo querían definir las reglas institucionales esenciales que promovieran la libertad y la prosperidad (de allí la frase Ordo-Liberal).

Aprovechando nociones cristianas de ley natural e ideas de la Ilustración escocesa, los ordo-liberales evitaron las fantasías anarco-capitalistas. En su lugar, ellos se preguntaron qué era lo que constituía las tareas económicas del gobierno si el objetivo era la libertad y la abundancia para todos.

Para este fin, ellos identificaron a las responsabilidades económicas del gobierno como el sostenimiento del estado de derecho, los derechos de propiedad y la libertad y responsabilidad contractuales; aseguramiento de mercados abiertos y competencia; y finalmente, prevención de inflación. Más allá de estas áreas, los ordo-liberales, previnieron, los gobiernos deben dudar de traspasar en economía.

Para llegar a estas conclusiones, el ordo-liberalismo, fue influido por la experiencia de Weimar, con hiperinflación profusa, cárteles proteccionistas y monopolios sindicales, que contribuyeron a la toma del poder por parte de los nazis y la consecuente catástrofe moral alemana.

El ordo-liberalismo era también escéptico del estado de bienestar. Dado que ordo-liberales como Walter Eucken y Wilhelm Röpke eran cristianos, ellos se negaron a abandonar a los necesitados. Sin embargo, consideraron al bienestar estatal como contra productivo. Tales asuntos, arguyeron, están mejor atendidas por las asociaciones voluntarias.

Para los ordo-liberales, un gobierno formalmente comprometido con la equidad económica inevitablemente comprometería los mecanismos de mercado y el estado de derecho, con los pobres sufriendo los peores efectos.

El mayor éxito del ordo-liberalismo vino en 1948. Con el consejo de Eucken, Röpke y otros, el ministro de finanzas de facto en Alemania, Ludwig Erhard abolió los controles de precios y producción en Alemania Occidental cuando la nueva moneda fue lanzada. En semanas, la actividad empresarial se elevó, cesaron las carestías, cayó la inflación y el mercado negro desapareció. Siguieron reformas con Erhard reduciendo tarifas y facilitando un mercado fuerte de capital.

Desafortunadamente para Alemania sólo partes del programa ordo-liberal fueron implantadas. Fue limitado por la adopción alemana de la codeterminación del trabajador actualmente inhibiendo reformas económicas, como también el abrazar servicios de bienestar fiscalmente insostenibles.

La Europa contemporánea difiere mucho de la Alemania de la post guerra. A pesar de eso, el ordo-liberalismo, con su método para identificar las responsabilidades económicas del estado de acuerdo a principios de libertad y prosperidad, provee un refrescante contraste contra las políticas europeas de tercera vía que por décadas han intentado realizar algo injusto e imposible —igualdad de resultados.

Quizá, después de todo, exista una salida de la jaula de hierro europea.

NOTA DEL EDITOR

ContraPeso.info trató el tema de las medidas liberales en Alemania en Dos Problemas Liberales. El siguiente mes se tiene programado un breve resumen del reciente Premio Nobel de Economía sobre el capitalismo europeo y el de EEUU, a los que diferencia usando un criterio de fertilidad-innovación.


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