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La Fantasía Económica de Francia
Selección de ContraPeso.info
19 abril 2006
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Michael Miller director of programs del Acton Institute. Agradecemos a Acton Institute el gentil permiso de reproducción. El tema tratado por el autor es el de las ideas que están detrás del reclamo estudiantil francés que terminó por lograr el rechazo a la ley del primer empleo.

Los estudiantes tomaron las calles otra vez en un espectáculo de solidaridad con ellos mismos. Son estos los Ritos Gálicos de la Primavera —protestas y demostraciones. La inquietud estudiantil va y viene, pero lo pertubador de las manifestaciones estudiantiles este año es que ellas representan más profundos y más amplios problemas, que van más allá de las fronteras francesas: la propagación de la ignorancia económica y de la apatía moral.

Las manifestaciones estudiantiles francesas fueron detonadas por la propuesta del primer ministro Dominique de Villepin para corregir las leyes laborales existentes e implantar el contrato de primer trabajo, una política laboral menos restrictiva para los trabajadores jóvenes e inexpertos. La medida se aplicaría a los menores de 26 años y permitiría a las empresas francesas despedir a estos trabajadores dentro de los dos primeros años de empleo.

Las leyes francesas existentes hacen difícil el despido de cualquiera por casi cualquier razón —incluso durante períodos de recesión. También desalienta el empleo en tiempos de bonanza económica porque los empleadores saben que el contratar a un nuevo trabajador puede costar millones de dólares en salarios y beneficios en el tiempo. Los que más sufren por esta tan rígida estructura legal laboral son los jóvenes y los inexpertos.

Esto ayuda a entender la alta tasa de desempleo en Francia, de un 10%. Para los jóvenes esa tasa es más cercana al 20% y en los barrios pobres el desempleo anda por el 40%. Estudiantes de toda Francia, incluyendo universidades de elite como la Sorbonne, protestan el contrato de primer empleo de Villepin porque, según ellos, les quita seguridad de empleo y los expone a la précarité —una palabra francesa que significa precariedad, inestabilidad.

En palabras sencillas, significa riesgo. Aparentemente los manifestantes franceses no reconocen que su précarité potencial se traduce en desempleo real e inseguridad para otros, especialmente los pobres. El Financial Times reportó que Villepin expresó pesadumbre ante el “malentendido e incomprensión” de sus ideas por parte del público.

La incomprensión es cierta: no entienden de economía. Las leyes laborales estrictas retiran incentivos de empleo a las empresas y son un incentivo negativo para los emprendedores que requieren flexibilidad para enfrentar la incertidumbre de una nueva empresa. Pero hay más que sólo ignorancia económica.

La preocupación con uno mismo y la obsesión con la seguridad que lleva a los jóvenes a protestar en las calles leyes laborales productivas, reflejan problemas más profundos en la sociedad. Esta preocupación, siendo pronunciada en Francia, existe también en otros países, incluyendo los EEUU. Aquí hay algunos ejemplos.

• No reconocer el dar y recibir.

Los manifestantes franceses y sus simpatizantes no entienden el dar y recibir (trade-off) en la economía. Lo quieren todo: seguridad en el trabajo. pleno empleo, crecimiento económico, prosperidad universal e innovación emprendedora. Paradójicamente son incapaces de entender a la escasez y al crecimiento económico. Incorrectamente ven a la economía como un juego de suma cero y, sin embargo, al mismo tiempo no están dispuestos a la consecuencia de la escasez.

• No tener prudencia.

Quiero decir prudencia en su entendimiento clásico: la capacidad para ver la realidad como es y actuar en consecuencia. Esta huida de la realidad explica la incapacidad para ver los trade-offs como parte de un más grande problema económico.

• No aceptar la responsabilidad personal.

Es una paradoja interesante en Francia, la cuna del existencialismo. Un mensaje principal de la doctrina existencialista es la libertad sin excusas, y sin embargo, los estudiantes franceses quieren que el estado sea el responsable de sus futuros.

• No tener un espíritu empresarial.

La falta de voluntad para tolerar riesgos y con creatividad lanzar nuevos negocios está enraizada en un problema cultural. Esto fue señalado por Samuel Gregg, director of research en el Acton Institute, en un editorial en la edición europea del Wall Street Journal el año pasado. Dijo que la falta de espíritu empresarial está conectada a la falta de esperanza, la que a su vez es el resultado del ateísmo práctico que domina la vida de Europa Occidental.

Los jóvenes franceses, como muchos otros, están simplemente aburridos. La gente necesita algo más para vivir que seguridad, seis semanas de vacaciones y el tener pasatiempos. Especialmente la gente joven necesita oportunidad, riesgo y la posibilidad de ser héroes. Pero en una cultura que relega la verdad, la belleza y la bondad a los caprichos subjetivos, que ridiculiza a las virtudes como cosas viejas, no sorprende ver a los jóvenes tomando las calles en búsqueda de sentido.

• Aburrimiento.

El poeta y dramaturgo francés, Paul Claudel, escribió que la juventud es un tiempo para el heroísmo y el sacrificio, no para la búsqueda del placer. Se preguntaría usted cómo vería él las manifestaciones francesas de hoy en Francia y los jóvenes llantos para mayor protección gubernamental. La falsa seguridad del estado-nana drena a la actividad comercial de su energía y de su apetito por el riesgo, que son centrales para el emprendedor; y drenan la esperanza y la voluntad para buscar verdades más altas, transcendentales, que son centrales para una vida humana floreciente. En un miedo desesperado por la précarité, la humanidad pierde su joie de vivre.

NOTA DEL EDITOR

• Los razonamientos de Miller recuerdan ideas de Hayek, Friedrich A. von (1989). THE FATAL CONCEIT : THE ERRORS OF SOCIALISM. Chicago. University of Chicago Press. 0226320685, cuando habla de que la enajenación de los tiempos modernos viene de lo que afecta principalmente a los intelectuales, que es la profecía auto-cumplida de infelicidad que siente todo el que vive dentro de un sistema que no puede explicarse del todo en términos racionales. El resultado es la consideración de gente como Foucault y Habermas que ven una alienación rampante en cualquier sistema cuyo orden se impone a las personas sin su consentimiento explícito.

Por definición verán a la civilización como insoportable. Dice también que para resolver la enajenación se proponen ideas de liberación de la carga de la civilización: fuera las ideas de trabajo disciplinado, responsabilidad, aceptación de riesgos, ahorro, honestidad, cumplimiento de promesas.

Quienes defienden esa liberación rompen sin remedio lo que hace posible la civilización, pues en nombre de esa liberación repudian lo que ha hecho posible llegar a donde estamos. Lo repudian porque no entienden cómo es que ciertas limitantes a la libertad por medio de reglas legales y morales, hacen posible un mejor y más libre orden del que podría ser alcanzado por medio de un poder central (pp. 64 y 65).

• El Wall Street Journal del 29 de marzo, en una nota titulada “Liberte, Precarite: Labor Law Ignites Anxiety in France”, reporta que

“According to a recent poll, France is the only country among 20 surveyed where those who don’t have faith in the free market outnumber those who do. Only 36% of those polled in France agreed with the proposition that the free market is the “best system on which to base the future of the world” — compared with 71% in the U.S., 66% in Britain and 65% in Germany. In nominally communist China, 74% said they favored the free market, according to the University of Maryland’s Program on International Policy Attitudes”.

• Sobre el mismo tema, se ha señalado aquí que los manifestantes franceses

“… were fighting for an illusion: the idea that a job — any job, even the first one you get out of college — should be guaranteed for life. For them, too, the “victory” is decidedly Pyrrhic. In place of the job reform package, the French government has proposed yet another subsidy program aimed at employing “disadvantaged” youth. It would be a joke if it weren’t so cruel. Because in practice the scuttling of the reform legislation will “disadvantage” these youth even more. They won’t be able to get jobs. Period.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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