Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Capital Mexicana
Eduardo García Gaspar
23 marzo 2006
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si algo tiene la imagen de la capital de México, es el ser una ciudad grande, enorme, con escasa calidad de vida, el centro de un país centralista, secuestrada por protestas diarias, criminalidad rampante y contaminación enorme.

No es un bonito lugar para vivir y tan no lo es que ella tiene desde hace tiempo un fenómeno digno de señalar: la gente está saliendo de allí.

El texto original de un resumen del Censo 2000 (INEGI) dice, “En términos de migración, el estado de Quintana Roo destaca por ser el de mayor atracción poblacional, con una ganancia neta de 11.6%, seguido por Baja California y Baja California Sur con 8.2 y 6.5%, respectivamente. En cambio, el Distrito Federal con (-)5.2%, Veracruz con (-)3.6% y Guerrero con (-)3.3%, son los que presentaron los índices más altos respecto de la expulsión de población”.

Entonces, la realidad indica un decrecimiento del número de habitantes en esa ciudad, de un 5 por ciento dentro de un país que para esa misma fecha tenía un crecimiento de 1.6 por ciento en población. A esto es necesario añadir una pieza adicional de información, reportada recientemente por The Economist: una proporción creciente de emigrantes a EEUU provienen de la capital mexicana. Las remesas son un buen medio para determinar de dónde proceden los emigrantes.

Las cifras reportadas por esa publicación indican que la capital mexicana ocupa el segundo lugar en remesas recibidas, después de Michoacán. Fueron unos 480 millones de dólares en sólo tres meses durante 2005 para la Ciudad de México. Es una poderosa indicación de cambios en los patrones de emigración.

La idea tradicional es la que señala que la emigración se produce en lugares pobres, abandonados, con escaso futuro, cuyos habitantes recurren a la peligrosa ruta de ilegalmente entrar en los EEUU para ganar con su trabajo una mejor vida.

La Ciudad de México se ha añadido a esa lista de lugares estancados que mueven a sus habitantes a emigrar a otros lugares. No es una historia de éxito. La explicación de ese éxodo de capitalinos es múltiple. Una de ellas es la apertura comercial, que tiene efectos benéficos de descentralización económica: a las industrias ya no les mueve estar cerca de la mayor concentración poblacional y tienden a localizarse en lugares menos congestionados.

Pero hay otras explicaciones también. La criminalidad en la ciudad es grande y no ha sido combatida con éxito. Esto hace a la vida más cara e insegura. Y desde luego socava la actividad económica dando menos oportunidades de crecimiento. Más aún, siendo la sede del gobierno federal, la ciudad es el escenario de manifestaciones sin fin que alteran el movimiento de sus habitantes, causan contaminación y reducen la productividad.

Lo dicho, no es una historia de éxito. Una muestra palpable de la situación de esa ciudad es la respuesta de personas que están en posibilidades de ser trasladadas a ella por razones de trabajo. Suelen contestar que no quieren mudarse a ella, incluso a pesar de mejores condiciones laborales. Es una muestra de lo que de esa ciudad se piensa. Se tiene por tanto una situación interesante, con pruebas tangibles y reales.

La gran Ciudad de México, tan bella y entretenida, tan viva y llena de actividad, está cayendo. Sus ciudadanos están saliendo a otros lugares en los que ven mejores perspectivas personales. ¿Dónde reside la responsabilidad de una historia de fracaso? Lo apuntado antes ayuda a la explicación.

Pero sin duda y a pesar de explicaciones como la descentralización por la apertura comercial, es posible colocar una gran parte de la responsabilidad en sus gobiernos y su fracaso para realizar eso que es la razón de ser de una autoridad política: cuidar y proteger a los ciudadanos. Simplemente no lo ha hecho.

Su policía es un fracaso sonoro. Las lecciones son valiosas para el futuro, al menos para aprender a no repetir los mismos errores. Uno de ellos me parece obvio y lo he señalado ya. La razón de ser de un gobierno es por encima de todo la protección del ciudadano, protección contra la inseguridad del crimen, organizado o no.

Cuando un gobierno falla en esto deja de tener base para su existencia, por mucha obra pública que realice o muchos subsidios que otorgue. La labor policiaca y judicial es la esencia gubernamental.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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