Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Falacia del Motivo
Eduardo García Gaspar
3 marzo 2006
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El error se comete tan frecuentemente y casi siempre resulta. Me refiero a la falacia del motivo que funciona así.

Supongamos que un gobernante es acusado de corrupción, las pruebas son claras, hay grabaciones divulgadas en los medios y el gobernante las rechaza diciendo que se trata de una confabulación en su contra.

Cree que con eso anula las pruebas. Lo malo es que el truco le funciona bien. A unos gobernantes más que a otros. Las pruebas son desechadas porque hay un motivo de alguien. La verdad es que el motivo de poco importa si las pruebas y la acusación son ciertas.

Es posible tener un interés propio en algún asunto y que las opiniones expresadas sean ciertas. Que alguien tenga interés en algo no invalida las cosas que esa persona diga.

El error de lógica consiste en pensar que los motivos de una persona anulan lo que ella dice. Si un empresario dice que la iniciativa privada es el mejor remedio para la falta de crecimiento, aunque él tenga un interés personal al decirlo no se cancela la posibilidad de que lo que dice es cierto.

Por eso, cuando se argumenta que algo no debe ser creído porque hay motivos ocultos, ello es sólo un truco para cambiar de tema y desviar la atención.

El maestro en hacer esto es el candidato del PRD. Su célebre teoría del complot es una ilustración brillante de la falacia del motivo: como hay gente que quiere perjudicarlo, todo lo que se diga en contra de él es en automático descalificado y la discusión de termina.

Es una falacia, y la mayoría ha caído en su trampa. Es igual que la reacción del gobernador de Puebla: intereses ocultos que persiguen dañarlo a él y a su estado.

Creo que los antecedentes de esta falacia son marxistas, pues en esa forma de pensar se descalifica todo lo que se diga en contra de ella. La razón es la misma, lo dicho en su contra oculta intereses burgueses y de clase.

El resultado es el fin de una discusión que podía ser razonable, pero que termina en un alegato inútil sobre motivos personales. Es una equivocación que se comete a diario. Supongamos que el PRI propone una cierta medida económica, la que sea no importa.

Le aseguro que la mayoría de los analistas y reporteros gastarán sus esfuerzos analizando los motivos de tal propuesta y no los efectos de la misma. No sorprende que viendo las cosas así, ninguna propuesta resulte libre de sospechas y por eso rechazada. En verdad, esa propuesta podía ser muy buena o muy mala, sin necesidad de ver los motivos que haya detrás de ella. El ejemplo más claro sobre esto, que leí recientemente, es el de Bush e Irak.

Digamos que una persona cree que Bush y los aliados invadieron Irak porque querían controlar el petróleo, terminar el trabajo del padre, o similares. Podrían ser los motivos más tontos en los que pueda pensarse, que eso no es demostración de que la invasión fue errónea.

Tendrían que usarse otras razones relativas a las consecuencias posteriores posibles después de una situación anterior negativa. Los motivos personales son especulaciones que impiden el análisis.

La falacia del motivo es común y difícil de detectar. Usted la puede constatar a diario en conversaciones y en los medios. Cada vez que se habla de motivos de conducta se puede estar cayendo en esa trampa y la costumbre es tan extendida que poca cuenta nos damos de ella. Una breve anécdota personal la ilustra muy bien.

Había yo dado un reporte económico de BBVA a una persona. Eran unas 20 páginas de análisis sobre la pobreza en México. Mi objetivo era demostrarle que la pobreza había disminuido y que las crisis económicas la causaban. La otra persona se había entercado en su posición de que la pobreza se había elevado desde la entrada del TLCAN.

No quiso leer el reporte porque era un análisis de un banco y los bancos tienen motivos para querer hacernos creer que la pobreza era menor. No sé si los bancos tienen interés en eso, pero supongamos que lo tengan. Eso no anula el contenido del reporte y las pruebas que presenta para alegar lo contrario.

Es mucho más cómoda la pereza de la falacia del motivo que leer un reporte con datos técnicos y razonamientos complejos. En fin, mucho me temo que gran cantidad del pensamientos político mexicano sea falso. Y lo sea por caer en la trampa de la falacia del motivo.

POST SCRIPTUM

Para esta columna me apoyé fuertemente en la obra de Whyte, Jamie (2005). CRIMES AGAINST LOGIC. New York. McGraw-Hill. 0071446435.

En el capítulo 2 se trata la la falacia del motivo como un crimen en contra de la lógica y tiene razón. Desde luego, en una evaluación de información debe considerarse quién hizo las afirmaciones, pero sin duda son mucho más importantes las evidencias y razonamientos aportadas para sostenerlas.

Las aseveraciones de una persona no pueden desecharse porque la persona tiene simpatías por algunas ideas. La falacia del motivo está tan arraigada y es tan sencilla de usar que cuesta trabajo de ser erradicada. Cualquiera que la use dará la apariencia de ser un experto que ha encontrado la explicación absoluta de un suceso.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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