Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Misma Gata de Siempre
Eduardo García Gaspar
9 enero 2006
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Hace unos días fue reportado que el PRD está previendo incorporar a su propuesta de gobierno el contenido de un reciente libro de Cuauhtémoc Cárdenas, “Un México para todos”. Es decir, el PRD se sustentará en dos elementos públicos, los dos libros conocidos, el de López Obrador, “Un proyecto alternativo de nación” y ahora el de Cárdenas.

No es una noticia importante, pues ambos libros dicen de maneras distintas lo mismo. Pero es una noticia que confirma la existencia al fin de una plataforma electoral clara y diáfana, que sin ocultamiento propone al electorado mexicano un gobierno grande y socialista. Eso es bueno, me refiero a la claridad.

Lo malo es que se trata de un socialismo ortodoxo, viejo y simplista, que todo lo resuelve acumulando poder en el gobierno y creando más burocracia. Para ilustrar sus propuestas con un caso concreto: si usted recuerda a Luis Echeverría, eso es muy similar a lo que López Obrador y Cárdenas proponen como plataforma del PRD.

Más gobierno, más gasto gubernamental, más instituciones gubernamentales, más intervención económica y, por ende, lo opuesto, menos acción ciudadana, menos iniciativa privada, menos libertades, menos sociedad.

En esencia, ésa es la propuesta de ambos y del PRD. No es una idea nueva. Tiene antecedentes en las monarquías ilustradas, en las dictaduras y en los sistemas políticos del siglo 20, como la URSS, China, Corea del Norte, Cuba.

Y forma parte del resurgimiento del estatismo en América Latina: Venezuela, Bolivia, Argentina, Brasil. Eso es claro. Lo que no es tan claro es qué tan extrema es la posición del PRD… lo que sí podemos inferir es que no es suave, ni ligera.

Ante la posición estatista del PRD, por efecto de oposición, las posiciones de los dos partidos restantes será percibida como de derecha o liberal, como usted le quiera llamar, aunque en realidad no lo sean. Eso ocasiona un fenómeno por demás digno de señalar: éstas serán las primeras elecciones en las que el país se enfrente a un duelo de izquierdas y derechas, de socialismo y liberalismo. Me parece que en lo general, ese duelo es positivo para el ciudadano.

Pero hay algo que no es tan positivo. Me imagino que el elector mexicano no tiene idea de que ese duelo de izquierdas y derechas está sucediendo. Para él, las elecciones del PRI eran una farsa que llevaba al poder a quien era previamente seleccionado y cuyas acciones eran recibidas con resignación y docilidad, esperando que el siguiente presidente fuese mejor. Nunca hubo en esos años una discusión electoral de posiciones políticas.

En las últimas elecciones presidenciales tampoco existió esa discusión. Fox llegó a la presidencia con votos producidos por una reacción en contra del PRI: Fox no tuvo realmente una plataforma de propuestas de izquierda o de derecha. La discusión entre el socialismo y el liberalismo no se dio con Fox.

El tema es totalmente nuevo para el electorado mexicano. Un electorado ingenuo, muy orientado a creer promesas, esperanzas y ofrecimientos, y no habituado a evaluar los medios y las posibilidades.

Hay más tendencia en ese electorado crédulo a dar por cierta la promesa de un salario mínimo que crece por encima de inflación y productividad (como propone Cárdenas) que en la imposibilidad de hacerlo sin causar destrozos económicos.

Es un problema mexicano de ingenuidad, candor y credulidad. Por su parte, el electorado está habituado a evaluar a los candidatos sobre la base de sus promesas: cuantas más, mejor. No tiene la sagacidad suficiente como para ver las posibilidades reales de esas promesas.

Pero también, por su parte, los candidatos tienen su buena dosis de llaneza e ingenuidad, como es el caso extremo de Cárdenas y López Obrador. Y más López Obrador que Cárdenas, porque al menos este último, reconoce que sus propuestas van a costar mucho dinero y que por eso tiene que cobrar impuestos a herencias, donaciones, patrimonios, a casi todo y de manera fuertemente progresiva.

López Obrador cree que con reducir sueldos a la alta burocracia ya tendrá fondos suficientes. En fin, creo que tenemos con el PRD un regreso al pasado estatista y que puede llegar a ser real ese intento debido al candor e inocencia del electorado y de propuestas políticas soñadoras y cándidas.

POST SCRIPTUM

El Universal de ayer, en una nota al mediodía reportó que el candidato del PRD dijo que

“Este 2006, más que un año electoral, será un año de definiciones. No solo están en juego la Presidencia de la República sino el proyecto de nación que elegirán los mexicanos… sólo hay dos proyectos, distintos y contrapuestos: uno, el que representa por igual el PRI y el PAN… El otro es el nuestro y que significa un cambio verdadero porque, como es obvio no estamos dispuestos a recorrer los mismos caminos trillados de siempre”.

Tiene razón, excepto en el sentido de que el proyecto del PRD es el trillado, el basado en lo mismo que hizo Luis Echeverría, en un estatismo creciente y costoso.

Las fichas bibliográficas de los dos libros son las siguientes:

• López Obrador, Andrés Manuel (2004). UN PROYECTO ALTERNATIVO DE NACIÓN. México. Grijalbo. 9685956979. Un análisis de esta obra se encuentra aquí. Y el análisis de sus 50 propuestas se encuentra aquí.

• Enrique Calderón Alzati, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, René Coulomb Bosc, et al. (2005). UN MÉXICO PARA TODOS: CONSTRUYAMOS UN PAÍS DE IGUALES CON JUSTICIA, LIBERTAD Y SOBERANÍA. (Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (coordinación)). México DF. Fundación para la Democracia/Fundación Arturo Rosembluth/Planeta. 9703702619.

Esta obra está en proceso de análisis en ContraPeso.info y él será publicado en corto tiempo.

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